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Ceràmic Monastrell, un vino enorme que mira a los ojos a los grandes chefs

17 septiembre, 2021

Jaime Nicolau

Hay proyectos que nacen con el objetivo tan claro, que están marcados con un halo especial desde el inicio. Un claro ejemplo es el nuevo tinto Ceràmic Monastrell que este jueves presentaba la firma valenciana Vicente Gandía. Mirar a los ojos a los grandes chefs. Ese era el ambicioso objetivo que se fijaba la firma y su director técnico Pepe Hidalgo cuando dibujaron este nuevo vino. Para lograrlo tenían claro que además no valía cualquier camino, había que hacerlo con una variedad representativa del mediterráneo y de los orígenes de la firma, hace 136 años. Entonces el fundador, Vicente Gandía (hoy capitanea el proyecto la cuarta generación) cargaba, desde la calle Maderas del barrio valenciano del Grao, litros y litros de bobal y monastrell que desde el puerto valenciano partían a diferentes rincones del mundo. Y este proyecto regresa a ese origen de la mano de la monastrell. Una monastrell que nace de viñas viejas, en vaso, en estricto secano y de suelos pobres. Pero no es el único guiño al pasado y la tradición. La arcilla, presente en el mundo del vino desde hace 3000 años, regresa en forma de tinaja para ser parte del proceso de crianza del vino, junto a las barricas. El resultado es un vino enorme, que en su estreno se «sentó» con una personalidad excepcional en la mesa de Ricard Camarena, uno de los chefs más importantes de España que tiene en Bombas Gens Centre d’Art el cuartel general de su restaurante con dos estrellas Michelin.

El evento comenzó con una visita a la bodega antigua, del siglo XV, que escondía el edificio en el que se ubican el restaurante, Bombas Gens Centre d’Art y la Fundación Per Amor a l’Art, configurando una oferta cultural, gastronómica e histórica única en la ciudad, a la que se suma una brillante labor social. En esa bodega brillan los restos de una tinaja, metáfora perfecta para ligar el estreno de Ceràmic.

Llegó el turno de Ceràmic. En primer lugar Javier Gandía, director general de la firma y cuarta generación de la familia de bodegueros habló del ambicioso objetivo que se han marcado: «Queremos situar los vinos de Valencia en la línea más TOP de los vinos españoles». Dio paso al director técnico de la bodega, Pepe Hidalgo, que empieza a encontrarse tremendamente a gusto en la firma y eso se nota claramente en los vinos. Sin poder quitar la sonrisa de la cara empezó a destripar el proyecto de Ceràmic Monastrell, como quien está seguro de que va a conquistar a la platea. Y es que el producto es un espectáculo. «Teníamos claro que queríamos hacer un vino de marcado carácter mediterráneo, al que la tinaja le aporta personalidad, apostando por la esencia de lo nuestro, de nuestro origen». Seguramente estemos ante uno de los vinos más personales del enólogo riojano, nieto e hijo de ilustres figuras de la vitivinicultura española. Y, seguramente también, estemos ante el mejor momento de un enólogo brillante.

Ceràmic Monastrell mira a los ojos a los grandes chefs españoles y quiere estar en las mesas de sus restaurantes. Y como para muestra un botón, comenzó un excepcional desfile de platos del chef valenciano Ricard Camarena, otro que apuesta por el producto como esencia de su cocina, especialmente el de origen y raíces autóctonas. Cinco pequeños bocados fueron el Preludio, tres de ellos degustados por mesas delante del propio chef de Barx al que le encanta recibir junto a su cocina a los comensales. Nueve platos, un prepostre, dos postres y un último pase Petit Fours, compusieron la propuesta para poner a prueba tanto a Ceràmic Monastrell, como a Bobal Blanco y Bobal Negre, lanzados en plena pandemia por Bodegas Vicente Gandía con un notable éxito.

Y es ahí, en uno de los templos de la alta gastronomía española como es Ricard Camarena Restaurant, donde Ceràmic Monastrell estuvo enorme, demostrando que es capaz de sentarse en las mejores mesas del mundo sin ningún tipo de complejos. Un vino valenciano que mira a los ojos a los grandes chefs.

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