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“Como sociedad hemos dejado de cuidar a nuestros mayores”

Un vino con... MIGUEL VELÁZQUEZ, Bodeguero y Farmacéutico

19 junio, 2020

Jaime Nicolau / Isabel Cremades

Hablar de la bodega Casa Los Frailes es hablar de la familia Velázquez. Ubicada en Fontanars dels Alforins, esta bodega familiar es una de las joyas del triángulo mágico que conforman Fontanars, La Font de la Figuera y Moixent. Casa los Frailes (Cals Frares) toma su nombre de los Frailes Jesuitas que vivieron en ella desde el s.XVII hasta el s.XVIII. Desde entonces, han pasado más de 240 años y Casa Los Frailes ha pertenecido sin interrupción a la familia Velázquez, que actualmente está en la 13ª generación. La filosofía de este proyecto bodeguero responde a la búsqueda de vinos que deben ser fieles a la conciencia de la familia, a la tierra y a la historia, que como tal es única. Vinos auténticos, diferentes y fieles a ellos mismos. Con estas premisas claras hemos quedado con Miguel Velázquez. Charlar con él es parar el reloj. Es la reflexión desde la calma. Ha vivido estos duros meses desde que la pandemia se instalase en nuestras vidas desde dos prismas, pues a su faceta de bodeguero añade también la de farmacéutico. Hoy nos tomamos un vino virtual con él.

5barricas.- Uno ve Casa Los Frailes y está viendo la filosofía de Miguel Velázquez en estado puro…

Miguel Velázquez.- Tenemos una responsabilidad que da el estar en un entorno privilegiado que tenemos que cuidar al máximo con el paso de las generaciones. Lo han hecho tantas generaciones en nuestra familia que tenemos el deber de dejarlo un poco mejor a las generaciones venideras. Recibimos muchas visitas y procuramos hacerlas alguien de la familia y dar el toque personal de nuestra historia, del porqué nace este proyecto y hacia dónde queremos ir siendo coherentes con nuestra manera de entender el entorno, la viña y, por ende, el mundo del vino.

5b.- ¿Y con mucha dosis de pasión?

M. V.- Sin duda. En una finca vitícola donde tienes todo el viñedo alrededor no puede ser de otra manera. Es lo bonito de cuando pruebas el vino y te acuerdas de las vicisitudes que has pasado durante todo un año en forma de adversidad con una sequía, lluvia cuando no toca…  Un vino representa la pasión, entrega y dedicación de todo un año. El vino es producir uva, transformarla en vino y hacer que la gente disfrute. Le dedicas tu vida a ello pero es muy gratificante.

5b.– Variedades autóctonas, tradición, suelos y tipicidad, ¿en qué orden?

M. V.- Lo primero es un proyecto coherente. Un proyecto de esencias que ofrezca el origen y la razón de ser de las cosas pero sin dogmatismos. Sin que ahora solo sirvan las uvas autóctonas, sino buscando complementos en otras uvas porque tampoco lo autóctono ha sido autóctono siempre. En algún momento alguien lo trajo. Por tanto autóctono sí, cuando dan vinos personales, singulares y con tipicidad. Y lo foráneo sí, cuando son capaces de aportar cosas interesantes a lo autóctono y dar vinos que tengan alma. Lo comprobamos con Bilogía y Trilogía con la Syrah o la Cabernet, por ejemplo. Es un trabajo de los viticultores: conseguir vinos con alma. Por eso digo siempre coherencia. No dejarse guiar por las modas.

5b.- ¿Qué tiene Els Alforins para concentrar tanto talento vitícola?

M. V.- Creo que aquí se reúnen unas condiciones absolutamente magníficas. Pienso que la expresión de las uvas aquí tiene singularidad, autenticidad y tiene algo que decir por el clima, por la altitud y por el suelo. Es un lugar muy único. Y hay otro efecto que es el modelo cluster. Yo intento ser un espejo de cosas buenísimas que veo en Rafa (Rafa Cambra) y Pablo (Calatayud-Celler del Roure) y creo que ellos están en la misma línea. Todos entendemos de la misma manera esta filosofía, y esa unión también es una rivalidad sana que nos hace mejorar.

5b.- Tenéis a la crítica entregada. ¿Cómo comenzaron a gestarse las visitas de los críticos a la zona?

M. V.- Al principio, hace como 20 años, fue Dani Belda el que consiguió traer a la zona a José Peñín. Le enseñamos nuestros proyectos y fue un punto de partida bonito para nosotros. Más recientemente, a través de nuestro enólogo Dominique y Pablo Calatayud, logramos que viniera a catar los vinos de la zona Luis Gutiérrez (el hombre de Robert Parker en España) porque entendíamos que ya había un trabajo de base importante durante años y estábamos preparados. Y así fue, cató los vinos de las bodegas de la zona en Fontanars. Y creo que el resto ya lo escriben los vinos porque son capaces de hablar por sí mismos. Si los proyectos son honestos, hablan de raíces y tienen verdad, saben reconocerlos.

5b.- Como decía Einstein, ¿Se esconde detrás de estos duros momentos una oportunidad para las zonas de interior?

M. V.- Creo que sí porque esta pandemia nos ha hecho un poco más sensibles con lo que tenemos cerca, valorar lo propio, lo de casa, lo nuestro. Vivíamos muy deprisa sin valorar lo que tenemos próximo. Ahora vemos las dificultades del que tenemos cerca y creo que nos fijamos más en el kilómetro cero. En el otro lado de la balanza, el ‘efecto Amazon’ que es muy peligroso. La comodidad de tenerlo todo al día siguiente. Estoy detectando las dos tendencias. Pero creo que en términos generales hay más humanidad y miramos más lo nuestro.

5b.-  En esos momentos duros, ¿qué mensajes os han lanzado vuestros clientes y amigos?

M. V.- Muestras de ánimo y de que salimos adelante, muchas. Y gente que te ha apoyado comprando vino por el duro momento, también. Las relaciones han sido mucho más humanas. Nos hemos llamado únicamente por el interés por la persona que hay detrás del teléfono, preocupándonos por él, por intentar ayudarlo. He percibido una humanización de todo. El interés humano es el que más nos ha movido. Hemos entendido que teníamos que tirar un poco para arriba la pelota todos y apoyarnos sin que haya tenido que ser nada oficial. Eso es bonito.

5b.- Para aquel que no lo sepa, también eres farmacéutico. ¿Cómo ha vivido estos meses el Miguel bodeguero y el farmacéutico?

M. V.- En la bodega nos ha pillado en un momento en el que el trabajo principal es en la viña y no tanto en la elaboración. Todo lo contrario que en la farmacia donde hemos tenido que dar la cara en un momento muy delicado. La gente de nuestro barrio y especialmente nuestros mayores lo necesitaban. Tuvimos que tomar un papel protagonista para ayudar a todas las personas que lo necesitaban. Cosas que ni siquiera estaban en tu cometido, tocaba hacerlas y así lo entendimos y lo hicimos, como llevar medicamentos a personas mayores para que no salieran, trabajar sin siquiera mascarilla… Muchas cosas que al principio de la pandemia ni siquiera teníamos en un protocolo con medidas claras. Pero había que hacerlo poniendo la mejor de las voluntades, y se hizo.

5b.- ¿Hay una lección de todo esto?

M. V.- Creo que hay muchas lecciones que si perdurasen en el tiempo serían fantásticas, aunque no confío demasiado en ello. Darle un aplauso a una persona mayor que lo ha superado es emocionante. Ojalá fuéramos capaces de cuidar más y mejor a nuestros mayores. Porque creo que como sociedad dejamos de hacerlo. Hay muchos mayores que han muerto solos en las residencias antes de la Covid-19 y ahora se nos llena la boca con el tema. Hay mayores que vienen a la farmacia y te hacen una reflexión que hace entender que son de otra generación y emocionarte: “Cuando era pequeño trabajé para ayudar a mis padres. Un poco más mayor lo hice para mis hijos. Y ahora lo hago para mis nietos” porque les están ayudando a sufragar los estudios. Toda una vida trabajando por los demás. Eso es real y creo que es una generación que se merece ser cuidada.

5b.- Volvamos al vino. ¿Qué buscas cuando pides un vino que no es tuyo?

M.V.- Busco vinos ‘disfrutones’. Busco equilibrio y armonía y que a la vez me hable. Un vino que me armonice la boca y me haga placentero el disfrutar del vino. Encontrar lo que hay detrás.

5b.- Tú que eres muy optimista. ¿Ves brotes verdes a nivel empresarial?

M.V.- Yo soy muy optimista. La exportación no ha caído del todo durante toda la pandemia y creo que la salida va a ser más en ‘V’ que en ‘U’, sin ser una ‘V’ demasiado vertical. Tenemos muchas ganas, y este tiempo ha servido para reflexionar y reenfocar muchos proyectos. Creo que hay diferencias respecto a la crisis de 2008. Ahora somos más conscientes de los errores cometidos. Esta vez todos sabemos que cuando esto se resuelva volveremos a abrazarnos en este país. Yo creo que se nota que empieza a dinamizarse la actividad.

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