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Viajando por las bodegas de la Marina Alta

22 julio, 2020

Mar Lafuente
Alicante es una de esas provincias que tienen un imán para los turistas. Su perfecto clima, la cercanía a la costa mediterránea, su gastronomía y la cultura la convierten en uno de los destinos preferidos de muchos durante todo el año. Aunque siempre se le ha asociado al turismo de sol y playa, poco a poco está empezando a atraer al turismo rural y al enoturismo, ya que la combinación de suelos especiales, los climas templados y las humedades relativas convierten al paisaje alicantino en un lugar perfecto para el viñedo. Hoy viajamos a una de las zonas más turísticas de la provincia: la Marina Alta. Esta es una de las ocho comarcas en las que se divide la Denominación de Origen Protegida de Alicante.  

La Marina Alta está situada en la zona norte de la Costa Blanca, un lugar que destaca por sus increíbles paisajes. La mayoría de viñedos que encontramos aquí se ubican en la zona de Teulada y Benissa, junto a las vecinas Xaló, Llíber y Parcent, situados frente al mar y que ofrecen lo mejor de la costa y del interior. Las bellas playas y calas y la gran diversidad de montañas son uno de los principales atractivos para los viajeros que vienen a visitar este territorio, pero también es lo que hace que los vinos de Alicante sean especiales, gracias a sus cultivos en escalas y de secano. 

Son varias las bodegas que han querido apostar por las condiciones y los recursos que ofrece esta área para producir sus vinos, pero también para promover el enoturismo, ya que es una zona con muchos visitantes, convirtiéndose así en una situación perfecta para mejorar la difusión de los vinos. La mayoría de ellas ofrecen visitas guiadas y catas o degustaciones de sus producciones. Hay de todo tipo, desde más grandes como Bodegas Xaló hasta más pequeñas y familiares como Bodegas Parcent o Pepe Mendoza Casa Agrícola.

En el norte de la Marina Alta, junto al Parque Natural del Montgó y a pocos kilómetros de la playa de Dénia, en la localidad de Jesús Pobre, nos encontramos con Les Freses. Pero no es la ubicación lo único que hace llamativa a esta bodega, ya que nació en lo que antes fue un campo de cultivo de fresas que se quedó abandonado. Además, está a tan solo unos metros de los restos de la primera bodega que hubo en Europa en el s. VI a.C. 

Más hacia abajo, en Teulada, está Bodegas Antonio Llobell, una viña de uva moscatel romano que se encuentra entre las montañas de Teulada y el mar mediterráneo. El microclima de esta zona le permite a esta bodega familiar apostar por la calidad, dedicándose exclusivamente a la producción de vino del licor moscatel, conocido popularmente como mistela. 

En esta misma localidad también está ubicada la Bodega Teulada, que fue fundada en 1940 y apuesta también por la producción de la variedad moscatel, ya sea vino blanco, mistela o vermut. En un principio elaboraban aceite en sus almazaras y el vino era producido por sus socios y otros productores, pero ahora son de elaboración propia desde la cepa hasta la botella.

En Xaló, tierra conocida por tener una gran tradición vinícola están ubicadas tres de las bodegas que también conforman la zona de la Marina Alta: Bodegas Riko Xaló, Bodegas Xaló y Bodegas Aida i Luis. Envuelta en una larga historia está Bodegas Riko Xaló. El establecimiento fue edificado antes de 1800 y pertenecía a la baronesa de Jalón, a lo largo de los años ha sido desde un hostal hasta un taller mecánico, pero finalmente ha conseguido volver a su condición primitiva. Con más de 50 años de historia también está Bodegas Xaló, su gran apuesta son los vinos y licores de alta calidad, conseguidos gracias a la experiencia artesanal que utilizan en su producción. 

A menos de cinco kilómetros está Parcent, una bodega familiar que elabora producciones pequeñas y limitadas, pero en las que le ponen mucho empeño y constancia para que en el resultado pese más la calidad que la cantidad. 

En el municipio vecino, Llíber, acaba de estrenar proyecto el enólogo Pepe Mendoza con Casa Agrícola, que parte de variedades autóctonas como moscatel, merseguera, monastrell o garnacha, entre otros. Con una viticultura depurada al máximo consiguen dar la mayor frescura y expresividad que representan a la provincia.

Y, por último, otra bodega pequeña y familiar pero con magia: Celler Joan de la Casa. El nombre hace referencia al abuelo del actual propietario, ya que creció entre viñas y conoció el mundo del vino gracias a él. Trabajan con la filosofía del cuidado del ecosistema, el aire, la tierra, la fauna y entender la viña como un elemento más. 

La Marina Alta se convierte así en un destino perfecto en el que se puede combinar turismo de sol y playa con una experiencia llena de sabor, juntando la gastronomía de Alicante, que destaca por los arroces y mariscos, con sus vinos únicos elaborados con los frutos de las vides de moscatel romano que producen uvas de aroma y dulzor inigualables.

Por si te los perdiste y te apetece leerlos, aquí te dejamos el enlace del resto de artículos de esta serie:

Experiencias con alma por el Bajo Vinalopó

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