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Un vino con... Carme Muñoz, propietaria de Castells i Montoliu Viticultors

«La pandemia ha impulsado que valoremos más el mundo rural»

21 abril, 2021

Pedro R. Arias  
Sin ninguna duda, Carme Muñoz es un ejemplo de mujer todoterreno. Su gran curiosidad por la naturaleza y vínculo con el mundo rural le motivaron a iniciar sus primeros pasos en el mundo de la viña, concretamente en la comarca del Alt Penedès (Barcelona). Mientras que el amor por su marido, le condujo a levantar de la nada en tierras castellonenses su propio celler, Castells i Montoliu Viticultors. Un proyecto familiar, perteneciente a la Indicación Geográfica Protegida de Vins de Castelló, que se distingue por sus vinos elaborados mediante técnicas 100% artesanales y sostenibles con el medio ambiente.

5barricas.- ¿Por qué decidió levantar su bodega en Castelló siendo de Barcelona?

Carme Muñoz.- Básicamente por cosas de la vida. Mi marido y yo decidimos buscar un origen propio en esta tierra, ya que mi pareja es de Castelló. Quisimos encontrar un enclave que fuera a la vez mar y montaña, porque a él le gusta mucho el mar y a mí me gusta la montaña. Y entonces decidimos irnos del Alt Penedès a La Plana Alta en 1993, concretamente a la Torre d’En Domènec, que está a unos 20 kilómetros del mar. Y allí es donde empezamos a hacer nuestro sueño realidad, con viñas nuevas y viejas alquiladas. En el 2000 lanzamos nuestro primer tinto, por lo que llevamos ya 20 años dedicándonos al mundo del vino a nivel comercial. Cada día intentamos hacer el producto lo mejor posible, siempre intentando aprender y sorprender a la gente.

5b.- ¿Cuáles son sus funciones dentro de la bodega?

C. M.- Pues mira, dentro de la bodega me ocupo, principalmente, de la elaboración del vino y del control para llevarlo a buen término. En una bodega pequeña, como es la mía, tienes que hacer de todo: vendimiar, vinificar, fermentar… Lo que es en el tratamiento de la viña y el campo, me ayuda mucho mi marido, porque ahora está jubilado y puede dedicarse más a las labores de labranza. Pero, básicamente, no puedo limitarme solo a hacer un apartado, porque todo depende de mí prácticamente.

5b.- Muchos de sus compañeros y compañeras describen a los vinos criados en Castelló como “mediterráneos”, ¿qué significa para usted ese calificativo?

C. M.- Creo que el calificativo de «mediterráneo» viene de las características que definen el entorno donde se crían nuestros vinos. El clima seco y cálido, de mucho sol y pocas lluvias, se traduce en vinos muy intensos, que si te descuidas se te dispara en graduación, muy bien estructurados, de fuertes tonalidades y que alegran la vida. El vino armoniza y representa muy bien con el terreno, mientras que en lugares como Galicia, donde hay una mayor humedad, surgen vinos más frescos, aquí son vinos más calientes.

5b.- ¿Qué beneficios cree que tiene trabajar en una bodega familiar con respecto a los otros tipos de bodegas existentes, como cooperativas?

C. M.- Quienes trabajamos en una bodega familiar debemos tocar mucho más el proceso, permitiéndonos identificarnos más con el producto, haciéndolo más nuestro. De este modo, una bodega, como la nuestra, tiene mayor facilidad de expresar su personalidad y manera de entender las cosas, ya que las decisiones dependen de unos pocos, cosa que es difícil que ocurra en bodegas más grandes.

5b.- ¿Qué cree que hace diferente a sus vinos?

C. M.- Creo que lo que nos hace diferentes es la elaboración completamente artesanal que llevamos de los cuatro vinos que, actualmente, comercializamos. Al tener poca maquinaria, termina siendo un vínculo muy íntimo entre el producto y yo. Intento trasegar mucho mi personalidad, trasladarla mucho al vino, a mi bodega y a mi manera de trabajar. Como todos, intento hacer las cosas de la mejor manera posible, enfocándome en el contacto tan personal que puedo tener con la elaboración del vino.

5b.- ¿Qué vinos resaltaría de su colección?

C. M.- Primero, destacaría el rosado, dN 2019, un vino que ha tenido una gran aceptación, un vino muy fresco y joven que en verano entra estupendamente. Luego tenemos nuestro blanco de garnacha blanca, L’encís 2019, un vino frutal con aroma a fruta blanca y que se puede maridar perfectamente tanto con productos de la zona, como arroces y fideuà, como con comidas fáciles. Después tenemos dos tintos, por un lado, el Siull 2 2017, el vino con el que nos dimos a conocer en un principio y cuyo nombre viene dado por el de mi hijo al revés, Lluís. Está hecho de cabernet sauvignon, tiene 20 meses de barrica francesa y se puede consumir con una comida en la que abunde la carne o los guisados, al ser un vino contundente y que alimenta. Y, por otro, tenemos L’encanteri 2018, un tinto fresco con unos diez meses menos en barrica, dirigido más a un público que no le gusta un vino tan complejo.

5b.- ¿Cuáles considera que son los logros más importantes desde el nacimiento de su bodega?

C. M.- Sobrevivir, y más actualmente. Voy trabajando año tras año intentando escalar puestos dentro de mis posibilidades. El año pasado fue muy difícil, tanto por la climatología como a nivel de producción y comercialización. Para mí ya es un logro estar aquí, tirar adelante y esperemos que la próxima producción sea mejor, tanto para mí como para los demás. Durante este último tiempo hemos tenido las alas cortadas, ya que no hemos podido asistir a encuentros gastronómicos. Pero me imagino que todos nos hemos tomado esto como una plaga, que no hemos visto venir, y que tenemos que salvarnos como podamos.

5b.- ¿Cómo ve la evolución de la mujer dentro del sector de la viña?

Muy bien, cada día hay más mujeres introduciéndose en el mundo del vino. Veo en redes sociales enólogas o bodegueras, sobre todo jóvenes, muy involucradas. Hasta hace unos años, que una mujer pisara una bodega tenía muchas connotaciones y eso se expresaba con muchas historias, como que las mujeres no podían visitar una bodega porque el vino se agriaba. Pero hoy en día se han superado todas esas tonterías, la mujer ha sabido despegar en este mundo, y lo seguirá haciendo con fuerza.

5b.- ¿Considera que la pandemia ha alejado más a la gente de iniciar proyectos en el mundo laboral?

C. M.- Durante la pandemia ha habido mucha gente, tanto hombres como mujeres, que se ha inclinado mucho por el mundo rural. Últimamente estoy viendo que muchos campos que se habían perdido ahora se han reactivado. La Covid-19 ha motivado a la gente a salir de las grandes aglomeraciones y disfrutar del campo. Yo digo que a veces hay cosas que tienen que suceder en la vida para que nos demos cuenta de que la naturaleza está pidiendo también ayuda. Se está perdiendo mucho y la gente se tiene que dejar de lugares masificados y centrarse más en sitios rurales, y de alguna manera darle vida al campo. Espero que mucha gente joven tome conciencia de este fenómeno que se ha producido y que derive en algo positivo.

5b.- ¿Junto a Eugenia Tena de Vins L’Estanquer es una de las pocas mujeres que encabezan una de las bodegas de la IGP Castelló? ¿A qué cree que se debe?

C. M.- Principalmente, a que las mujeres siempre lo hemos tenido más difícil a la hora de compaginar la familia con otros quehaceres. Pero yo creo que a partir de ahora, si se montan más bodegas, la mujer tomará mayor protagonismo. Seguramente, Eugenia y yo hemos iniciado este camino, pero otras mujeres ya han estado también ahí, aunque a la sombra de sus maridos. Me consta que las mujeres de colegas míos han estado presentes en muchas cosas, pero el protagonismo lo terminan teniendo ellos, al dar más la cara. En mi caso pasa lo contrario, mi marido me ayuda en el proceso, pero la que lleva las riendas y da la cara soy yo, ya que siempre he sido yo quien me he dedicado más a esto.

5b.- ¿Qué nuevos proyectos tiene en mente en su bodega?

C. M.- Como el año pasado no hubo tanta producción, pues nos decidimos a trabajar más el campo, doblando la plantación para ver si conseguimos que no tengan tanto vigor los sarmientos, replantando garnacha tinta y blanca. También hemos empezado una iniciativa de vino rancio con damajuanas, ya llevan ochos meses a ver cómo evoluciona, y hemos hecho una pequeña dosis de vermut blanco. Estamos probando a hacer estas innovaciones para presentar otras cosas aparte de vino.

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