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Rafa Cambra, el pasante que sienta cátedra en Terres dels Alforins

12 noviembre, 2021

Texto: Pedro R. Arias / Fotografía y vídeo: Fernando Murad y Adriana Cembrero 

El terruño del valle de Fontanars dels Alforins es un canto de sirena que atrae a los mejores profesionales del sector del vino. Allí bajo los pequeños rayos de sol que asoman por la montaña y rodeados de un paisaje inigualable nos encontramos con el reputado enólogo valenciano Rafa Cambra. Concretamente en el punto donde volvió a su origen, después de una brillante carrera  de varias décadas sentando cátedra en la enología valenciana y española, hace dos años a través de su proyecto enológico más personal, Casa Colaus. Una bodega señorial situada en plena naturaleza que adquirió junto a su mujer, Elena Arpón, con la finalidad de lanzarse en el enoturismo y seguir su labor como “pasante de viñas”. Una poética y romántica elección de una de las palabras más bellas y profundas de la lengua castellana.

Ya en bodega, Cambra nos invita a recorrer una de sus preciadas parcelas de alrededor de cinco hectáreas y media situada en las zonas más altas del valle, concretamente a 700 metros de altitud, donde nuestros ojos vislumbran un perfecto triángulo delimitado por La Font de la Figuera, Moixent y Fontanars. Un enclave único entre dos sierras, la Sierra de la Umbría y la Sierra Grosa, cuyo suelo no se lo pone nada fácil a la viña, debido a la poca profundidad que le otorga su proximidad a la montaña, pero que a su vez le garantiza vinos con una destacada personalidad y un vigor controlado que resulta primordial para que las variedades autóctonas ofrezcan lo mejor de sí.

Entre viñas recientemente vendimiadas de la considerada otrora como «la pequeña toscana valenciana», Cambra nos señala el arte de la viticultura como el pilar angular de todos y cada uno de sus proyectos. Muestra de ello ha sido su alabada labor por recuperar variedades minoritarias valencianas en peligro de desaparición como la forcallà, el arco o la bonicaire. Cepas cultivadas en vaso plantadas entre 2001 y 2011 en medio de un verdadero bosque mediterráneo de pinos y carrascas, varias de ellas asentadas en catorce terrazas construidas estratégicamente en plena época musulmana para luchar contra la erosión de las torrenciales lluvias típicas en la zona durante el mes de septiembre. Un paisaje idílico que te traslada a zonas vinícola de enorme calado como Priorat.

El amor, el respeto y la vinculación que demuestra Cambra al tratar cada suelo donde decide echar raíces refuerzan una filosofía en la que se autodenomina un «pasante de viñas». Él siempre se encuentra de paso, pero no así la tierra donde emergen sus viñedos. Una expresión castellana que el enólogo también hace propia para reflejar su vocación y responsabilidad a la hora de transmitir a las siguientes generaciones su saber hacer y su pasión por el campo.

Continuamos nuestro recorrido por las distintas estancias que componen el corazón del proyecto, Casa Colaus, un conjunto de edificaciones cuya construcción data de 1667, fielmente restauradas hace dos décadas por un abogado eminente de su pueblo, Luis Montés. Fue hace dos años atrás cuando Cambra y su mujer Elena Arpón, enamorados de la magia de Terres dels Alforins, decidieron embarcarse en esta nueva aventura adquiriendo lo que consideran su nuevo hogar. “Somos la última generación de otras muchas que han pasado por aquí interesadas en cuidar las casas, elaborar vino y continuar alargando su legado”.

La producción de vino de Casa Colaus, originaria del siglo XVII, continúa hoy vigente gracias a una importante inversión presente en los numerosos depósitos donde el vino reposa para ofrecernos su mejor versión. Desde barricas y tinas de madera a varios huevos de hormigón de donde Rafa, así quiere que le llamemos, nos invita a catar la última añada de su emblemático tinto CasaBoscà. Un coupage de monastrell y varias variedades autóctonas minoritarias con sello de calidad DO Valencia que supone un homenaje a las tradicionales casas con viñedo en Terres dels Alforins.

Copa en mano Cambra nos confiesa que la principal meta a la hora de elaborar sus vinos es reflejar el terruño de donde nacen. «Transformamos nuestro vino lo mínimo posible. Desde que empezamos hace veinte años elaboramos sobre todo en barrica pequeña, ya que nos permite hacer una inmersión con las manos o un pisado con los pies, asegurando así una maceración muy suave de la uva». Como resultado de esta filosofía han nacido etiquetas como Minimum, El Bon Homme o Casa Labor, con las que el enólogo valenciano ha puesto en más de una ocasión a la crítica mundial a sus pies. Vinos que reflejan con acierto el mimo en el proceso y el maravilloso potencial del entorno que les rodea. Cada trago es sinónimo de beberse ese sol del Mediterráneo, esa calidez del clima y esa naturaleza autóctona presente en cada rincón del valle.

La arrolladora personalidad de Elena Arpón toma el mando de la visita para contarnos la apertura al público de Casa Colaus que lleva ofreciéndose apenas unos meses durante los fines de semana. Una escapada única que da comienzo con un paseo por los viñedos donde el propio Rafa comparte con los visitantes la paz que le ofrece el entorno privilegiado que rodea su proyecto y explica la recuperación de las variedades autóctonas que elabora. A continuación, se lleva a cabo un tour por las 30 hectáreas que comprende la finca, incluidas las instalaciones de la bodega, terminando así con una cata de vinos.

«Lo que más le fascina a la gente que nos visita es conocer en Valencia un lugar con un montón de hectáreas de viñedo con sierra alrededor, el paisaje inigualable de Fontanars», nos cuenta Arpón. Una oportunidad perfecta, además, de descubrir un territorio que esconde un patrimonio cultural que se remonta a antiguas civilizaciones y pueblos nacidos de la viña. Prueba de ello es el poblado íbero de la Bastida de les Alcusses en el que se encontraron pruebas del cultivo de la vid del siglo IV a.C. y varios hornos de cal romanos que llevan siglos integrados en el paisaje. Ambas joyas históricas son visitables a través de rutas a caballo o itinerarios cicloturísticos. 

Inmersos de la belleza de este paraíso en forma de valle nos despedimos de nuestros anfitriones con un brindis y una invitación para todo aquel que quiera vivir en sus propia piel la magia de Terres dels Alforins con «los pasantes de viñas».

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