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La Viña: siete décadas siendo el latido de unas bellas tierras

11 febrero, 2022

Jaime Nicolau / Foto y Vídeo: Fernando Murad y Vicent Escrivá

Corrían los años de la postguerra española. Un puñado de agricultores de la localidad valenciana de La Font de la Figuera decidían emprender uniendo sus fuerzas en una cooperativa que sirviera para dinamizar la economía de un territorio que era un mar de viñas. «Había una bodega prácticamente casa sí y casa no», nos cuenta José Fita, presidente de La Viña. Era el año 1945 y aquel paso iba a ser fundamental para que hoy, siete décadas después, esta bodega cooperativa sea ejemplo de eficiencia y gestión a la vez que una garantía para que el agricultor reciba una renta justa por su trabajo.

Nos recibe José Fita, presidente de la Cooperativa. Nos cuenta orgulloso como han ido creciendo. “Una treintena de emprendedores empezaron a organizarse constituyendo lo que es hoy La Viña. Manejaban entorno a 40 hectáreas. Pero todos los que han ido pasando por los cargos de decisión de la cooperativa fueron apostando por “anar a més” (ir a más) y esas apuestas han ido consolidando el proyecto”, nos cuenta Fita. “Actualmente son 300 socios, con lo que se ha multiplicado por diez”, añade. Se reparten en tres divisiones en las que destaca claramente el viñedo, repartido en el término municipal de La Font de la Figuera, pero también en las vecinas Fontanars y Moixent.

La cooperativa destina más de 5 millones de euros al año al cultivo de la vid, el olivo y el almendro, y una importante parte del presupuesto total a proyectos de sostenibilidad, como la recuperación y mantenimiento de uvas autóctonas valencianas (Monastrell, Merseguera, Verdil o la Garnacha Tintorera que evolucionó en nuestras tierras de la garnacha francesa), en alguna de las 2.500 hectáreas de viñedo de sus socios.

La apuesta por la modernización de Bodega La Viña cuenta con el reconocimiento de la administración autonómica, que le concedió en 2004 el Premio a la Mejor Cooperativa Agraria Valenciana. Solo cinco años más tarde, en el marco del Día Mundial del Cooperativismo, recibió de la Confederación de Cooperativas de la Comunitat Valenciana el Reconocimiento a la Innovación y la Competitividad, y en los últimos años ha cosechado numerosos sellos de calidad, entre los que destaca el BRC (British Retail Consortium), la máxima certificación sobre Seguridad Alimentaria.

Se incorpora a la visita Jorge Caus, director técnico de La Viña y, sin duda, uno de los enólogos que ha contribuido a cambiar la historia reciente del vino valenciano. Apasionado de su trabajo, sereno ante las decisiones que el campo siempre pone delante cosecha tras cosecha, Jorge y el resto del equipo gestor de la firma, con el respaldo de Anecoop, han conseguido posicionar a la bodega como un ejemplo para el sector. Nos lleva a la viña. Ha elegido un paraje que es claro ejemplo de lo que han conseguido. A un lado del camino un viñedo casi centenario, en vaso, de la autóctona monastrell. Al otro una plantación moderna, en espaldera, de caberner sauvignon. “Esta parcela sirve para simbolizar como tradición e innovación se dan la mano en el proyecto para intentar adaptarnos a lo que exige el mercado, con una paleta de posibilidades amplia, en la que la calidad es siempre la máxima exigencia”, nos explica.

Nos cuenta como han sido capaces de ir guiando al agricultor hacia el tipo de viticultura que necesita. Como han puesto en marcha un sistema por el que el agricultor recibe un precio por su uva acorde a la calidad que entrega en la cooperativa. Un ejercicio que ha cuajado y que se ha convertido en un ejemplo modélico de gestión con el que las gentes del campo pueden ganarse la vida de manera digna.

Regresamos con él hasta la bodega. Toca hablar de los sistemas de elaboración. Nos lleva por la nave de barricas en las que reposan, por ejemplo, los Nº12 y Nº18 o a los depósitos de hormigón, en los que envejecen otros productos. Y toca el turno de la cata, y llega el monastrell que rinde tributo al terruño, Los Escribanos. Un proyecto precioso que ha cuajado con enorme fuerza. Junto a él Nº12, el bestseller de los tintos valencianos. Un vino de coupage que pasa 12 meses de barrica. Hablaría Jorge sin parar de unos vinos que le llenan. Así lo dice también el brillo de sus ojos.

Ambos simbolizan bien a las claras como La Viña es capaz de trabajar de manera sublime en todos los frentes, con la calidad por bandera, y con sus socios satisfechos por la rentabilidad de sus tierras, y orgullosos de pertenecer a una de las mejores bodegas de la Comunidad Valenciana.

 

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