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Lupanda, el vino nacido en un garaje que duerme en una cueva

25 marzo, 2021

Cynthia Gómez
Ubicados en el barrio de Las Peñas, en el corazón de la localidad valenciana de Requena encontramos Lupandauna bodega adscrita a la Denominación de Origen Utiel-Requena. Con el garaje de su casa reacondicionado para la elaboración de sus vinos y con una cueva, literalmente bajo su casa, Lorena Peris nos cuenta cómo se creó esta reciente bodega familiar y cómo fue el descubrimiento de esa particular cueva y las tinajas que habitaban en ella.

5barricas.-  ¿Qué es Lupanda y quién hay detrás del proyecto?

Lorena Peris.- Lupanda es lo que queremos representar a través de nuestros vinos. Es el paraje en el que se ubica el 50% de nuestros viñedos. Realmente el proyecto somos: mi hermano, mi padre, mi madre y yo. Bodegas Lupanda nace porque mi hermano y yo somos enólogos, heredamos unos viñedos y trabajábamos en otras bodegas, pero al tener estas propiedades y sin dejar de lado nuestros compromisos, tomamos la decisión de hacer nuestros propios vinos. Esta herencia se encuentra en la zona de San Antonio, más tarde mi padre fue adquiriendo viñas cerca de la rotonda del AVE hasta contar, actualmente, con 10 hectáreas.

5b.- ¿En qué año hacéis esa primera vendimia que lanza al mercado vuestro primer vino?

L.P.- La decisión de crear la bodega la tomamos en 2016, pero no fue hasta 2017 que fuimos a por todas. Fue ese año cuando hicimos nuestra primera vendimia, de esa añada produjimos aproximadamente unas 2000 botellas.

5b.- ¿Qué es lo que te llevó hasta la enología?

L.P.- Aquí en Requena todo el mundo tenemos relación, de una forma u otra, con la viticultura. De mi abuelo heredamos los viñedos y la pasión por la tierra. Y aunque él nunca había hecho vino, nosotros tuvimos la curiosidad de estudiar cómo hacerlo. Conocíamos lo que era el tema de los viñedos, pero no sabíamos cómo se elaboraba realmente.

Por un lado, yo empecé a estudiar primero Biología y colaboraba en un laboratorio que trabajaba con levaduras vínicas. Ahí empezó mi curiosidad por la enología y todo lo que eso conlleva.

Por otro lado, mi hermano, casi a la par, sintió la misma curiosidad y entonces cursó los estudios de técnico superior en la escuela de capataces aquí en Requena.

5b.- ¿Hay algún vino por el que sientas una especial predilección?

L.P.- Es una pregunta un poco complicada (ríe). Supongo que ahora mismo del que estamos más orgullosos es del Musae, un vino blanco espumoso que se llevó el premio ASVASU (Asociación Valenciana de Sumilleres). Digamos que es como el niño bonito de la casa por eso, también porque es un vino más elegante, con una imagen más distinguida…

5b.- ¿Cómo describirías los vinos Lupanda?

L.P.- Nosotros los vinos los hacemos de manera que no interfiramos mucho en lo que es el producto; quiero decir, no hacemos vinos naturales pero no nos gusta intervenir en su elaboración. Los podríamos definir ‘como vinos bastante naturales’, por decirlo de alguna manera.

Actualmente trabajamos macabeo, garnacha, bobal, chardonnay y pinot noir sin utilizar grandes cantidades de sulfuro. Al final lo hacemos todo en casa, somos muy artesanales y la maquinaria que tenemos es, por decírtelo de alguna manera, muy rudimentaria. No podemos extraer tantas producciones porque nuestra prensa no tiene mucha extracción. Entre todas las referencias sumamos unas 2500 botellas anuales. También lo que hacemos en el campo es seleccionar lo que nos gusta y lo que no nos gusta.

Entonces supongo que el valor añadido que tenemos nosotros es ese ¿no? Que es un producto muy artesanal en el que hay poca intervención y lo cuidamos mucho.

5b.- Para quien no lo sepa, El Careto es un entrañable reconocimiento que hace bodegas Lupanda a su abuelo, ¿cómo surgió?

L.P.- Prácticamente fue una iniciativa mía, tenía claro que quería hacerle un homenaje a mi abuelo, fue él el que nos transmitió toda esta pasión por la viticultura.

Mi abuelo materno, Pepe, tenía auténtica pasión por el mundo del vino, durante muchos años trabajaba en otras cosas como por ejemplo en la naranja en Valencia. Se pasaba toda la semana allí trabajando y luego llegaba el fin de semana y se dedicaba a sus viñas. De hecho, la viña con la que hacemos el vino de El Careto se la dieron a mi abuelo por un trabajo, es decir, en vez de pagarle con un sueldo, le pagaron con ese viñedo.

5b.- ¿Qué es lo que hace tan especial a Bodegas Lupanda?

L.P.- Yo creo que nuestro mayor ‘tesoro’ es la cueva, allí hacemos la segunda fermentación de nuestro espumoso dado que se cumplen todas las condiciones. Tenemos una temperatura prácticamente constante, de entre unos 13º y 15º, solo varía ese par de grados de diferencia.

Otra de nuestras particularidades es, sobre todo, que hacemos espumosos de una manera muy tradicional, muy artesanal. Lo hacemos todo en casa. Tanto es así que lo que hicimos fue reacondicionar lo que era el garaje para convertirlo en bodega.

5b.- ¿Cómo descubrís esa cueva?

L.P.- Mis padres compraron la casa y lo que era la parte de las casas propiamente dichas, estaban derrumbándose. Sabían que había acceso a una cueva, pero no conocían lo que había en su interior.

Nos encontramos con un montón de cañas tapiando la entrada y con linterna en mano accedimos a las cuevas, así fue como las descubrimos. La única intervención fue que quitamos un andamiaje de madera que había para poder acceder a las tinajas por arriba. El acceso que hay a día de hoy también es un poquito más ancho del que era en origen, porque para poder acceder tuvieron que excavar un poco la puerta.

5b.- Se podría decir que vivís en la cueva prácticamente ¿no?

L.P.- Exacto (ríe), mis padres viven en la parte de arriba de la bodega y lo que son las cuevas, las utilizamos para el almacenaje del vino, porque por ejemplo el vino tinto y el blanco también lo almacenamos allí, y para la segunda fermentación, como ya te he comentado, de los vinos espumosos.

5b.- Requena es una zona de muchas cuevas pero ¿sabéis si la vuestra es de las más antiguas?

L.P.- Tal y como nos contó el archivero municipal es que según el censo de Requena de 1750 o 1752, existían en mi calle dos bodegas censadas, una con 6 tinajas y otra con 11. Al encontrarnos allí varias tinajas y una de ellas datada en 1784, dedujimos que la de 6 tinajas sería la nuestra, pero sabemos que posteriormente sufrieron remodelaciones. El resto de tinajas serían más nuevas, se distinguen por la forma, unas serían de una época más nueva, otras más antiguas… pero no sabemos exactamente las fechas.

5b.-  ¿Todas vuestras tinajas son originarias de la cueva o habéis ido adquiriendo más?

L.P.- De momento las tinajas que hay allí son las que originalmente encontramos con la casa. Ahora mismo, tal cual está edificado, no se podría meter ninguna tinaja a no ser que fuera muy pequeña, que se pudiera meter por la puerta. Seguramente compremos alguna tinaja nueva, de pequeñas dimensiones, para hacer alguna cosita pero eso es un proyecto futuro (ríe).

5b.- ¿Cómo es el enoturismo en una bodega boutique?

L.P.- Las visitas generalmente las guiamos mi hermano o yo y lo que hacemos es explicar un poco la historia de cómo se elaboraba en aquella época, cómo se utilizaban las cuevas y cómo se usaban las tinajas o el ‘trullo’, comose llama aquí en Requena, un depósito que servía para macerar con las pieles, para macerar el vino. Y una vez macerado lo que hacían era meter solamente el líquido en las tinajas.

Entonces bueno, explicamos un poquito la historia de cómo funcionaba en aquella época y luego el proceso de elaboración que seguimos nosotros.

5b.- ¿Cómo os ha afectado a vosotros la pandemia?

L.P.- Al ser una bodega muy reciente, realmente no podemos comparar con cifras previas a la COVID-19, para nosotros ha sido el primer año. Con el enoturismo estamos en las mismas, en cuanto se pueda queremos reactivar las visitas y con ellas las catas, pero de momento queremos asegurarnos de las restricciones y el margen de personas que nos permitiría el aforo.

5b.- En vuestras redes se puede ver que estáis ilusionados con un nuevo proyecto, ¿nos podrías adelantar algo, de qué se trata?

L.P.- (Ríe). Se trata de un tinto 100% pinot noir. Para salir al mercado le quedan mínimo unos seis meses, queremos que tenga un tiempo de botella.

5b.- ¿En qué mercado estáis vendiendo vuestros vinos?

L.P.- De momento la totalidad de nuestras ventas son nacionales y actualmente se pueden encontrar en la bodega o en la tienda online.

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