Se advierte al usuario del uso de cookies propias y de terceros de personalización y de análisis al navegar por esta página web para mejorar nuestros servicios y recopilar información estrictamente estadística de la navegación en nuestro sitio web. Política de cookies · Acepto · No acepto

Déjate seducir por el mundo del vino

Menú

Pago Casa Gran, o el sueño que dibujó una mujer de enorme coraje

20 mayo, 2022

Jaime Nicolau / Vicent Escrivà, Paula Jiménez y Fernando Murad

A los pies del Poblado Íbero de La Bastida de Les Alcusses emerge una finca espectacular. Es el hogar de Pago Casa Gran, abrazado por un entorno mágico en una de las zonas vitícolas más genuinas de la provincia de Valencia. Allí lleva casi dos décadas cincelando un proyecto singular Carlos Laso, que ahora ha dado un paso más para abrir ese proyecto al público trabajando el enoturismo de manera decidida.

Pero nada de esto se estaría escribiendo de no ser por Manuela Galbis, la madre de Carlos a mediados del siglo pasado. Con apenas 18 años de edad se vio de repente al frente de esta finca agrícola, a 43 kilómetros de su pueblo, Agullent. Lejos de amedrentarse ante el reto decidió «arremangarse», sacarse el permiso de conducir y recorrer a diario esa carretera para dirigir esa explotación agrícola. Hoy Carlos recuerda con orgullo ese papel fundamental de su madre en lo que hoy es el proyecto. Orgullo de un hijo que presume del coraje de Manuela en unos tiempos muy complicados. Al tiempo le rinde un homenaje merecido, pues ella nos dejó en marzo, con los ojos húmedos de emoción y con un poderoso brillo de orgullo.

A principios de este siglo Carlos Laso decidió dar un giro importante a la parte vitivinícola de esa maravillosa finca. Decidió implantar un trabajo exhaustivo en viticultura, siendo uno de los pioneros en la apuesta por la agricultura ecológica, con el objetivo de elaborar con esas viñas vinos de calidad. Respetó muchas de las apuestas de su madre en cuanto a variedades, e incorporó otras en las que cree con fe ciega. Implantó conceptos como las cubiertas vegetales autóctonas o el incremento en la densidad de plantación para que cada cepa perdiera cantidad de uva pero ganara en calidad por competencia con sus «vecinas», creando también acuíferos propios repartidos por las más de 100 hectáreas de una finca que une dos casas majestuosas, la Casa Gran y la Casa Benasal. En cuanto a variedades, en tintas juegan con tres principalmente: garnacha tintorera, monastrell y syrah, con permiso de otras parcelas implantadas desde tiempos de Manuela de Cabernet, merlot y petit verdot. En blancas trabajan con la moscatel, la más antigua, malvasía y gewürztraminer.

Pero todo ese mimo en campo no tendría sentido si en bodega no se trabajase con el mismo mimo, con la mínima intervención del hombre. Es por eso que desde los inicios la bodega trabaja cada proceso por gravedad a través de OVIS (Objetos Voladores Identificados), recipientes que permiten el paso de la uva de un proceso al siguiente sin apenas manipulación y, como hemos dicho, por gravedad.

Y nos adentramos en la sala de barricas, donde éstas conviven con los fudres de madera. Las variedades reposan por separado en todo lo que no son vinos jóvenes de noviembre a noviembre, mínimo. Después de ese periodo se catan todas las barricas y se eligen los coupages para, de nuevo, volver a la madera. Y así se dibuja una gama de vinos que comienza con la saga más joven y que sale al mercado a los pocos meses de la vendimia. Les sigue el Falcata Arenal, un icono, que proviene de una parcela concreta de garnacha tintorera. Después de ella tres monovarietales. Le siguen los «etiqueta roja» que es la gama media. Por último el Crux, un monastrell muy especial de tierra blanca que pasa 12 meses en fudre.

Carlos ya está descorchando una botella en una majestuosa sala de catas. Han decidido volver a abrir las puertas al enoturismo y se han engalanado para la ocasión. Han confeccionado una oferta que permite vivir de manera relajada y parando el tiempo todo lo que supone el universo Pago Casa Gran…

… el sueño que dibujó una mujer de enorme coraje.

220520-engasa-el-poder-de-las-palabras-800x200px

0 comentarios en Pago Casa Gran, o el sueño que dibujó una mujer de enorme coraje

Deja tu comentario

Tu e-mail no será visible.

* Requerido

* Requerido

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.