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Serra d’Espadà, el origen del corcho de grandes vinos

7 julio, 2021

Texto: Pedro R. Arias Vídeo y fotografía: Fernando Murad

La historia presenta al corcho como el material ideal para cerrar las botellas de vino que habrás descorchado u olido en multitud de ocasiones. Pues no tan lejos, concretamente en el Parque Natural Serra d’Espadà, el segundo pulmón verde más inmenso de la Comunitat Valenciana, se encuentra un bosque de alcornoques centenarios donde se obtiene gran parte de los tapones de corcho valenciano. Acompáñanos en este viaje por el municipio de Almedijar, situado en el interior sur de la provincia de Castelló, para descubrir todo aquello que hay detrás de la extracción y elaboración de este recurso natural e imprescindible para el mundo del vino. 

Nuestra primera parada es Bodega Alcovi, un humilde proyecto que decidieron levantar varios amigos en el año 2006 como solución para poder quedarse en su pueblo y darles un futuro a sus hijos. Tras haber encontrado un buen enólogo y escogido la uva que más se aclimataba al carácter de su terruño, han sido capaces de crear una gama de más de diez vinos únicos y ecológicos con sello de calidad IGP Castelló, entre los que podremos destacar el Alcovi Blanco, elaborado a partir de dos variedades autóctonas que se están perdiendo en la actualidad: planta fina y castellana, y sus tres monovarietales (monastrell, cabernet sauvignon y syrah) bajo el sello Alma de Espadán. “Con estos tres vinos lo que pretendemos es expresar la verdadera pureza de cada variedad combinándola con la particularidad de nuestro terreno de rodeno, una pizarra rojiza y quebradiza que hace que todos nuestros vinos sean bastante minerales”, resalta Sergio Fuster, segunda generación de Bodega Alcovi. 

Desde sus inicios la bodega castellonense lleva ofreciendo una amplia oferta de enoturismo durante todo el año: visitas por los viñedos y bodega, gincanas, catas junto a los exquisitos quesos artesanales que elabora la Quesería de los Corrales… Actividades que permiten a todo interesado disfrutar de experiencias únicas junto a sus vinos. A partir del mes de julio tiene lugar una de las escapadas que más sorprende a los visitantes “la saca de corcho”. Esta experiencia consiste en una ruta por el Paraje de Mosquera en pleno corazón del Parque Natural de la Serra d’Espadà para adentrarse en un frondoso bosque de alcornoques con el fin de descubrir de primera mano esta centenaria labor que combina tradición y sostenibilidad. 

La extracción y la transformación del corcho está fuertemente ligada a la herencia cultural de los habitantes de los diecinueve pequeños pueblos que rodean al Parque desde hace siglos, ya que en él se han desarrollado toda una serie de oficios y actividades en torno a este aprovechamiento compatible con la conservación del alcornocal. En medio de esta impresionante selva de vegetación 100% mediterránea se crió Manuel Fuster, uno de los gerentes de Bodega Alcovi, quien confiesa que terminó embarcándose en la saca de corcho cuando de joven no quiso continuar sus estudios y su padre le mandó a trabajar. 

“En Almedijar se lleva extrayendo corcho desde por lo menos doscientos años, siendo los años de lluvia la mejor época para su extracción, concretamente, desde San Juan hasta la Virgen de Agosto”, explica Fuster. Con un hacha en la mano nos explica el truco que facilita el desnudo de un alcornoque, la ejecución de cortes suaves en forma de dos círculos a dos alturas y otro vertical, pudiendo así separar con un poco de maña las dos partes de la corteza, evitando en todo momento dañar el alcornoque. Después, quien lo extrae deja su marca en el tronco para que se pueda saber el propietario y el año de la última extracción, ya que para que un alcornoque esté listo se debe esperar entre 14-16 años, permitiendo que la corteza del árbol se pueda regenerar correctamente, mientras que en otras zonas como Portugal o Andalucía suelen rondar los 9 o 10,  lo que permite al corcho de Espadà diferenciarse del resto por su pared más gruesa y de mayor calidad.  

Continuamos nuestro viaje desplazándonos a Soneja para conocer Espadán Corks, una empresa familiar que tras fundarse en el año 85 ha logrado posicionarse como una de las fábricas de tapones de corcho españolas más prestigiosas a nivel internacional. Cada año 15 millones de sus tapones son empleados para embotellar a reconocidos vinos de bodegas de diferentes partes del mundo que confían en la calidad y propiedades del corcho valenciano. Esta empresa recibe al año más de 200 toneladas de las cortezas de los alcornoques de la Serra d’Espadà que se extraen de las miles de hectáreas de bosque que se encuentran por todo el parque natural. «El corcho comenzó a aprovecharse industrialmente desde que en Francia a principios del s. XIX el monje Dom Pierre Perignon lo utilizase para embotellar su champagne», nos explica Adolfo Miravet, gerente y cuarta generación de Espadán Corks. 

El corcho que se lleva elaborando durante siglos en la Serra d’Espadà lo definen los enólogos como un corcho que es extremadamente duro, por lo que es de elección para bodegas de grandes reservas. Espadán Corks da servicio a bodegas valencianas, españolas e internacionales que antes gastaban tapones de otras zonas, por ejemplo Portugal, número 1 del mundo en el sector, pero tras comprobar que no les soportaba más de 10 años en botella, decidieron apostar por el corcho valenciano al asegurarle el doble de duración.

El proceso de elaboración del corcho se compone de varias fases. La primera consiste en apilar las cortezas recogidas durante los meses de verano  para llevar a cabo una primera clasificación completamente manual, separando el corcho que no tiene suficiente calibre para hacer los tapones de corcho y poder destinar este a las empresas de trituración para hacer el tapón del cava. En enero se comienza a trabajar el corcho mediante un hervido para su perforación y pulido, y se sigue con una clasificación teniendo en cuenta las nueve calidades homogéneas que ofrece la fábrica. A continuación, se lleva a cabo un proceso para neutralizar los aromas con productos como el etanol y, por último, según el deseo de la bodega, se respeta el color natural o se termina blanqueando para alcanzar una misma tonalidad. 

Entre las ventajas que ofrece el corcho natural, frente a otras alternativas como el plástico, es su clara sostenibilidad. Debido a que su extracción permite la pervivencia de los parques naturales donde se extraen. «Gracias a los tapones de corchos para el vino se ha mantenido una biodiversidad y unos parques naturales en esta tierra durante prácticamente dos siglos», aclara Miravet. A ello se le suma el importante empleo rural que genera durante todo el año suponiendo una economía importante para los habitantes de los pueblos de alrededor.

Si estás interesado en conocer más sobre el mundo del corcho en primera persona no pierdas la oportunidad vivir este verano esta experiencia de la mano de Bodega Alcovi. Puedes obtener más información o hacer tu reserva llamando al 689 935 719.

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