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Hacia dónde exportaremos nuestro vino (II)

6 noviembre, 2020

Imagen de archivo de Fenavin.

David Blay

Casi 100 millones de botellas (llenas de vino maravilloso) se producen anualmente en las Denominaciones de Origen de la Comunidad Valenciana. Muchas de las cuales, como ya explicamos en nuestro primer artículo al respecto, viajan preferentemente a territorio nacional y europeo. 

Sin embargo, se acentúa cada vez más una tendencia en la que nosotros mismos solemos incurrir en una constante contradicción: la de apostar por el consumo de lo propio (por chauvinismo pero también por calidad) aunque siempre mirando hacia qué nos puede sorprender de lo llegado de fuera de nuestras fronteras.

Decía Xavier Monclús, embajador de Dom Perignon en España, durante una cena reciente en el Asador La Vid que siempre estaremos luchando entre apoyar lo nuestro y abrirnos a nuevas experiencias. Pero que nuestro paladar no alcanzará el máximo entrenamiento y, por lo tanto, la capacidad de discernir qué le gusta más, mientras nos ciñamos en un alto porcentaje a lo cercano.

Y al igual que, ocasionalmente, hemos probado vinos de Napa Valley, otros procedentes de Argentina o Chile o hasta australianos, nos preguntamos a veces por qué no nos piden más etiquetas fuera de nuestra tierra. Sin ponernos en sus zapatos y pensar que ellos, como nosotros, también quieren ayudar primero a los suyos.

Aun así, si hay un mercado donde nuestras bodegas son apreciadas es el americano. Quizá por su proverbial apertura a experiencias multiétnicas. O porque el creciente uso del español en el país va acompañado de un giro radical en las costumbres.

En cualquier caso, de lo que no cabe duda alguna es que tras el de la Unión es el segundo receptor más importante del planeta para la Comunidad. Como demuestran unos números que, además, crecen claramente año a año.

Un 10’3% de blancos, un 9’1% de tintos y un 6’5% de rosados salieron entre 2019 y 2020 desde Utiel-Requena en dirección a EEUU, en unas cifras donde únicamente Asia supera ese porcentaje en los segundos y apenas por dos décimas.

Ocurre algo parecido con la DO Valencia, si bien los guarismos están más parejos. De hecho, en el apartado USA se incluyen también países como Canadá, Brasil o México, pero superan en 700.000 botellas al segundo clasificados y en más de tres millones al resto de los perseguidores.

Pese a ello, el caso más curioso (como explicábamos la semana pasada) es Alicante. Donde el liderato absoluto es para Alemania y hasta seis países europeos más, pero donde el segundo receptor es una vez más Estados Unidos. Aunque muy lejos (casi medio millón de botellas) del país germano.

Las post elecciones en América dictaminarán si el proteccionismo continua o se renueva su tradicional apertura de fronteras. Y si los aranceles a la exportación siguen creciendo o por el contrario vuelven a nivel de 2016. Pero algo es indiscutible: el vino valenciano es uno de los más apreciados por los ciudadanos del país de las barras y estrellas.

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