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Vera de Estenas, la tradición familiar convertida en Pago

27 mayo, 2022

Pepelu González / Paula Jiménez, Vicent Escrivà y Fernando Murad

En un punto intermedio entre Utiel y Requena, junto a las vías del antiguo tren de mercancías y actual cercanías de la Comunitat Valenciana, encontramos, entre la múltiple vegetación, una finca señorial que, desde tiempos inmemoriables, cuenta con una gran tradición familiar palpable en todas y cada una de las elaboraciones nacidas entre las paredes del Pago Vera de Estenas.

Vista de pájaro de los terrenos de Vera de Estenas.

La cultura del mundo del vino siempre ha estado presente en la vida de Félix Martínez, CEO de Vera de Estenas, es hijo de don Francisco Martínez Bermell, presidente de la Asociación Nacional de Enólogos que volcó su vida en promulgar el nombre de Requena fuera de las fronteras nacionales. Su amor por esta zona del interior de la provincia de Valencia le llevó a ayudar en la creación de la popular Fiesta de la Vendimia y, gracias a su iniciativa, se procedió a la construcción del conocido Monumento Nacional a la Vendimia. «El proyecto de Vera de Estenas lo comenzó mi padre, él se dedicó, a lo largo de su vida, a comercializar vinos a granel y, cuando llegó su jubilación, observó que en esta finca se daban las condiciones óptimas para elaborar sus propios vinos».

Félix Martínez posa junto a una de sus elaboraciones en las puertas de la bodega.

Todos estos reconocimientos son un orgullo, aun a día de hoy, tanto para Félix Martínez, como para su sobrino, Eduardo Vives. Unos hechos que tienen muy presentes en su día a día. La tradición del vino de Requena, está implícita en sus apellidos y sangre. Una cultura que han mantenido con el paso de los años y que demuestran en cada una de sus elaboraciones. El uso de las tinajas de barro y de los soterrados depósitos de hormigón son parte fundamental en la vinificación de su amplia variedad de uvas. Esto, sumado al uso del roble francés, da como resultado unos productos capaces de enamorar a los paladares más sofisticados. Vinos fáciles de beber, con buen paso por boca que son capaces de agradar tanto a iniciados en este mundo como a los más expertos.

Félix Martínez y su sobrino Eduardo posan antes de iniciar la cata al aire libre.

El entorno que rodea a la bodega hace, aún más mágico si cabe, el lugar. Un rincón sesgado por las vías del tren que cuenta con una altitud, diversidad de suelos y una climatología única en esta zona del interior de la provincia. Unas características que, todas sumadas, convierten a Vera de Estenas en un enclave sin parangón.

La presencia de las vías del tren a escasos metros de la bodega no es una casualidad. Esto se debe, según el propio Félix, a que en periodos anteriores era necesario el empleo de este medio de transporte para que sus vinos pudieran llegar, en vagones cisterna, a la capital, a Valencia. Un hecho que en la actualidad queda como una anécdota que va ligada con la historia de Vera de Estenas.

La finca, adquirida por la familia de Félix en 1981, se encuentra ubicada a unos 750 metros por encima del nivel del mar, cuenta con una gran variedad de uvas. Entre ellas gobiernan la autóctona Bobal, junto con la Merlot, la Cabernet Sauvignon y Chardonnay. En la parte más alta de Vera de Estenas se encuentran los clásicos suelos calizos y, a pocos metros, junto a las vías del tren, se puede observar, a simple vista, un cambio claro en la calidad de la tierra, pasando a encontrar presencia de arcilla en sus terrenos. Una diversidad que les sirve para poder elaborar vinos de características diferentes.

La múltiple vegetación gobierna en los terrenos de Vera de Estenas.

Tras la didáctica explicación de Eduardo sobre la vinificación de todas y cada una de las referencias que florecen en la sala de barricas de Vera de Estenas, fue aquí, en medio de la naturaleza, entre lírios, pinos, violetas y demás flora, donde degustamos uno de sus vinos nacido de las mejores uvas de la variedad Merlot del Pago, el Martínez Bermell Merlot. Un tinto que realiza la fermentación maloláctica en barricas nuevas de roble francés que es capaz de apoderarse de todas  las papilas gustativas que se encuentran en nuestras bocas, dejando un persistente y gustoso sabor. Una elaboración que demuestra la excelsa labor que se realiza, no solo en los campos del Pago, sino también entre las paredes de la señorial bodega.

Eduardo Vives presenta la amplia gama de productos que se elabora en Vera de Estenas.

Pasear por sus escarpados campos en los que florece la variedad merlot o la bobal, descubrir la diferencia de suelos existente en apenas cien metros de distancia y degustar una gran variedad de diferentes elaboraciones, son algunas de las actividades que pueden realizarse si se visita la bodega. Eduardo, encargado del enoturismo de Vera de Estenas, está mejorando mucho la oferta, tanto que, próximamente, habrá novedades que embelesarán a todos aquellos que quieran disfrutar de una noche diferente alejados del perturbador ruido de las ciudades, gracias a una readaptación de la parte inferior y superior en la que se ubicarán varias habitaciones para que los enoturistas puedan vivir, desde dentro, lo que supone disfrutar de unas noches en el interior de una bodega de alta enjundia como esta.

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