8 abril, 2026

Mar Lafuente
La Mostra de Proava (del 9 al 13 de abril) enseña mucho más que vinos. Allí estarán presentes proyectos que transmiten historias, territorio y, en este caso, una forma única de entender el viñedo. Bodegas Del Valle llega a esta edición con una nueva propuesta que conectará al público directamente con el territorio, la memoria, el paisaje y una interpretación honesta de la viticultura.
Entre sus referencias, este año destacan especialmente dos vinos: Pleita y Jareta. Son dos tintos que representan una nueva línea dentro de la bodega y con los que se puede descubrir una manera diferente de entender el vino.
Con base en la aldea de Los Cojos, en Requena, Bodegas Del Valle es una pequeña bodega en la que Mireia Vera y Ricardo Del Valle elaboran vinos artesanales en el mismo edificio donde el bisabuelo de Ricardo ya hacía vino en 1941. Su filosofía parte de una idea muy clara, la de la mínima intervención y el máximo respeto por el viñedo. Trabajan con parcelas antiguas, cultivadas de forma ecológica en el entorno del Parque Natural de las Hoces del Cabriel, buscando siempre que cada vino sea la expresión más auténtica de su origen.
Es ahí donde nacen las dos nuevas referencias de la bodega. “Esta nueva gama de vinos está compuesta por vinos más informales, alejándose de los vinos tintos de perfil más clásico. Son vinos muy expresivos de las variedades con las que están hechas, pero a la vez son dos vinos muy diferentes entre sí”, así la describe Mireia Vera.
Pleita es un tinto elaborado con bobal que refleja el carácter más profundo de la variedad. Tras una fermentación con levaduras autóctonas, el vino se cría en tinaja de barro, un proceso que permite preservar la pureza de la uva sin enmascararla. Posteriormente, descansa en botella durante dos años en los antiguos trullos subterráneos de la bodega.
El resultado es un vino con cuerpo, intenso, con tanino maduro y una expresión muy definida de la bobal: notas de fruta roja madura, matices balsámicos y un fondo especiado. Un vino que conecta directamente con el territorio y con una forma de elaborar sin artificios.
Frente a la estructura de Pleita, Jareta propone una interpretación más fresca y desenfadada. Elaborado con garnacha tinta, este vino joven fermenta íntegramente en depósitos de acero inoxidable, manteniendo así toda la expresión aromática de la variedad.
Es un vino ligero, muy aromático, con notas de fruta fresca y matices florales. Una garnacha directa, equilibrada y fácil de beber, que refleja esa línea más informal que la bodega ha querido explorar con esta nueva gama.
Tanto Pleita como Jareta comparten filosofía de elaboración y el origen en su nombre. Ambos hacen referencia a técnicas tradicionales de trenzado del esparto, un material que durante generaciones formó parte de la vida cotidiana en la zona. Con ello, la bodega rinde homenaje a quienes trabajaron este oficio, conectando pasado y presente a través del vino.
En la Mostra de Proava, Bodegas Del Valle ofrece una historia tejida entre viñas, memoria y territorio. Una oportunidad para descubrir vinos que nacen desde el respeto absoluto a su origen y que encuentran en cada botella una forma de expresión propia.
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