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Déjate seducir por el mundo del vino

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Gracias, Álvaro

5 abril, 2017

David Remolar
Hace poco más de un año, falleció Álvaro Faubel, empresario vitivinícola de la bodega Dominio de la Vega. No era quien más conocimientos tenía de viticultura, ni estaba entre los grandes gurús del vino, pero para mí fue quien realmente me hizo ver que el vino hay que amarlo y escucharlo; me enseñó a entender la viña. Pero sobre todo, aprendí la base de este mundo, –y en eso sí, Álvaro era el mejor comunicador–, y era que el vino es arte, y debe tratarse y verlo como lo que es.

Tal día como hoy hace siete años, Álvaro me regaló por mi cumpleaños un libro, “El vino en el arte”, realmente maravilloso, no por su contenido, sino más por su significado. Y es que el vino es arte, porque quien lo elabora es artista, y lo hace para transmitir placer a quien lo consume por mediación de sus sentidos y para conseguir emocionar.

Debido a que Álvaro era un gran historiador, aprendí que el vino es cultura, puesto que desde el S.XV a de C. en el que el dios Dionisos fuera considerado el padre fundador del vino, este ha estado presente en todas las civilizaciones. También es historia, ya que en todas las guerras y conflictos que han marcado nuestra historia, el vino ha sido la bebida que más ha quedado plasmada en frisos, pinturas y escritos, y la más venerada en Europa, además de representar un símbolo de poder y respeto. También es más que protagonista en el gran libro del Evangelio y partícipe del Santo Grial del que tanto se ha escrito.

Pero sobre todo, y eso sí lo tenemos más presente todos, el vino es amistad y fiesta, puesto que siempre está presente en celebraciones, fechas importantes, homenajes, ceremonias y ágapes, en los que la alegría y la confraternización han ido de la mano de un vaso de vino.

Y es que para entender, primero hay que conocer. Sin conocer no puedes amar, y hasta que no amas no eres capaz de disfrutar. Álvaro me enseñó a amar el vino.

Gracias Álvaro, allá donde estés.

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