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Pela Roques: el bello syrah nacido de suelos jurásicos que fueron lodo marino

19 noviembre, 2021

Jaime Nicolau / Fernando Murad

Es temprano en la Sierra del Tejo. La niebla baja por sus laderas esperando que los primeros rayos del sol la disipen. Hemos quedado a sus pies, con el Pico del Tejo como testigo de excepción, con Toni Sarrión. Allí se ubica Conejeros, la parcela de algo más de tres hectáreas de la que nace el último de los vinos de finca que ha llegado al porfolio de Mustiguillo. «Adquirimos la parcela hace ya muchos años pero el día a día de El Terrerazo y Calvestra no nos habían permitido dedicarle el cariño que merecía», señala el enólogo valenciano como carta de presentación de la preciosa parcela en la que es feliz la viña de syrah.

Pronto nos deja plantando las cámaras y comienza a andar hilera arriba, hilera abajo mirando al suelo. Es un ‘loco’ del trabajo con los suelos. Es uno de los pilares que han convertido a Mustiguillo en una de las mejores bodegas del mundo. Pronto regresa con dos piedras de grandes dimensiones en la mano. En ellas se pueden apreciar fósiles con millones de años, que son capaces de contar la historia de esos suelos por sí mismos. «Esto fue lodo marino y está lleno de fósiles. Este suelo me recuerda al fósforo, a las fallas, a la pólvora de cuando éramos pequeños», señala con el mismo brillo que le ha acompañado en cada uno de los pasos que da con Mustiguillo en Utiel o, más recientemente, con Hacienda Solano en Ribera del Duero. Y cuando los ojos de Toni brillan, hay veta. El proyecto, como todos los que emprende, se remonta varios años atrás, cuando vio que la parcela podía dar la talla y ofrecer un vino con tipicidad y personalidad suficiente. Desde entonces pasos cortos pero seguros.

Así es como ha llegado Treparriscos, en homenaje a la pequeña ave que se deja ver en la parcela, pero tomando su versión valenciana con Pela Roques, mucho más poético y dándole todo el protagonismo en la etiqueta de este nuevo vino.

Es un tinto de syrah con enorme personalidad, que es capaz de ofrecer en nariz esos matices marcados de fósforo por su peculiar suelo que Toni Sarrión lleva cerca de la pólvora. Pero en boca, lejos de explotar, muestra pura fruta sin maquillajes y tremendamente sutil, resultando fácil de beber e invitando continuamente a un nuevo trago. Por eso es un vino para disfrutar de manera cotidiana, en aperitivos, pescados o carnes blancas o cualquier plato mediterráneo. Proviene de un viñedo de montaña, a 850 metros de altitud. Es fiel reflejo de su suelo de rocas areniscas con cuarzo y feldespato, que fue un lodo marino. En esas rocas entontramos pisolitos, fósiles muy pequeños peculiares del jurásico.

En la elaboración Toni Sarrión vuelve a apostar por la escasa intervención, tal vez más exagerada que nunca. Tras pasar por la mesa de selección fermenta en tina de roble con la mitad de su raspón. Después lleva a cabo una crianza de ocho meses en tina de roble de 80 hectólitros.

El resultado es Pela Roques, un syrah extrovertido que invita a la compañía y a beberse un vino con el único objetivo de disfrutarlo. Un syrah nacido en las montañas, que crece en suelos del jurásico que fueron lodo marino y que es capaz de contar su historia, pero esta vez, a través del vuelo del treparriscos.

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