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Garnacha: La Reina de Aragón

12 junio, 2020

Mark O’Neill DipWSET
Fundador de The Wine Place
Garnacha es la variedad de uva que predomina en las Denominaciones de Origen (DOs) de Calatayud, Cariñena y Campo de Borja, en Aragón.  Este rincón del noroeste de España está ganándose una gran reputación entre los winelovers de todo el mundo por sus Garnachas, que tienen su propia personalidad y el carácter que le da la tierra.

El paisaje de Aragón es inhóspito y árido, vastas extensiones de suelos de arcilla roja y granito y altas cordilleras. Su belleza es espectacular, pero las condiciones son duras. Su clima es continental extremo, con inviernos muy fríos y veranos muy calurosos, con gran variación de temperaturas y apenas lluvia. Las heladas son siempre un riesgo en la época de cultivo, y la sequía un problema presente. Igualmente, las tormentas de granizo son una amenaza constante en cualquier momento, particularmente al final del verano y a comienzos del otoño, durante la vendimia. 

Pero los viñedos de cepas muy viejas, a una altitud entre 400 y 1.000 metros, con la influencia de las montañas, los microclimas, las largas horas de sol, las brisas frías y de una gran variedad de diferentes suelos, proporcionan las condiciones para cultivar viñedos de Garnacha de viñas de muy bajo rendimiento y de gran calidad. Para poder madurar completamente, la Garnacha necesita calor, así que los largos y calurosos veranos aragoneses son ideales para esta uva. Además de ello, y muy importante, las mejoras en las técnicas vitivinícolas y enológicas están dando como resultado vinos que pueden competir con los mejores Garnachas de cualquier parte del mundo.

Históricamente, los vinos de Aragón han tenido sus buenas y sus malas épocas. Se les consideraba vinos para grandes volúmenes, porque aportaban cuerpo y alcohol a las mezclas. Sin embargo, la calidad no era buena, el principal problema de los vinos hechos con Garnacha es que tendían a oxidarse bastante rápido. Ello era debido más a que se les pagaba muy poco por sus uvas, por lo que no había un incentivo para controlar ni el rendimiento ni la calidad. De hecho, durante los años 80 del pasado siglo, miles y miles de viñas viejas se arrancaron porque no eran rentables.

Hoy la historia es muy diferente. A la vez que los mercados internacionales se han convertido en un reto como nunca antes, hay una renovada esperanza entre las cooperativas tradicionales, bodegas particulares y pequeños agricultores, en todos los objetivos que se plantean trabajando con la Garnacha.

En Calatayud, la Bodega San Alejandro, una cooperativa, ha invertido en tecnología para cartografíar los viñedos y monitorizar todos los aspectos del crecimiento de las vides, para poder seleccionar los mejores emplazamientos y así poder hacer vinos con color, estructura y potencial para envejecer. Es éste un modelo que he visto que funciona bien en Francia, y que se está haciendo cada vez más en España, y que es esencial no solo para la supervivencia de las cooperativas sino también para mejorar su calidad y hacerlos con el carácter de la tierra y con su propia personalidad.

También encontrarás personas como el Master of Wine Norrel Robertson, de Escocia, conocido en España como “El escocés volante” o “The Flying Scotsman”, que vive en Calatayud desde 2003 y disfruta del éxito considerable que tienen sus vinos. Su experiencia haciendo vinos en Francia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Sudamérica, le ha permitido apreciar el enorme potencial que hay en Aragón para hacer vinos con Garnacha con carácter y sabor.

Bodegas Borsao, en Campo de Borja, conocido como el Imperio de la Garnacha, ha tenido un grandísimo éxito, especialmente en Estados Unidos, donde el legendario crítico Robert Parker describe sus vinos como “Mi bodega favorita no solo en España, sino en todo el mundo”. Presta atención a los vinos de Borsao, que se distribuyen ampliamente y continúan ofreciendo una excelente relación calidad-precio.

Pago Ayles, cerca de Zaragoza, en Carineña, fue la primera propiedad en Aragón en ser reconocida con la denominación de “Pago”. Las 47 hectáreas de viñedos se sitúan en una propiedad de 3.000 hectáreas, que es una zona protegida y hogar de muchas especies raras de aves y otros animales salvajes. Los vinos los hace el talentoso enólogo Jorge Navascués, con Garnacha como la principal uva de sus mezclas.

Fernando Mora, también Master of Wine, describe a la Garnacha como un diamante con muchas facetas, colores y expresión, dependiendo de dónde se cultiva, el suelo, la altitud y la exposición de los viñedos, la edad de las vides y de los microclimas. Su proyecto es Bodegas Frontonio, donde tienen 18 parcelas diferentes en Valdejalón y en el Valle de Barrandijos, en Alpartir, cultivando uvas que darán lugar a vinos con la máxima expresión de cada pequeño viñedo. Sus vinos son enormemente solicitados y se exportan a 37 países.

Es emocionante ver tantos proyectos que van a hacer que el Reino de la Garnacha sea el foco de atención. Sería interesante y divertido organizar una cata para comparar y contrastar los vinos de Aragón con otros Garnachas de todo el mundo. ¿Te apuntas?

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