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Las catas que resistieron la pandemia

24 abril, 2021

David Blay

En un tiempo donde los eventos gastronómicos en recintos cerrados cayeron a plomo, mucha gente aprendió a apreciar el vino en casa. Y ese nuevo consumo se tradujo en curiosidad, que unida a las ganas de realizar actos similares a la normalización derivaron en el restablecimiento de algunas (pocas) catas.

José Ramón Romero (Karak, Yarza, Food&Fun y un largo etcétera) tampoco escapó durante la pandemia de su alma de sumiller. Pero, sobre todo, quiso continuar descubriendo a quien se atreviera y bajo las mayores medidas de seguridad el placer de degustar nuevas etiquetas.

Allá donde hubiese una (o varias) mesas al aire libre se produjo la comunión personal entre copas e individuos. Ya fuera en barcos, montañas, terrazas particulares o lugares donde separar convivientes de ‘conbebientes’.

Del final de la jornada laboral clásica se pasó al tardeo precoz por las restricciones, que incluían también número de invitados y suponían escoger adecuadamente las compañías. E incluso se cayeron muchos programas de fin de semana, ante el abandono progresivo de las ciudades en cuanto se abrieron los cierres perimetrales.

Ya hemos hablado en 5barricas de personas como Elisa Vidal y su nueva propuesta en la Antiga Bodega Biosca. De Sebastián Lazamares y su también ruzafero Che Vins. Y hasta de María Lluch y sus programas para aprender a hacer vermut. Pero, como ellos, muchos otros han querido junto a José Ramón mantener la oferta para aquellos que seguían demandándola.

Si nos centramos en lugares físicos el Enópata de Juan Ferrer en la calle Cuenca, el Enocata de Miguel Ángel Martín en Papa Alejandro VI, El Cítrico Gastroclub de Mónica Villarroel en Luis Santángel, la Bodega Ruzafa de Jairo Calpe en Cádiz, el Espacio de Arte 40 de José Antonio Ruiz y Rosa Go en Tomasos y The Old Tuna Tavern de José Luis García en Carlos Cervera resistieron como Asterix al invasor, esta vez invisible.

Pero también tendría mucho protagonismo la itinerancia, donde conseguir un espacio único puntuaba lo mismo que la valentía de afrontar una cata. Y ahí destacaron Javier Caravaca y sus vinos raros, Juanma Gozalvo y la garnacha se viste de lujo y Gina del Río con el mundo de la coctelería asociada a vinos gallegos y del Priorato.

Pronto se cumplirá un año del fin del confinamiento. Del retorno de la gente a las mesas. Y de la promesa de un verano con calor, terrazas y eventos. Quizá, 365 días después, llegue la esperanza completa con la mayoría de la población vacunada y fuera de riesgo. Y entonces, una vez más, levantemos las copas como hicimos en las peores circunstancias para brindar por todo. Porque queda mucho por celebrar.

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