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Finca Cor Ví: El ‘alquimista’ que soñó ser bodeguero… y lo consiguió

3 julio, 2020

Jaime Nicolau
La pasión es el ingrediente secreto, la pócima mágica que hace diferentes los proyectos con alma. Y esa pasión es la que movió al farmacéutico valenciano Luis Corbí a traspasar la línea que le hacía pasar de gran aficionado al mundo del vino, a bodeguero. Lo soñó una y mil veces en sus viajes por zonas productoras españolas, pero también de otros países. Pero nunca tanto como en sus visitas al Ródano o Alsacia. Ahí ya vio que tenía que cruzar esa línea. La especialidad de Luis es la formulación farmacéutica, y esa técnica de alquimista, de encontrar enormes pócimas y elixires, era aplicable a un mundo que le apasionaba. Así llegó Clos Cor Ví. Conocía bien la zona de Els Alforins como enoturista. Le entusiasmaba y surgió una oportunidad que no dejó pasar. Para esa primera bodega tuvo claro cómo quería diferenciarse: haciendo vinos blancos gastronómicos. Para ello las armas serían las variedades centroeuropeas Riesling y Viognier, y la autóctona Verdil. Pero soñó más. No renunciaba a los tintos aunque necesitaba encontrar una tarea ilusionante, diferente y a la que pudiera aplicarle la misma dosis de pasión. Y la bobal le cautivó. El resultado es el que hoy les presentamos: Finca Cor Ví, con lo que ahora el proyecto queda como Bodegas Luis Corbí, en la que Clos Cor Ví seguirá siendo la bodega de blancos gastronómicos y Finca Cor Ví, la firma con sede en Requena con los tintos de bobal, y en un futuro el cava, como referentes.

Ambas distantes entre sí, pero en los dos epicentros de la viticultura valenciana, donde tradición, trabajo y buenas gentes se unen para sacar lo mejor de sus tierras. Un privilegio para las dos bodegas que supone poder crecer en áreas tan vocacionales con el mundo del vino.

Le sigue en este proyecto Yosu López de Ocariz, enólogo de Clos Cor Ví, y que aupó sus vinos al sitio que ocupan, y ahora también de Finca Cor Ví. Yosu y Luis forman un equipo al que se ha unido Reyes Corbí a la que se le ha metido el veneno del vino y se encarga de la comunicación y el enoturismo y que consolida el proyecto de bodega familiar.

Yosu es buen conocedor de la zona y lidera el proyecto de recuperación y rehabilitación de cepas viejas, pero también del arranque y replantación de cepas no viables con clones de Bobal más modernos que, sin duda, darán muchas satisfacciones.

La transformación de espaldera a cultivo en vaso es otra de las novedades que sigue la tradición de Clos de vendimiar a mano. Un proyecto moderno y audaz en zona tradicional que refuerza la autoconfianza en una zona que cree cada vez en sí misma.

Bodegas Luis Corbí Coloma renueva en Finca su vocación por el cultivo ecológico en su doble vertiente: respeto al medioambiente, a la biodiversidad y a la sostenibilidad, pero también preocupándose de la salud de los que beben el vino, conscientes de que todos los tratamientos de cualquier origen acaban en el organismo. Metales pesados presentes en los compuestos intensivos se trasladan, a través de la tierra, empobreciéndola y de aquí a la planta, y del mosto al vino y de aquí a la persona. Cuidar al máximo esta faceta es su compromiso. Es su vocación.

Dos almas con un solo corazón, el de las bodegas familiares que representan. Un corazón como mismo guion y misma forma de entender el mundo del vino. Vinos de calidad, orgánicos y valencianos.

Gritan ‘Somos Viticultores’
Dentro de la filosofía de sus bodegas, uno de sus valores más preciados es el ser viticultores. Poseen viñedo propio que cuidan y miman durante todo el año como si de un jardín se tratase, para después vendimiar, reposar y embotellar todas y cada una de sus botellas. El proceso del vino ocurre 100% dentro de la familia para garantizar la calidad y los estándares orgánicos de cada uno de los vinos. Porque entonan con fuerza el ‘Somos Viticultores’.

Aquel sueño de apostar por vinos blancos gastronómicos como filosofía, debía basarse en un trabajo en el campo que fuera cuidadoso, paciente y en el que cada parcela de viña se convirtiese en un precioso jardín. Lograr vinos blancos que ocupasen un lugar que en las grandes mesas parecía territorio acotado de los tintos, merecía ese minucioso trabajo.

¿Y en el futuro qué?
Miran hacia el futuro con confianza y optimismo, orgullosos del espíritu de bodega familiar ecológica que les hace fuertes y que se refleja en sus vinos. El enorme trabajo realizado hasta la fecha es solo el principio de un aprendizaje para seguir creciendo día a día. Filosofía y valores basados en ediciones limitadas de productos orgánicos valencianos para lo que siguen trabajando en proyectos de investigación e innovación para poder ofrecer esa calidad.

Finca Cor Ví
Finca Cor Ví está ubicada en el área de Requena, en una finca de 77 hectáreas a 500 metros de altitud sobre el nivel del mar, de las que 22 están destinadas al cultivo de vid, reinando la variedad bobal. dentro del Parque Natural de las Hoces del Cabriel, considerado Patrimonio de la Humanidad. A su llegada se encontraron con un viñedo falto de cariño, lo que lo convirtió en un gran reto. Las cepas estaban sin alimentar y sin mimar. La brutal granizada que hubo en la finca nada más entrar a ella todavía complicó más las cosas. Pero lejos de desfallecer redoblaron esfuerzos y pusieron todo el empeño y dedicación para sacar lo mejor de la tierra y de cada cepa. Sin escatimar en costes, convencidos de que merecía la pena, intentaron sacar el máximo de la Bobal, una variedad que se ha ganado a pulso el respeto de la crítica y los consumidores. Tras más de un año de arduo trabajo de recuperación han conseguido unas cepas maravillosas, dando como fruto la primera ‘promoción de vinos’ bajo el nombre de Maloco.

Maloco
Maloco es el primero de los vinos de esta segunda aventura. Se ha realizado con el mayor de los cuidados y cariño. Monovarietal de la variedad Bobal. Surgió de unas características especiales en la tierra, debido a unas fuertes lluvias que retrasaron su vendimia más de lo habitual. Sale de cepas maravillosas y fuertes de más de 40 años de antigüedad, y eso se nota. Tras cuatro meses en barrica de roble francés y dos meses en huevos de arcilla ya está listo. Un vino con un color especial, alto, intenso, que recuerda al rojo de la picota. Ofrece un equilibrio perfecto entre alcohol, acidez y taninos. De sabor intenso, recuerda a frutos rojos y con largo final con toque terroso y mineral. Maridaje perfecto para comidas con sabores de intensidad media alta, quizás con arroces melosos, carne roja o guisos de pescado.

Pues así, paso a paso crece el sueño. El sueño de un ‘alquimista’ que ha dedicado su vida a la formulación de ‘pócimas’ que velasen por el cuidado de nuestra salud en diferentes ámbitos. Un ‘alquimista’ que está convencido de que el vino, con un consumo moderado, es salud como ya se escribía desde tiempos inmemoriales en las farmacopeas. Un soñador con conocimiento y pasión, dos ingredientes que, cuando los unes en el mundo del vino, siempre funcionan…  un soñador que ojalá siga soñando para hacernos ver que los sueños se cumplen… 

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción;

y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño,

y los sueñossueños son…

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