5 diciembre, 2025


El ser humano siempre ha sentido una vinculación con la naturaleza, no solo por su belleza, sino porque sus ríos y sus recursos eran sinónimo de supervivencia y desarrollo de sociedades. Fuenterrobles es una de esas localidades del interior de la provincia de Valencia que, junto a sus vecinos, ha crecido en torno a ella.
Actualmente, este municipio es un gran reclamo para los amantes de la naturaleza y del senderismo, ya que las rutas que rodean el municipio muestran todas sus bondades medioambientales. Uno de esos lugares es El Mirador de Bicuerca, un punto elevado de la orografía del término en el que se puede visualizar el paisaje dominado por viñedos y almendros asentados en el valle del río Magro. Además, ganan protagonismo los fósiles que se pueden encontrar en este espacio natural, que además es el hogar de especies como el buitre leonado y varios tipos de aves de monte, donde se puede observar un cielo limpio en el que las estrellas cobran un protagonismo especial.
Este entorno natural forma parte del territorio de Tierra Bobal, una marca que une a municipios como Sinarcas, Camporrobles, Utiel, Requena o Villargordo del Cabriel bajo una identidad común vinculada al vino, la gastronomía, las tradiciones y el paisaje. En palabras de la alcaldesa de Fuenterrobles, Carolina Viana, se trata de “un destino donde cada experiencia invita al visitante a descubrir una comarca auténtica, rica en humanidad, historia y costumbres profundamente arraigadas”. Además, destaca que el paisaje es “un reflejo de nuestra tierra agrícola y vitivinícola, que cambia con cada estación y hace que cada visita sea única”.
A pesar del protagonismo natural del entorno, Fuenterrobles ha construido un sistema socioeconómico asentado en torno a su trabajo entre viñedos, que además de dibujar su vista ha sido imprescindible para fijar la población, evitando el éxodo rural y aportando identidad al pueblo, que mantiene un fuerte arraigo por su tierra. En esa labor, ganan trascendencia las bodegas locales, que aportan riqueza al municipio y generan empleo para los vecinos de la localidad. “Nuestra cultura del vino forma parte de lo que somos, es tradición, trabajo y futuro”, subraya la alcaldesa.
A nivel de producción también es destacable la presencia de aceite local que acompaña al vino y las almendras como principales bienes agrícolas, demostrando la importancia de este sector en el desarrollo del municipio. Estos productos forman parte de la extensa gastronomía fuenterrobleña, en la que destacan las gachas, el arroz de segador, los gazpachos y el atascaburras. Estos imprescindibles culinarios se ponen en valor en “Saborea Fuenterrobles”, una feria enogastronómica organizada en la localidad que nace para dar a conocer sus bondades en la cocina.
Para la alcaldesa, la esencia del pueblo también reside en esa hospitalidad: “quien nos visita no se siente turista, sino como un vecino más, gracias al carácter cercano y generoso de los fuenterrobleños”. Además, añade que “la gastronomía es una forma de compartir nuestra identidad con quien llega al pueblo”.
A nivel histórico, concentra la atención La Torre del Telégrafo, una construcción declarada como Bien de Interés Cultural del Patrimonio Histórico Español en el año 2011 y que fue utilizada para el envío y recepción de mensajes oficiales o de carácter gubernamental. Sin embargo, su uso en la línea del tiempo fue corto, ya que se utilizó desde 1845, año de su construcción, hasta finales del mismo siglo, pues el avance en las comunicaciones dejó obsoletas estas tecnologías.
Como estructura de carácter religioso aparece la Iglesia Parroquial dedicada a Santiago Apóstol, una construcción de estilo neoclásico que data de mediados del siglo XVIII. Sin embargo, uno de los puntos de interés más relevantes es La Fuente del Concejo, no por la construcción en sí misma, sino por el valor simbólico e histórico que representa. Esta fuente dio origen y nombre, junto a los robles que crecían en el entorno, al pueblo.
En materia turística, el municipio encuentra en el turismo rural una herramienta para dinamizar la economía local. “Es muy importante para pueblos pequeños como Fuenterrobles, porque genera empleo y pone en valor nuestro entorno, la cultura y las tradiciones”, señala Viana, aunque matiza que no es la única solución frente a la despoblación, ya que también se necesitan servicios básicos, infraestructuras, vivienda y oportunidades laborales estables. “Para que la gente se quede de verdad, necesitamos poder ofrecer un proyecto de vida completo en el medio rural”, afirma.
En esencia, Fuenterrobles es un pueblo del interior valenciano que ha construido su historia e identidad en torno al trabajo agrícola, especialmente el relacionado con el vino, las almendras y el aceite, y que mira al turismo como una oportunidad de futuro.
En este sentido, la alcaldesa reclama a las administraciones que tengan en cuenta la realidad del medio rural: “no se puede legislar pensando solo en las grandes ciudades; necesitamos infraestructuras adecuadas y apoyo a los proyectos locales para garantizar el futuro de nuestros municipios”.
Se advierte al usuario del uso de cookies propias y de terceros de personalización y de análisis al navegar por esta página web para mejorar nuestros servicios y recopilar información estrictamente estadística de la navegación en nuestro sitio web.
0 comentarios en