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La Finca 1783: La heroica batalla de la viña entre las piedras

15 enero, 2021

Jaime Nicolau
El vino nacido de las piedras, La Finca 1783, es el homenaje de La Casa de las Vides (DOP Valencia) a su finca Corral del Galtero, datada en esa fecha, y los suelos de Tap (rocas calizas que llegan a alcanzar los dos metros) en los que se asienta en la localidad valenciana de Agullent. Es épica la lucha que las cepas de Syrah y Petit Verdot, como otras variedades plantadas en la finca, entablan con la dureza de ese suelo para que sus raíces puedan abrirse paso. El resultado es un vino marcadamente mineral y redondo que mejorará en botella, y que va a presentar una relación calidad/precio excepcional, alrededor de los 8 euros. Lleva la contraetiqueta de la Denominación de Origen Valencia.

La famila Gandia, propietaria de La Casa de las Vides, está dando una vuelta de tuerca notable a su proyecto vinícola, nacido de su experiencia de varias generaciones como viveristas de viticultura. Esa trayectoria hace que hoy en día sean perfectos conocedores del comportamiento de más de 300 variedades en la Vall d’Albaida, autóctonas y foráneas, y con ese know how «elegir» cuál de ellas tiene el comportamiento idóneo para ser embotellada, por separado o en coupage.

Con unas sutiles pinceladas de acuarela queda plasmado en una botella la razón de ser de la bodega, uno de los orígenes que le dan sentido a nuestra historia. El nombre La Casa de las Vides no honra únicamente a la larga tradición vitivinícola como viveristas, sino que también al centro de todo, la Finca Corral del Galtero, ubicada al sur de Valencia en el Valle de Albaida, más exactamente en el municipio de Agullent. A 460 m sobre el nivel del mar, está rodeada en su totalidad por 60 hectáreas de viñedo y frutales y tiene una morfología típicamente romana, con cuatro lados y grandes puertas de madera para el acceso de personas, animales y carros. Los gruesos muros que conforman la finca están hechos también con losas de TAP de la propia finca sobre los que crecen los viñedos, unidas con argamasa de barro y cal. La finca data del 1783, como constata el reloj de sol que preside la fachada original de la finca, en la actualidad el patio central. «Con este vino rinden homenaje a ese inicio, a partir del cual largas generaciones han mantenido y respetado su esencia, la de una finca que desprende magia por cada rincón y desde la cual divisamos un paisaje propiamente mediterráneo con sus tierras blancas de Tap, viñedos, olivos , algarrobos…», señalan desde la bodega.

La Finca 1783 es un vino que nace a partir de cepas con más de 30 años, de las variedades Syrah y Petit Verdot, que se abren paso de manera heroica a través de tierras calizas y TAP (enormes losas de piedra caliza que conforman la finca) dando lugar a rendimientos muy bajos con el que se obtienen uvas con una concentración remarcable. El vino tiene una permanencia corta de cuatro meses en barrica usada que le permite expresar toda la frescura de esas tierras calizas sobre las que crece, pero manteniendo la untuosidad y elegancia de la madera de roble francés, consiguiendo así un vino con una marcada personalidad.

«Con este vino queremos reflejar la frescura de las nuevas generaciones que llegan a la bodega siempre respetando y poniendo en valor la tradición vitivinícola que durante años hemos ido labrando con el esfuerzo y trabajo de una familia que lo da todo por su tierra y que, sin duda, estas nuevas generaciones llevan en el ADN. Este vino marca el inicio y continuación de una nueva línea de vinos en la bodega, elaborados por la 2ª y 3ª generación . Vinos elegantes y frescos con un marcado carácter mediterráneo», subraya Pablo Gandia, tercera generación de la bodega.

Ya en 2019 se percibió este cambio de filosofía con Vallblanca, el gewurztraminer nacido en las montañas que te saca de los cánones establecidos hacia un comportamiento diferente a lo usual en esta variedad cuando proviene de otras zonas. En la presentación de La Finca 1783 también  tuvimos ocasión de catar la añada 2020 de Vallblanca. «Si 2019 ya era la mejor añada en muchos años, con 2020 tenemos unos niveles de calidad que hacía muchas décadas que no veíamos. Con una intensidad de fruta en nariz y en boca excelentes», señala ilusionado Pablo Gandia.

Y así, rompiendo moldes, La Casa de las Vides va dando pasos seguros hacia una nueva etapa. Con vinos como La Finca 1783, que expresa con sinceridad todo lo que hace diferente su terruño y su clima. Un canto a la heroica batalla de la viña con las piedras.

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