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«En diez años la bodega sin productos ecológicos no venderá vino»

3 febrero, 2021

Pedro R. Arias / @PedroRArias5b
Juan Domingo Tárrega se describe como un agricultor de devoción. A pesar de que su formación no tiene relación con el campo, se ha criado entre naranjos y almendros, al ser nieto e hijo de labradores. Su pasión por el sector de la viña también viene de tradición familiar, ya que los abuelos de sus padres decidieron hace más de cien años criar uva de moscatel para la elaboración de mistelas en tierras de Benicàssim.

En la actualidad, Tárrega es gerente de Mas de Rander, una de las bodegas referente de la Indicación Geográfica Protegida de Castelló, fundada en el año 2002 con el fin de ampliar nuevos horizontes dentro del vino castellonense. Su finca, de edificación moderna y sostenible, se encuentra rodeada de viñedos propios a escasos metros de la Costa del Azahar (Torreblanca). Un enclave envidiable que otorga a sus vinos una personalidad única e irrepetiblemente mediterránea.

5 barricas.- ¿Cómo se originó Mas de Rander?

Juan Domingo Tárrega.- Mas de Rander nace tras ver mi tío y mi padre, los grandes fundadores de la empresa, un nicho de mercado por la zona, ya que todo era naranjos y almendros, pero no había viñedos. Por ello, apostamos por hacer vinos de calidad en Castelló, aprovechando el espectacular clima que disponemos. Buscamos una finca que nos permitiese un cultivo mixto, porque creo que si no me equivoco, nuestra parcela es la única en España que presenta tres cultivos en una misma unidad: viñedos, naranjos y olivos, cosa difícil de encontrar. Después de mirar por muchos sitios, sobre el año 2000, encontramos varias fincas para conseguir unos terrenos que se adaptarán perfectamente a estos tres productos agrícolas.

5b.- ¿Qué particularidades tiene la tierra de donde se crían vuestros viñedos?

J. T.- Los viñedos y la bodega están 100% en término municipal de Benlloc y después tenemos una pequeña parcela en Torreblanca y Alcalà de Xivert. Nuestro suelo es calcáreo, tierra pobre y caliza. El aspecto más fundamental de nuestra ubicación es la cercanía con el mar Mediterráneo, a apenas 4 kilómetros de la arena de la playa. Somos una de las fincas de España más cercanas a la costa.

5b.- Mas de Rander se distingue por su espectacular edificación energéticamente sostenible, ¿qué aporta este tipo de construcción a su bodega?

J. T.- Desde un principio nosotros queríamos crear una bodega biodinámica, es decir, que sea capaz de autorregular la temperatura, las humedades… sin aparatos de aire acondicionado o humidificadores, de la manera más natural posible. Evidentemente, al estar el 80% de la bodega enterrada bajo tierra, como una cueva, el consumo energético es mucho menor, la conservación de la temperatura del vino durante todo el año es la misma y tenemos nuestra propia depuradora de sólidos y de líquido. Además, toda el agua de lluvia se recoge en los tejados por medio de unas canaletas que conducen a un depósito. Básicamente intentamos aprovecharlo todo. Ahora estamos inmersos en potenciar el tema de las placas solares para llegar a ser totalmente independientes sin tener que recurrir a nadie más que a nosotros mismos, al sol y a la naturaleza.

5b.- Y esa importante apuesta por la sostenibilidad, ¿cómo termina repercutiendo en vuestros vinos?

J. T.- Bueno, pues simplemente pienso que los vinos cuanto menos los manipulemos y más naturales sean mucho mejor. La uva hay que dejarla que haga y a través de nuestro sistema nosotros terminamos siendo un conductor de esa uva para intentar transformarla. Evidentemente, la palabra ecológico suena muy bien, es una calificación, pero a mí me gusta decir vinos sanos y vinos naturales, que no es ningún descubrimiento nuestro, ya que mis abuelos ya lo hacían así. Ahora, las acreditaciones y los sellos son muy importantes y, por eso, nosotros hemos elegido ese camino desde hace cuatro años y estamos en ello absolutamente, tanto en el aceite virgen extra que producimos como con todas las uvas. Nuestra intención es que en un año el 100% de nuestros vinos sean ecológicos.

5b.- ¿Considera entonces que la inversión por lo ecológico es primordial para el porvenir de una bodega?

J. T.- Yo soy de los que piensan que en 10 o 12 años la bodega que no tenga vinos ecológicos no venderá vino. En estos momentos el ser ecológico es un valor añadido más, pero yo creo que en un futuro será una auténtica obligación. Cada vez el consumidor lo demanda más y esto está provocando que las grandes multinacionales estén apostando por productos naturales para darnos otras opciones mejores a los tratamientos químicos que antes se daban. Alternativas totalmente inocuas, naturales y hechas a base de plantas que están funcionando muy bien. Pienso que en 15 años la gente no se planteará si comprar vino ecológico o no, simplemente dirá que solo compra con certificado ecológico.

5b.-¿Qué hace diferente a sus vinos?

J. T.- Pienso que lo bonito del mundo del vino es que en cada tierra hay zonas magníficas en cuanto al clima. ¿Qué hace diferente a nuestros vinos? Pues mira, yo te lo resumiría en una frase: naturalmente mediterráneos. Vinos naturales y vinos al lado del mar. Sobre todo esa brisa marina y esa salinidad que nos aporta el estar tan cerca de la costa, les otorga a nuestros vinos una personalidad diferenciadora. Insisto, puede que te gusten más o puede que te gusten menos, pero no es lo mismo hacer vinos aquí al lado del mar que hacerlo en el Pla de Les Useres. Para mí lo que buscamos es una auténtica personalidad aprovechando al máximo nuestra ubicación.

5b.- Para usted, ¿cuáles son los vinos más icónicos de Mas de Rander?

J. T.- Para mí el vino más icónico que podemos encontrar en Mas de Rander es el Temps, a falta de una sorpresa que estamos preparando y que vamos a sacar en breve a la venta. Otros que destacaría sin duda es el Syrah, un vino jóven ecológico; el Blanc, un sauvignon blanc y moscatel; y como buen hijo de Benicàssim y gran aficionado a la uva moscatel, tenemos posiblemente las dos únicas mistelas tintas que se hacen en España.

5b.- Hace relativamente poco anunciaron su primer vino ecológico, Syrah 2019, ¿cómo ha sido su proceso de elaboración?

J. T.- Bueno, la elaboración no ha sido relativamente costosa en el aspecto económico, sino más en el técnico. Aunque pienso que hacer un vino ecológico siempre tiene unas variables que encarecen un poquito el producto. Ha sido laborioso porque la humedad, provocada por nuestra cercanía al mar, hace que las plagas estén más presentes. Por lo tanto, hemos tenido que estar muy encima de la cosecha, sobre todo con azufre, un producto totalmente inocuo y permitido. El problema de lo ecológico es que o te anticipas o estás muerto. Si tienes la plaga dentro, ya no tienes nada que hacer.

5b.- Syrah es el primer vino de la provincia de Castelló con certificación oficial de vino en conversión a la agricultura ecológica. ¿Por qué cree que se ha tardado tanto en que naciera un vino castellonense elaborado a partir de prácticas sostenibles?

J. T.- Principalmente debido a que cuesta consolidarse en el negocio, piensa que el sector vitivinícola castellonense apenas era conocido hace 10-12 años. Entonces, la bodegas de la zona comenzaron por un cultivo tradicional. Además, hay una cosa muy importante, nosotros partimos con una pequeña ventaja. Nuestra finca está totalmente aislada, alrededor nuestro el viñedo más cercano está a 15 o 16 kilómetros, eso nos beneficia a la hora de hacer la confusión sexual o a la hora de tirar azufre y cobre. Claro, no es lo mismo estar rodeado de viñedos que estar solo para aplicar estas prácticas sostenibles.

5b.- Aparte de su elaboración, ¿qué otras diferencias podemos encontrar en Syrah 2019 con respecto a sus anteriores añadas?

J. T.- Syrah 2019 no es tan salvaje, es un vino mucho más suave. Mientras que las añadas anteriores estaban rayando los 15 grados, esta estarán un pelín más bajos entre los 14. Eso no lo decidimos nosotros, si no lo da, como dicen los franceses, el terroir y el clima, sobre todo la pluviometría y el sol. Creo que se ha convertido en un vino que tiene ese punto de fruta madura y salvaje que caracteriza a la variedad, pero con unos toques aterciopelados y muy elegantes.

5b.- ¿Cómo ha afrontado su equipo este atípico 2020?

J. T.- Este último año ha sido realmente complicado. Piensa que nosotros tenemos cuatro patas de negocio. Una es la hostelería, como tú sabrás un desastre; las visitas enológicas, sin ellas al tener que cerrar la bodega; después tenemos las grandes superficies con las que trabajamos, ahí el negocio ha caído, pero no tanto; y después un poco lo que nos está salvando a nosotros es la exportación, sobre todo a Bélgica, Holanda, Alemania y Brasil, este último convirtiéndose en nuestro mejor cliente en el extranjero.

5b.- ¿Cómo está afectando al sector vitivinícola el cierre de la hostelería?

J. T.- Un desastre, nos está afectando terriblemente. La hostelería es un pilar fundamental a la hora de vender nuestros vinos y está provocando unas caídas entre el 50 y el 60 por ciento de nuestra facturación. Esto es horrible, porque seguimos teniendo los mismos gastos e impuestos y los números no salen. Tenemos que volcarnos todos en intentar ayudar a la hostelería para que remonte. No voy a entrar si las restricciones son acertadas o no, porque sería una opinión personal, pero a la hostelería le han obligado a cerrar y si a ti no te dejan trabajar, no puedes trabajar. Es totalmente imposible. Y eso provoca un efecto dominó que va arrastrando al proveedor de las carnes, los pescados, el de las servilletas, los vasos, los vinos… Y encima, la provincia de Castellón y la Comunitat Valenciana no nos distinguimos por tener una industria armamentística o de coches. Aquí el sector de la hostelería y del turismo es fundamentalísimo.

5b.- ¿Cúal ha sido el desafío más difícil de los vinos de su tierra?

J. T.- Para mí como bodeguero, lo más difícil ha sido, y sigue siendo, conseguir vender vino de Castellón en Castellón. Aunque te parezca curioso quitar esa «riojitis» y «riberitis» que hay en la provincia, es decir, esa visión de que lo de fuera es mejor que lo nuestro. Yo tengo clientes en la exportación que bajo el paraguas de vino de España, si el vino está bueno, está bueno y si el vino está malo, está malo. Aquí en Castellón ha mejorado mucho, los hosteleros parecen que apuesten más. Pero ese es el gran reto, por una razón, si las estadísticas y la información no me falla, en las Islas Baleares aproximadamente un 65 y el 70 por ciento de vinos que se consumen son vinos de allí. Mientras que en Castellón creo que no pasa del 10 por ciento. Imagínate si nos queda camino por recorrer en nuestra propia casa.

5b.- Y aparte de la falta de confianza en el producto, ¿a qué otros motivos cree que se puede deber ese bajo consumo en la provincia?

J. T.- Bueno, la confianza se hace andando, antes el consumidor de Castellón decía que los vinos de su tierra eran malos y caros. Y ahora ya lo veo que está cambiando. Pienso que un aspecto positivo, que poquitos hay, de esta pandemia es ver si somos todos capaces de valorar los magníficos productos que tiene la provincia de Castellón, la gente debería hacer un poquito de patria sin ser talibanes. Realmente lo bonito para mí del mundo del vino es que hoy te bebes uno de Castellón, mañana un Rioja, otro día de Requena y el siguiente si te apetece un vino argentino. Pero claro, evidentemente en Castellón pues se deberían de consumir más vinos de Castellón. Buena cosa que debería caer por su propio peso, porque pasa en la mayoría de las Comunidades Autónomas.

5b.- ¿Cómo cree que percibe el consumidor nacional los vinos de Castelló?

J. T.- Pues si te digo la verdad, muy bien. En nuestro caso tenemos distribución de vinos en Valencia, Alicante, Madrid y Barcelona. En las grandes urbes les choca el hecho que en Castellón haya vinos y les da curiosidad probarlos. Los califican como vinos potentes, no puede ser de otra manera, teniendo en cuenta nuestro clima de poca lluvia y sol. Estamos muy contentos, sobre todo del consumidor madrileño y del catalán, porque ellos los compran allí al tenerlos. Pero también después cuando vienen aquí en verano, que sabéis que en Castellón es una zona turística por excelencia, vienen y nos piden.

5b.- ¿Qué medidas cree necesarias para que el vino castellonense sea mayormente conocido a nivel nacional?

J. T.- Primero seguir mejorando nosotros en cuanto a calidad, tecnología y puesta humana con excelentes enólogos, que los hay en la Comunitat Valenciana. Intentar hacer más campañas de promoción, ya que la gente que lo prueba termina repitiendo. El problema está en el desconocimiento, por eso sería necesario dar mayor promoción para que todo el mundo pueda apreciar nuestros vinos.

5b.- ¿En qué futuros proyectos está inmersa Mas de Rander?

J. T.- Esta pandemia y todos los problemas que ha habido nos ha retrasado una serie de cosas. Pero ahora mismo estamos inmersos en sacar un vino top que está a punto de embotellar. Vamos a sacar una garnacha tintorera 100% mediterránea, monovarietal. Pocos vinos hay de garnacha tintorera hechos al lado del mar, muy poquitos. Estamos también inmersos en preparar y sacar al mercado el primer vermut de Castellón. Continuaremos con nuestros aceites y, si no pasa nada y nuestra economía nos lo permite, pues de las 20 hectáreas que tenemos, ampliar dos o tres más para introducir otras variedades un poco más innovadoras y sobre todo muy mediterráneas, como la pinot noir y un poquito más de sauvignon blanc, una apuesta por aprovechar su tirón, ya que empezamos vendiendo 2000 botellas de blanco y ya estamos vendiendo 10.000. Entonces necesitamos tener más uva blanca para servir a nuestros clientes.

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