26 marzo, 2026
Pedro G. Mocholí
De las muchas calificaciones o membresías que existen en el mundo de la gastronomía, para mí la más fiable que existe la encuentro en la Guía Michelin. Y no es en la propia que otorga las Estrellas, sino en el apartado Bib Gourmand, en el que predomina la relación calidad/precio.
Son restaurantes que aspiran a la gloria, aunque son conscientes de que algunas limitaciones que exige la ‘Guía Roja’ son un poco inaccesibles. Pero lejos de desalentarse, mantienen un gran nivel gastronómico a un precio asequible.
De los varios restaurantes valencianos que lideran este ranking, uno de los más apreciados para mí es Huerto Martínez en Cheste.
Los responsables son el matrimonio formado por Marta Manzaneda y Toni Hernández. Cada uno acapara unas responsabilidades; mientras ella desarrolla las inquietudes culinarias, él se responsabiliza de la bodega y de la sala.
Marta desarrolla a diario una cocina hogareña, basada en su propia formación y en su intuición, consciente de que el público que acude a su casa busca esa cocina casera, ligera, próxima y, sobre todo, familiar. Sus propuestas exhalan mercado, las cuales se intensifican bajo su visión, bajo su técnica y, sobre todo, con su personalidad.
Aunque existe una carta al uso, muchas veces encontramos recomendaciones basadas en el producto o el género que ella encuentra en el mercado, desarrollando una inmensa personalidad y sensibilidad.
En sus platos encontramos gran delicadeza y cierto refinamiento, pero, sobre todo, un gran equilibrio, destacando los sabores propios sin apenas aderezos, ni salsas encubridoras.
Bajo esas premisas destacamos la seducción de sus platos, de su gastronomía que, sin duda, les va a embelesar.
Sigue manteniendo un aperitivo como primer bocado: un ajoarriero sincero, elaborado con patata, hebras de bacalao (generosa cantidad) y un hilo de aceite de oliva. Tan espontáneo como rico, sabroso y sustancioso.
Como he dicho, Marta prioriza mucho la calidad del producto. Por ello utiliza el bacalao de El Barquero, la empresa que en estos momentos ofrece los mejores bacalaos del mercado. Conocedor de mi pasión por este pescado, Toni me propone que pida una tortilla de bacalao al pil pil sin cerrar, una tortilla vaga.
Delicada, sabrosa, con un textura fina y un sabor persistente. Una satisfacción de plato que intensifica y le da un toque de contraste con unos trozos de piel de bacalao crujientes.
Repito un bocado que Marta mantiene desde hace temporadas: el pepito de titaina. Un bocadillo relleno de titaina (guiso valenciano muy típico en el Cabanyal, que se elabora con tomate, pimento, atún y piñones) que se reboza, encontrando un contraste y una sabrosa intensidad que se mantiene bocado tras bocado.
Para terminar las entradas me decanto por un plato de casquería: oreja a la plancha, a la que le da un toque personal con una crema de piparras y trozos de que queso feta, para aportarle cierta acidez y rebajar la melosidad de los trozos de oreja.
Como he dicho, del mundo del vino o la bodega se encarga el propio Toni. Por ello me pongo en sus manos. Conoce como pocos los vinos valencianos y siempre me sorprende con alguna etiqueta desconocida (al menos para mí). En esta ocasión me ofrece El Recatí, un vino de Bodegas & Viñedos Sentencia (Los Pedrones, Valencia) elaborado 100% con la variedad macabeo.
La cuchara es uno de los instrumentos que en Huerto Martínez tiene mucha utilidad y Marta la mantiene a lo largo de todo el año. Además de una oferta muy seria en arroces, los guisos también tienen una presencia muy notable, destacando los gazpachos o el all i pebre. En esta ocasión nos ofrece unas judías con chorizo y lomo, a las que soy incapaz de negarme.
Toni saca la cazuela para que nos sirvamos y no me puedo negar, porque la imagen de las judías resulta muy apetecible.
Un guiso que nos reconforta y nos resulta exquisito. Las judías están mantequillosas, se nos deshacen en el paladar dejando ese sabor del guiso que con paciencia y constancia Marta ha generado. La verdad es que fue un guiso memorable.
La variedad de dulces o postres también es notable. Tatin de manzana, tiramisú, milhojas de lima limón, tarta de queso, o helado de higos. En esta ocasión elegimos el coulant de chocolate y sorbete de yogurt.
Desde que visito Huerto Martínez reconozco que la cocina de Marta ha ido ganando en personalidad. El toque personal que le da a los platos les hace ganar sabor, reconociendo lo meditado de sus elaboraciones y la riqueza de sus productos.
La bodega de Toni es de un toque muy personal, encontrando algunas joyas valencianas de gran calidad.
La visita a este restaurante es de las que practico con más asiduidad y siempre me voy muy satisfecho. Felicidades.
Huerto Martínez. Carretera Chiva-Cheste, s/n. Tel.: 962 512 125. Cheste (Valencia).
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