22 noviembre, 2025


Entre viñedos y naturaleza se asienta Venta del Moro, una localidad que ha encontrado en el turismo una vía complementaria para reforzar su identidad y dinamizar su economía. En este contexto, el alcalde, Luis Francisco López Yeves, subraya el papel fundamental que juega Tierra Bobal como paraguas turístico y territorial para los municipios que la integran. Una marca potente, explica, que permite a pueblos como Venta del Moro avanzar de la mano de un proyecto común y ganar visibilidad dentro de una estrategia compartida, actuando como un “hermano mayor” que refuerza y ordena la oferta turística.
La esencia turística del municipio, apunta el edil, se construye a partir de una fortaleza clara: su patrimonio natural y vitivinícola. Venta del Moro forma parte de un entorno privilegiado al estar integrada en la Reserva de la Biosfera del Valle del Cabriel, declarada por la UNESCO. Esto le otorga a la localidad un valor paisajístico diferencial y un enorme potencial ligado al vino. A ello se suma la calidad del trabajo desarrollado por cooperativas y bodegas locales, reflejo de una cultura vitícola profundamente arraigada, así como una gastronomía, una tradición cultural y un legado etnográfico que han sabido conservarse prácticamente intactos con el paso del tiempo.
Ese patrimonio inmaterial, que incluye celebraciones como las Hogueras de San Antón, el Ritual del Judas o el Canto de los Mayos —declaradas Bien Inmaterial de Relevancia por la Generalitat Valenciana—, forma parte de una identidad que el municipio reivindica como elemento diferenciador dentro del interior valenciano. Para el alcalde, estas tradiciones no solo explican el pasado del pueblo, sino que ayudan a entender lo que es hoy y hacia dónde quiere proyectarse.
En esa estrategia, el turismo rural se ha convertido en un aliado clave frente al reto de la despoblación. López Yeves destaca que se trata de un sector económico que complementa a la agricultura y a la industria, pilares fundamentales del municipio, y que además genera empleo, fija población y atrae visitantes que descubren el territorio y su modo de vida. Un motor que, sin sustituir a los sectores tradicionales, contribuye a reforzarlos y a darles continuidad.
El paisaje juega un papel determinante en esta propuesta turística. La presencia del Parque Natural de las Hoces del Cabriel actúa como gran reclamo para quienes buscan naturaleza, aventura y tranquilidad. Este espacio, aliado natural del municipio, concentra buena parte de las actividades turísticas, desde deportes de aventura como el rafting o el puenting hasta propuestas más pausadas como el senderismo o la pesca, que permiten descubrir la riqueza ecológica del río Cabriel.
En este entorno se alza también el Puente de Vadocañas, una construcción de finales del siglo XVI y principios del XVII que une Valencia y Cuenca sobre el cauce del río y recuerda la importancia histórica de este enclave como lugar de paso y conexión entre territorios. Para profundizar en el conocimiento del parque, el visitante puede acercarse al Centro de Interpretación de las Hoces del Cabriel, que ofrece una visión completa de su biodiversidad y de las actividades que se desarrollan en él.
La historia de Venta del Moro se manifiesta igualmente bajo tierra. En las afueras del municipio se localiza el yacimiento arqueológico de Las Casillas del Cura, especializado en la producción cerámica de época ibérica, así como un importante yacimiento paleontológico de vertebrados terciarios, considerado uno de los más relevantes de la Península Ibérica, donde se han hallado fósiles de especies hoy extinguidas.
La experiencia se completa con la gastronomía y el vino, dos pilares que el municipio pone en valor a través de citas como el Certamen de Vinos y Exhibición Gastronómica, celebrado cada verano. En él, visitantes y vecinos pueden degustar platos tradicionales —guisado de cordero, potaje de vigilia, arroz con coliflor y bacalao, perdiz en escabeche o callos de cerdo— siempre acompañados por vinos locales. No en vano, Venta del Moro es el municipio con mayor número de bodegas de la Denominación de Origen Utiel-Requena, un dato que refuerza su peso dentro del mapa vitivinícola valenciano.
Desde el ámbito institucional, el alcalde insiste en la necesidad de que las administraciones autonómica y estatal mantengan una mirada sensible hacia los municipios del interior con potencial turístico. Apoyar de forma decidida estos proyectos, señala, supone también respaldar la agricultura, la hostelería y la economía local en su conjunto, favoreciendo el relevo generacional y garantizando que ese impacto tenga resultados reales y duraderos.
De este modo, Venta del Moro ha sabido preservar la esencia del vino y potenciarla desde el respeto al entorno natural, convirtiéndose en un destino donde paisaje, historia y tradición se funden en una propuesta turística auténtica, profundamente ligada a la tierra y al modo de vida de quienes la habitan.
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