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Jesús Romero: la magia del viñedo que es feliz en la montaña

6 mayo, 2021

Jaime Nicolau

Hay proyectos vitivinícolas que sorprenden por muchos factores. Hoy queremos acercarles uno que lo hace por el lugar en el que habitan sus viñedos. En tierras valencianas es bien conocida como destino invernal la Sierra de Gúdar, o más cordialmente la Virgen de la Vega. Pero seguramente todos asocien esa ubicación al invierno y el esquí y muy pocos, o ninguno, lo asocien a que en la zona habita viñedo. Pues haberlo haylo. Juanvi Alcañiz ha echado raíces con su familia valenciana en el pueblo turolense desde bien niño. Después desarrolló pasión por el mundo del vino y actualmente se define a sí mismo con  contundencia «soy elaborador de vinos y viticultor·. Y es aquí donde radica la esencia del proyecto que hoy les contamos porque Juanvi ha sido capaz de unir dos pasiones, su pueblo y sus vinos, a través de un viñedo que es feliz tocando las nubes con la yema de los dedos.

Juanvi se ha formado como Ingeniero Agrícola y Enólogo. Actualmente trabaja en Bodegas San Alejandro  como Director Técnico elaborando marcas como Baltasar Gracián, Las Rocas y Evodia. La bodega está situada en la D.O Calatayud y trabajan principalmente con la variedad Garnacha. Pero su carrera es dilatada pues ha pasado por diferentes bodegas de Valencia, Ribera del Duero, Chile, Nueva Zelanda, Australia y desde hace 9 años en la citada firma en Calatayud.

El proyecto que hoy les acercamos, Jesús Romero, es el que ha desarrollado paralelamente a su trabajo en San Alejandro elaborando vinos propios en Teruel, ubicando y recuperando viñedos en Rubielos de Mora (Sierra de Gúdar), pueblo de su familia. «Esta parte de mi trabajo la inicié en 2010 y poco a poco he ido adquiriendo viñedos y plantando nuevos. Actualmente trabajo 10 hectáreas, 5 de viñedo joven (de 12 años) y 5 de viñedo viejo de Garnacha y Miguel de Arco plantado en 1955. Todos los viñedos en la provincia de Teruel. En mi pueblo, por la despoblación, se había perdido toda actividad agrícola», explica Alcañiz.

Pero no está solo en esta aventura, pues cuenta con un socio de esos que suponen una bendición en la vida: Jesús Romero, que da nombre a la bodega, es un amigo de su padre que se ha dedicado toda la vida a la restauración en Valencia, principalmente a restaurantes de vinos. También desciende de la zona y plantó la primera viña de esta bodega en 2007. Tiene 75 años y es un verdadero apasionado y “cuidador” de viñas, por lo que el tándem se complementa a las mil maravillas.

Entre las principales características del proyecto hay que situar son la altitud del viñedo, entre 980 y 1040 metros. El paisaje es de sierra, son verdaderos viñedos de montaña. El viñedo joven tiene que estar cubierto con malla antigranizo, por los riesgos del cultivo, un sistema que Juanvi trabajó en su estancia en el Valle del Aconcagua y en Mendoza. La variedad principal con la que trabajan es la Garnacha, uva que ha aprendido a manejar con soltura en sus nueve años en Calatayud. También cuentan con Syrah, Tempranillo y Miguel de Arco, una variedad tradicional aragonesa de la que quedan pocas hectáreas. Los suelos son someros, arcilloso limoso y con mucha cuarcita. Trabajan en orgánico aunque no cuentan con un papel que lo ratifique.

La producción de la bodega es pequeña, elaboran 20.000 botellas en tres referencias: Rubus, Rubus Quercus y Rubus La Viña de Báguena. Son vinos que definen muy bien el paisaje de la zona. Rubielos tiene un clima continental más seco, es una zona de mucho cultivo de trufa. Son vinos con mucha intensidad aromática, frescos, sabrosos y largos. Son vinos de estructura media y sutileza única, con sabores especiados, profundos y frutosos, naturales y de vino, algo cada día más difícil de encontrar.

Con todos estos condicionantes y el de esa parte heroica que ya conoció en el Valle del Aconcagua, Juanvi ha logrado sacar adelante un proyecto pequeño pero que, como a su socio Jesús, le llena el corazón. Porque más allá de las modas y del marketing, en este caso es más real que nunca: la magia de un viñedo que es feliz en la montaña.

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