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“De esta crisis me quedo con el cariño de las personas”

Un vino con... PABLO BACETE, Leblosen-Las Añadas

5 junio, 2020

Jaime Nicolau / Isabel Cremades
Corrían los primeros días del pasado mes de marzo. La hostelería y la distribución se preparaban para una de las campañas más fuertes, junto a la Navidad, en la Comunitat Valenciana. La semana grande de Valencia y Castellón a la vuelta de la esquina. Y se paró el reloj. Mucho hemos hablado todos del shock que supuso, y aún lo supone, para bodegas y restaurantes, pero nos faltaba la visión de todos los que trabajan entre ambos. Por eso hemos quedado hoy con Pablo Bacete, Leblosen-Las Añadas. El apellido Bacete va ligado inexorablemente a uno de los establecimientos más emblemáticos de Valencia durante casi tres décadas: Las Añadas de España. Fue el sueño hecho realidad de su padre. Una espectacular tienda gourmet que ha sido referencia para muchas generaciones de valencianos. Un establecimiento que empezó siendo gastronómico, en su versión más selecta, pero en el que poco a poco el vino fue ganando un espacio estelar.

Las Añadas cerró en 2014, tocada como tantos otros negocios por la larga crisis que arrancó en 2008. Por suerte para Pablo, él había convencido a su padre años atrás para comenzar a trabajar la comercialización de vinos con la hostelería. A eso añadió Leblosen, una tienda en la que claramente el vino es el protagonista, con lo que estableció dos patas importantes en las que sustentar un proyecto que ha seguido caminando con paso firme. Actualmente manejan un portfolio espectacular para la distribuidora, con las más exclusivas bodegas nacionales y, cada vez más, con bodegas de la Comunitat Valenciana que están haciendo un gran trabajo. Ese mismo portfolio cargado de talento convertido en vino, lo encontramos en la tienda Leblosen, en la que no paran de crecer las referencias valencianas, que ya suponen una parte importante de la oferta.

Y en esas llegó otro duro golpe del destino, la Covid-19. Un parón que ha frenado en seco la actividad de esos dos negocios. La tienda tuvo que cerrar y la distribución a hostelería, obviamente también. Pero si Pablo Bacete ha demostrado algo es carácter para afrontar momentos duros. Por eso hemos quedado con él, para saber qué han hecho durante estas semanas. Saber en qué situación han quedado los grandes olvidados, la distribución.

5barricas.- ¿Cómo es el paso de Las Añadas de España a la distribución?

Pablo Bacete.- Las Añadas de España era el sueño de mi padre hecho realidad. Era una tienda que ofrecía un nivel de calidad excepcional y que nació siendo más gastronomía que vino, pero éste poco a poco fue ganando su espacio, cada vez mayor. Yo creo que no fuimos conscientes de lo que significaba para la sociedad valenciana hasta que cerramos (se emociona y se le hace un nudo en la garganta). Ahí recibimos tal aluvión de mensajes preciosos de apoyo, de ánimo, que fuimos conscientes de que la sociedad valenciana lo veía como algo suyo. Me emociono porque ese negocio era la ilusión de mi padre. Lo fundó en 1989 y yo me incorporo en 1996. Hoy doy gracias a que en el año 1997 le propuse a mi padre, viendo el espacio que iban ganando los vinos, diversificar el negocio hacia la comercialización. Me permitió hacerlo aunque siempre con un ojo encima de mí (sonríe). Mi padre se movía mucho por la confianza y si cogía cariño a locales, hacía pocos experimentos. Así que empezamos a trabajar con 5 o 6 restaurantes de confianza que habíamos conocido como clientes. Pero poco a poco fuimos creciendo en esa línea de negocio y empezamos a tener una cartera de bodegas bonita, divertida y variopinta que por suerte ha seguido creciendo. Actualmente llevamos esa distribución de bodegas en toda la Comunitat Valenciana, con catálogos interesantes en cada una de las provincias. Tenemos muchas bodegas importantísimas a nivel nacional, pero también muchas valencianas, porque se están haciendo muy bien las cosas y es uno de los retos que nos hemos propuesto. Que las referencias valencianas pesen cada vez más tanto en la tienda como en la comercializadora.

5b.- ¿Por qué no erais conscientes de lo que ha significado Las Añadas para la sociedad valenciana?

P. B.-  No lo sé muy bien. Quizás yo vivía en una burbuja del día a día que no me permitía verlo, pero me di cuenta después del cierre de lo que supuso Las Añadas de España para la población de Valencia. Y es cuando la gente empieza a hacerte llegar relatos de los momentos que han pasado allí y las muestras de cariño, cuando comienzas a ser consciente. Tomar la decisión de cerrar fue muy duro, muchísimo (de nuevo la emoción). Mi padre falleció en 2009 y, afortunadamente, no tuvo que verlo porque no sé si lo hubiera soportado. Yo lo que hice fue intentar mantener el tipo y la viabilidad laboral de parte del proyecto.

5b.- ¿Quién te iba a decir a ti que aquella propuesta de ampliar las vías de negocio en 1997 iban a resultar tan importantes después?

P. B.- La verdad es que nunca me lo hubiera podido imaginar. Hoy nos permite seguir trabajando aquello que mi padre, a regañadientes, me dijo adelante con ello (ríe). El destino me llevó a crearla y el destino me ha llevado a que sea mi sustento. Yo lo tenía muy claro y le propuse a todo el personal que estaba en la parte comercial en Las Añadas el proyecto, y aquí estamos. A eso le añadimos el abrir tienda al público, Leblosen, en la que el vino es muy protagonista claro.

5b.- El negocio toma entonces dos caminos: la tienda física Leblosen y la comercializadora Las Añadas. ¿Cómo has vivido el impacto de la Covid-19 en ambos?

P.B.- El impacto ha sido bestial. El día que suspendieron las Fallas yo tenía una reunión con todo el equipo comercial para ver todo lo que estaba ocurriendo. Estaba preparando esa reunión y vinieron dos personas de la empresa y me comunicaron lo que se acababa de anunciar. Nos quedamos bloqueados y con miedo. De hecho, la mañana siguiente aún abrimos la puerta, pero el horario ya se redujo porque teníamos temor a lo desconocido. Desde entonces cerramos las puertas y volvimos a abrir creo que el 22 de abril. Se podría haber abierto la tienda, pero por nuestro personal y por los clientes, decidimos mantenernos en casa. El confinamiento por nuestra parte fue muy estricto. Hubo momentos en que se nos pasó por la cabeza abrir la tienda, pero no lo hicimos hasta que llegó una fase en la que las cosas se conocían ya un poco más. En la comercial nos despedimos también casi por las mismas fechas. Habíamos vivido dos meses y medio en los que se había trabajado muy bien. Yo estaba muy contento con el inicio del año hasta que llegó este frenazo obligado.

5b.- ¿Habéis retomado algún proyecto pendiente durante estos meses?

P.B.- Pues sí, yo creo que como muchas empresas. El tema de la digitalización y la venta online. Teníamos el objetivo de crear nuestro portfolio virtual y desarrollar el negocio online. Y en estas semanas hemos aprovechado para hacerlo. Sabíamos que estaba ahí pero no era una prioridad porque el día a día no nos permitía abordarlo.

5b.- Y así van pasando las semanas. Y empieza la desescalada. ¿Habéis detectado que la hostelería empieza a reactivarse o todavía no?

P.B.- La apertura está haciendo subir el número de pedidos, pero yo soy de los que piensan que muchos negocios están viendo a ver qué pasa con el tema de la seguridad. Tienen que tener todo muy, pero que muy claro antes de la apertura. Yo creo que irán abriendo poco a poco y bueno, abrirá un porcentaje importante y económicamente igual. A todo el mundo no le será viable o rentable, pero emocionalmente hay que hacerlo. Yo creo que todos tenemos ganas de volver a los locales donde nos encontramos a gusto y nos podemos reunir con nuestros amigos y familia.

5b.- Esta crisis también ha cambiado ciertos hábitos de consumo. ¿Crees que el consumo online ha explotado definitivamente?

P.B.- Como te he dicho a nosotros mismos nos pasó. Era un proyecto que sabíamos que teníamos que realizar pero no encontrábamos el momento. En el confinamiento hemos adelantado el trabajo de un año en ese tema. Yo creo que el consumo online ha venido para quedarse porque cada vez más la gente se adentra en esa cultura de comprar mucho por internet, especialmente los jóvenes. Muchos han roto su tabú de comprar por internet por primera vez. Pero también creo que el comercio de barrio, de proximidad, no puede desaparecer. Leía vuestra entrevista con Eduardo Mestres y tiene toda la razón. Ese comercio no puede desaparecer.

5b.- En el caso de la tienda física de Leblosen, ¿habéis notado en vuestros clientes ganas de volver a pisar la tienda y apoyar a negocios y productores locales?

P.B.- Ya se percibía antes de esta crisis sanitaria y creo que esa sensación es más potente ahora. Los clientes crean unos vínculos, una relación de amistad con la tienda de confianza casi sin darse cuenta. Y ahora que no han podido saber nada de su tendero o de su amigo y te llaman para decirte que se han acordado de ti. Eso emociona. Y lo hemos vivido con la vuelta de la gente a la tienda. Es un encanto. Demostrándonos un enorme afecto. Hay clientes que nos han hecho pedidos por teléfono y les ofrecíamos enviárselo a casa y nos decían que no, que querían recogerlo en la tienda para vernos. El cariño que te muestran las personas es la enseñanza más grande de esta crisis.

5b.- ¿Qué crees que podemos sacar de positivo de todo esto que nos ha tocado vivir?

P.B- Pues es una situación muy dura. En nuestro caso cuando parece que has vuelto a encarrilar el tren, con buenos resultados y un futuro halagüeño, llega otro palo como este y cuesta mucho. Sobre todo por la incertidumbre que genera esta situación. No sabemos cómo vamos a poder volver a trabajar lo a gusto que lo hacíamos en febrero. Lo que he sacado en claro es que las personas son lo más importante siempre, también en las empresas. Las personas por encima de todo.

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