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DO Utiel-Requena

Esta DOP valenciana extiende su territorio en la parte oeste de la provincia de Valencia, lindando al norte con Cuenca y Teruel y al sur con Albacete. Se trata de una de las Denominaciones de Origen españolas con más extensión de viñedo siendo la bobal su bandera más notable. El Consejo Regulador tiene su sede en la ciudad de Utiel en la Bodega Redonda. Este edificio data de 1891 y resulta emblemático por su forma peculiar redonda como su nombre indica. Además de ser la sede administrativa del Consejo Regulador, el edificio circular está habilitado como Museo de la Vid y el Vino, donde se reciben visitas todos los días. Los fines del Consejo Regulador son la representación, defensa, garantía, investigación, protección y promoción de sus productos amparados, así como el desarrollo de mercados.

La DOP Utiel-Requena está situada en el interior de la provincia de Valencia. Es una pequeña meseta casi circular de más 1.800 km2, situada a 70 km del mar Mediterráneo y con una altitud entre 600 y 900 metros. Las tierras y el clima —con rasgos del Mediterráneo, pero con influencias continentales— hacen que los vinos Utiel-Requena sean especiales, sobre todo los tintos y rosados elaborados con la variedad tinta Bobal.
Con una superficie de 34.312 hectáreas, es el viñedo más extenso y homogéneo de la Comunitat Valenciana. En él trabajan 95 bodegas y 5.604 viticultores acogidos a la Denominación de Origen.

La historia vitivinícola de la DO Utiel-Requena posee más de 2500 años, como lo demuestran los importantes yacimientos íberos diseminados por la zona. En la Edad Media (año 1265), durante el reinado de Alfonso X El Sabio se crea el “guardián de las viñas”, figura descrita en el Fuero de Requena. Ya en el XIX se vive un auge de la vitivinicultura en Utiel-Requena, ya que se aceleró el ritmo de nuevas plantaciones.

La D.O.P. Utiel-Requena es una región de vinos tintos: un 94,27 % de la superficie del viñedo está cultivada de variedades tintas.
La variedad Bobal es la estrella de la Denominación de Origen Protegida Utiel-Requena, ya que supone un 80% de la producción. Es el segundo cultivo más extendido de vid a nivel nacional tras la Tempranillo. El clima y el suelo que necesita esta variedad autóctona, se adaptan perfectamente a los de la zona. Muestra preferencia por las tierras altas, con veranos cortos y secos, en los que desarrolla bien sus caracteres. La Bobal es una variedad con una gran resistencia, brota más tarde que otras variedades tintas, con lo que se protege mejor del riesgo de heladas primaverales.

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‘Tertulias con Bobal: Momentos de reflexión con Manuela Romeralo’ una mesa redonda que lanza el Consejo Regulador de la DO Utiel-Requena en su canal de Youtube

Descubre cómo hacer una auténtica paella valenciana junto a una buena copa de vino

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Del vino de la Reina a motor de una comarca

Hace más de medio siglo, un puñado de agricultores decidieron unir sus fuerzas en forma de cooperativa de segundo grado dando como resultado Grupo Coviñas. Hoy son el motor de una comarca.

Pago de Tharsys o caer rendidos al embrujo de Medusa

Hay proyectos que contagian pasión. Quedas prendado cuando tocas su terruño y su viñedo mientras contemplas, a pocos metros, la bodega. Es un château en el corazón de Requena. Es uno de esos proyectos que hay que visitar al menos una vez en la vida. Estamos en Pago de Tharsys.

Julián López: El niño que ‘nació’ en una bodega y hoy susurra a la viña

Los proyectos bodegueros con raíces bien agarradas al terruño calan. Si un niño crece en una finca, juega entre cepas, se ensucia con la tierra y come uva, tendrá en su memoria recuerdos que siempre estarán ahí. Si ese niño crece entendiendo a esa viña, a ese suelo y a ese entorno, tiene muchas posibilidades de rendirse a sus encantos.

Mercedes Ruiz: La ‘contable’ que cambió los números por las viñas

Mercedes Ruiz ha vuelto a su querido medio rural abandonando las finanzas y la contablilidad. En el proceso, ha ganado independencia, flexibilidad horaria y, sobre todo, poder estar con su familia. “Hoy en día, con todos los medios que tenemos a nuestra disposición, no necesitas estar en la ciudad para disfrutar de todo. Aquí hay calidad de vida, algo que yo antes no tenía”.

Verónica Romero: «Sabía que los viñedos me estaban esperando aquí»

“Con todo lo urbanita que quería haber sido, he terminado siendo rural”, constata divertida Verónica Romero, ingeniera técnica agrícola, enóloga, y viajera: después de sus estudios trabajó y viajó por Francia, y a punto estuvo de acabar en el hemisferio sur, pero ha terminado por volver a sus raíces, en el territorio de la DO Utiel-Requena.

Pablo Carrión: El arquitecto que mima la viña como un jardín

Pablo Carrión iba para arquitecto, pero cuando se acercaba el final de sus estudios universitarios, el amor por la viticultura se impuso. “Era lo que me gustaba, y aunque el ejercicio de la arquitectura también es bonito, no me veía encerrado en la ciudad”, cuenta. “Hacia el final de la carrera vas teniendo más tiempo libre, y te preguntas: ¿y yo qué hago aquí, si lo que quiero es estar allí?”. 

Raúl Navarro: el ejecutivo que cambió la corbata por la viña

“Tenía un muy bien trabajo, pero no era feliz. En mi familia siempre hemos sido viticultores y yo he estado muy vinculado a la tierra, pese al trabajo. Esta era mi vía de escape, mi paraíso. Hace un par de años me propusieron un ascenso y supe que, si lo aceptaba, compatibilizar esas dos vidas, el campo y la ciudad, la viña y la oficina, ya no sería posible”. Hizo las maletas y apostó por el campo.