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Taberna Alkázar, desde 1950 ofreciendo la mejor gastronomía

18 diciembre, 2015

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José Antonio López
He sido cliente y amigo de la Taberna Alkázar. Desde siempre. También es verdad que no he ido hace algún tiempo a este establecimiento entrañable que, con sólo traspasar sus puertas, me lleva a maravillosos recuerdos. Amistad, simpatía, buen servicio, magnífico producto y tertulia. He participado y disfrutado de unas horas de mediodía donde el vermú, el vino y las quisquillas daban suelta a la imaginación y te elevaban al séptimo cielo.

Quiero volver y vuelvo. Ya no está Ramón ni Jose ni Alberto. Están sus hijos y sus nietos y siguen allí, porque este establecimiento ha sabido ser sincero consigo mismo y con sus parroquianos. No ha cambiado mucho. La decoración, el ambiente, la alegría, la energía positiva es la misma. Otras personas están en la barra, pero mantienen el espíritu del fundador.

Cincuenta años no se improvisan y no son, evidentemente, el final de una etapa, sino el principio de otra nueva.

Agustín e Isabel abrieron la Taberna “Alkázar con K porque Agustín era vasco-navarro y en la licencia del establecimiento figuraba con K y no con c. Ahí quedó la cosa”.

Jorge es una de esas personas que hay que conocer. Está al frente del negocio desde 1988. Es conocido y querido por todos y hay una razón, da a los demás lo que a él le gustaría que le dieran.

Incansable trabajador y guardián de las tradiciones. Impecable conversador. Señor donde los haya.

Es la hora en que los proveedores traen los mariscos frescos del día. Necesito y le pido a Jorge que hagamos un paréntesis en la entrevista. Disfrutamos con los centollos, los bogavantes, los calamares, los pescados… están vivos. Es un placer que muy pocas veces puedes disfrutar. Como para preguntarle si el pescado es fresco. Entran las quisquillas. Demonios… Tantas veces le pedí la receta para conseguir ese punto de cocción impagable… Nunca me lo dijo. Inteligente. Pero lo mismo me pasa con las gambas… y con otras cosas.

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Hay silencios que duelen, pero entiendo que quiera guardar su receta. Le ha costado mucho tiempo conseguirla. Es única.

Cuando en 1950 Agustín conoce a Isabel, que era cocinera en una fonda de Cuenca, se proponen, además de formar pareja, abrir un establecimiento en Valencia. Manos a la obra. La taberna abre como casa de comidas en el mismo lugar donde está hoy. Frente al local “estaba el sindicato de estudiantes y se encuentran, mis suegros, con unas posibilidades que saben aprovechar. Mucha gente a la que ofrecer una cocina tradicional, casera y sin complejos y lo que es mejor, a buen precio”.

Poco a poco la misma demanda obliga a la oferta y la Taberna Alkázar se va especializando en mariscos y pescados frescos del día. El Mercado Central y la Lonja reciben la visita diaria de Agustín. Ha pasado un tiempo y comienza por seleccionar producto y proveedores.

Buen vino, buenos mariscos. Comienza la historia. Mucho trabajo. Mayores satisfacciones.

Jorge, este correctísimo conversador, señor donde los haya, me va relatando paso a paso la historia de un triunfo. Él, nunca, ni por asomo, pensó en dedicarse a la hostelería. Alguien se le cruza en el camino, es Maribel, la hija de los fundadores. Se le plantea la posibilidad de entrar en el negocio y continuar en la saga. “Entro en 1988, como ya te he dicho, y descubro un mundo que me apasiona. Mis suegros lo habían hecho de maravilla, mi mujer dejó que me picara la abeja del buen hacer para el mejor servicio de dar de comer y beber, en armonía. Me enamoré a tres bandas. De mi mujer, del negocio y de los clientes”.

“Me encontré con treinta y tres personas a las que les debía mi responsabilidad. El restaurante y el hotel tenían que seguir. Tenía la motivación. Debía conseguir y continuar el mismo espíritu de los fundadores”.

Pocos cambios ha habido desde entonces. Ni falta que les hace. “El siguiente paso era mantener y aumentar la calidad de los productos y ampliar la oferta”.

A los selectísimos mariscos se unen una tremenda selección de carnes, compradas en origen y que hacen las delicias del paladar más exquisito. Además, buenos embutidos, extraordinarios jamones y una ampliación espectacular de la bodega que pueda dar respuesta a cualquier demanda por parte del cliente-amigo.

“Hago hincapié en lo del cliente-amigo, porque estamos disfrutando de la compañía de tres generaciones. Abuelos, padres e hijos que siguen teniendo como su casa esta taberna. Es una satisfacción increíble”.

Están preparando el mostrador de carnes. Es un espectáculo. Mariscos por un lado, carnes por otro, embutidos un poco más allá. Algo se huele en el ambiente y Jorge me recuerda que hoy toca cocido madrileño. El tradicional. También la Taberna Alkázar está considerada como uno de los restaurantes de cuchara más importantes de la Comunidad.

“Los martes y los jueves lo tradicional es el cocido”.

Y todos los días de la semana lo tradicional es tomar un vino o un vermú con tapita incluida para dejar lejos las penas y reencontrarse con los amigos durante unos minutos que nos dan la vida.

“Nos satisface levantarnos cada día pensando en qué podemos ofrecer a nuestra parroquia. Magnífico reto que nos llena de satisfacciones”.

Y no hemos hablado de la gran variedad de arroces que prepara al momento. Haberlos, haylos, y de una extraordinaria calidad.

Sí, repasamos platos como son el jamón ibérico con pan y tomate. La maravillosa quisquilla cocida. Las puntillas con alcachofa o la ensalada de bogavante.

La lubina salvaje a la sal o el rodaballo salvaje frito con patatas a lo pobre, nos abre nuevas opciones que continúan con el Entrecot de buey o las chuletillas de cordero lechal.

Hay que señalar el San Jacobo de ternera, jamón de bellota y queso de oveja. Para ponerle un monumento.

No podemos olvidar los platos de cuchara, como son el cocido madrileño, las alubias con rabo de toro o las lentejas estofadas. Hay que probarlas.

Como postres, todos caseros, las tartas de chocolate y cómo no, el tocino de cielo, para tocar el ídem.

Jorge me habla del menú homenaje a Mama Isabel. No quiero perdérmelo y lo comparto con ustedes.

Croquetas de casa; Sopa de marisco; Huevos rotos con patatas a lo pobre; Carne mechada; Mini pijama. Todo por 20€. Añado un resumen de la historia gastronómica de la casa. La bebida va aparte.

Y otro menú tradicional con Salpicón de marisco, Jamón ibérico, huevos fritos con patatas a lo pobre, arroz del día o chuletas de cordero y postre. 20€. Por supuesto, la bebida aparte.

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Salón El Caserío. Ambiente relajado y familiar con capacidad para 35 personas.

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Salón Alkázar. Ideal para celebraciones y actos sociales, con capacidad para 80 personas.

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Salón Nelson. Inmersos en una ambiente marinero, este salón nos traslada a la cabina de una gran embarcación.

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La Taberna. Tradición taurina y sabor auténtico impregnan este espacio que ha visto pasar personajes destacados de la actualidad pública.

Hasta aquí comparto con ustedes el reportaje. Permítanme ser dueño de mis recuerdos y quedarme con Jorge, con su equipo y con una historia compartida, un poco más de tiempo. Están invitados a que descubran la suya y, sobre todo, a encontrar un trocito de felicidad en uno de los locales más emblemáticos de Valencia.

La Taberna Alkázar está en la calle Mosén Femades, 9 y 11 en Valencia. Su número de teléfono es el 96 352 95 75. No cierra ningún día.

 

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