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Déjate seducir por el mundo del vino

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Un silencio de una denominación de origen propia y singular

28 mayo, 2021

Pago de los Balagueses, Hotel Doña Anita y Vilasira: una experiencia enoturística unida por el amor a los orígenes y por el flamante iX3 de BMW Engasa. Un todoterreno 100% eléctrico

Texto: Rubén López Morán Fotografía y vídeo: Fernando Murad y Vicent Escrivà

Caricia. Tregua. Bálsamo. Tres palabras. Tan necesarias en estos tiempos para recuperar lo que tantos de nosotros anhelamos. Tres palabras que nos devuelvan lo que fuimos para volver a ser quien somos: hombres y mujeres deseosos de reencontrarnos. Con nosotros mismos y con los demás, en un abrazo íntimo, confiado, mientras una sonrisa franca se dibuja en nuestros labios y se refleja en nuestros ojos. Al fin y al cabo, sentirnos de nuevo seres humanos completos. De la búsqueda y encuentro de esas tres palabras va el contenido de este reportaje. De encontrarlas y traerlas consigo, como un recuerdo al que acudir cuando el destino nos reserve alguna broma más. Pónganle ustedes si quieren el adjetivo que sigue.

El BMW iX3, un todocamino 100% eléctrico
Con 458 kilómetros de autonomía y 286 caballos de potencia, el nuevo BMW iX3 2021 completa la familia X3. Un todocamino que revela estéticamente una personalidad diferenciada. No solo por el logotipo ‘i’ de su lateral y por la propia denominación ‘iX3’ de la zaga, sino por una parrilla frontal que, aunque mantiene la doble riñonera marca de la casa bávara, sigue el estilo marcado por los prototipos iX3 Concept e i4 Concept.   

Otra de sus peculiaridades es el color azul repartido entre los riñones delanteros, el aro exterior del logotipo de la marca, los faldones laterales y la parte baja trasera. En el interior ‘ese azul i’ se estampa en el logotipo del volante y en el pomo de la palanca de cambios.

El cuadro de mandos es digital de serie y ofrece al conductor las lógicas informaciones según el modo de conducción elegido. Un cuadro que puede controlarse táctilmente, por gestos o a través de la voz o el mando situado en la consola central. Por otra parte, el maletero tiene una capacidad de 510 litros que puede aumentarse con los asientos de atrás batidos a 1560.

Presentado con dos acabados: el Inspiring y el Impressive, el iX3 ofrece una mecánica de quinta generación de motores eléctricos BMW, que se traduce en una aceleración de 0 a 100 Km/h en 6,8 segundos y una velocidad máxima limitada electrónicamente a 180 Km/h. Y como dato relevante, los propietarios del iX3 2021 reciben una BMW Charging Car con la que pueden acceder a 45.000 puntos de carga públicos repartidos por todo el mundo.

Pago de los Balagueses
Caricia, tregua, bálsamo es lo que uno siente contemplando el viñedo que da sentido a Pago de los Balagueses. Un lugar mítico. Un paisaje que transpira siglos de historia. Una historia escrita en mayúsculas a escasos metros, en el yacimiento arqueológico de Las Pilillas, datado en el siglo VII a. de Cristo, donde los íberos empezaron a elaborar y almacenar vino. Una historia que ahora escribe una generación de viticultores que ha hecho posible, con su empeño, que estas tierras produzcan unos vinos de una calidad excepcional. Como el que nos ha traído hasta aquí esta primavera lluviosa. Una estación que hace despertar a la planta de su letargo invernal a fuerza de sol y agua, recubriendo sus sarmientos de un renovado barniz de vida.

De esos vástagos de syrah, garnacha tintorera y chardonnay nacen unas primeras yemas, que Rodolfo Valiente, alma mater de estos vinos, mima entre algodones. Cultivando el viñedo cien por cien en ecológico, fertilizando el suelo con un abono natural hecho de los restos de la bodega: orujo, raspón, junto con los excrementos de los rebaños de cabras que pastan en sus dominios; un mar escondido de viñas, que hunde sus raíces en una muela caliza, arropada de frondosas pinadas, campos de almendros y olivos, y un monte bajo compuesto de romero y  tomillo. Unas hierbas aromáticas que en palabras de Rodolfo aportan a sus vinos un carácter botánico. Una partitura que en nariz suena a veces a una dulce compota de mora sobre una base mineral, fruto del suelo cubierto de guijarros de la roca madre, eclosionando en boca una frescura que proporciona el fuerte diferencial térmico entre el día y la noche. Estamos entonces ante unos vinos hechos de calor y frío, del encuentro entre el azul mediterráneo y los vientos fruncidos del interior de Iberia.

Doña Anita y la villa de Requena
Si llegan hasta aquí sean ustedes conscientes de que están en tierras de frontera. En puertos secos donde antaño se pagaban los debidos pontazgos, impuestos por pasar de un reino a otro. Un peaje tanto para hombres como mercaderías. Eso es lo que se respira a manos llenas en la plaza de la Villa de Requena, en su fortaleza, en sus calles empedradas, señoriales, ahítas de portalones de jambas y dinteles de recia sillería, orgullosos de sus blasones, junto a las portadas de orfebrería en piedra de sus iglesias principales, joyas del gótico isabelino. Déjense conquistar y luego reposen el paseo en cualquiera de las terrazas de la plaza mayor y mariden una gastronomía contundente, que no hace prisioneros, con los vinos del altiplano de Utiel-Requena. Este servidor de ustedes tuvo el privilegio de probar una tapa de ajoarriero hecho a la antigua usanza. Con maza de mortero y lebrillo. Salido de las manos experimentadas de Ana Carla Cobo, del Hotel Doña Anita, un lugar maravilloso para hacer un alto en el camino. De parada y fonda, como se decía antes. Acompañado con un tinto, un Rebel·lia de Bodegas Vegalfaro. Todo ello al arrimo de la lumbre del comedor porque el día amaneció gris y desapacible. Vale la pena la experiencia porque recuerden que estamos siguiendo el rastro de las tres palabras que guían de nuevo nuestros pasos.  Y el Hotel-Restaurante Doña Anita es un lugar donde la caricia, la tregua y el bálsamo se respiran y sienten en cada rincón de la casa.

Vilasira: reino de los sentidos
Tres palabras que en Vilasira forman un triángulo mágico. ¿Cómo describirlo? Como un hotel con encanto; como un alojamiento rústico de alto nivel; como un Wine Boutique Hotel. Todas estas etiquetas funcionarían, sobre todo en Instagram, porque Vilasira es instagrameable por donde lo mires, pero qué quieren que les diga. Flaco favor les haríamos al matrimonio que lo está poniendo en el mapa: Ana Vila y Ricardo Gómez, porque en cierto modo sería quedarse en la superficie. En la epidermis. Y se lo aseguro, este establecimiento guarda un tesoro, sobre todo en su interior. No en vano, estamos ante una antigua bodega del siglo XIX que aún conserva gran parte de la utilería y de los depósitos donde fermentaba el vino y que hoy se han convertido en un conjunto de galerías y estancias donde vivir una experiencia sensorial única y singular. Casi secreta. De boca a oreja.

De eso querría hablarles precisamente. De la capacidad de esta casa de despertar los sentidos. De despertarlos y reposarlos también gracias a una decoración detallista, con la antigua viguería de madera a la vista, de paredes encaladas como el hábito de un cartujo, de la esmerada restauración de los muebles, con esas evocadoras hileras de damajuanas en las paredes, del calor de la chimenea, de los mullidos sofás, de las habitaciones decoradas pulcramente con un toque de modernidad y sofisticación, sin perder de vista el entorno rural al que miran sus postigos, el patio cubierto de un emparrado de flores malvas, la zona de la piscina, a los pies de un incesante oleaje de viñas. Un susurro hecho del silencio que sólo aquí, a las puertas del Parque Natural de la Hoces del Cabriel, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco, se ve y toca, huele y escucha. Se siente.

Un silencio de una denominación de origen propia y singular. Si se pudiera embotellar este silencio para llevárselo uno consigo y escucharlo allá donde te lleve el destino, no tendría precio. De ahí que no les quede otra que venir a buscarlo. Ya saben de lo que está hecho. También de un arroz caldoso y bajocas o alubias pintas, acelgas y aderezado con embutido de Requena. Un plato de la comarca impecable para acompañar la nueva añada de Pago de los Balagueses Syrah 2018, el último hijo de Rodolfo Valiente. Y que es servido admirablemente en el restaurante de Vilasira. No está en carta. Digan que van de mi parte.

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