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El vino que llegó del espacio

5 febrero, 2021

Doce botellas de vino de Burdeos han pasado 14 meses en la ISS y ahora serán comparadas con otras terrícolas para ver cómo la microgravedad ha afectado a su sabor, color o aroma

Mª Carmen González. Imágenes: Space Cargo Unlimited.
Hasta ahora sabíamos que las condiciones del fondo del mar (profundidad, oscuridad, presión, movimiento de las corrientes marinas…) afectaban de un modo muy particular a la crianza del vino, haciendo de los submarinos unos vinos más redondos, suaves y con matices únicos. ¿Pero cómo puede influir la gravedad (casi) cero, la radiación y las condiciones que se dan en el espacio en los vinos? Pues pronto lo vamos a saber, ya que acaban de regresar a la Tierra 12 botellas de vino de Burdeos que han pasado 14 meses en la Estación Espacial Internacional (ISS).

Así, está previsto que los vinos se degusten a finales de mes en una cata que tendrá lugar en Burdeos, y en la que se compararán con otros similares criados en la Tierra y así se podrá determinar cómo la microgravedad y las condiciones espaciales han influido en su color, sabor, aroma o en sus sedimentos.

Se trata de un experimento desarrollado por la empresa europea con sede en Luxemburgo Space Cargo Unlimited, que a finales de 2019 envió a la ISS las doce botellas de vino (tapadas con su corcho y protegidas por cilindros de acero para evitar roturas), y 320 sarmientos de vid de las variedades merlot y cabernet sauvignon, para ver cómo se comportaban en un ambiente de microgravedad (gravedad casi nula) y cómo se adaptaban a las condiciones de estrés del espacio.

De los resultados de estos experimentos se podrán sacar conclusiones para mejorar el sabor y conservación de los alimentos, además de descubrir oportunidades para hacer frente al desafío de alimentar a la humanidad en el futuro. Asimismo, los cambios que pueda producir el ‘estrés espacial’ a las plantas podrían ayudarnos a la hora de adaptar mejor la viña y la producción de vino a otras situaciones de estrés terrícola, como el cambio climático y el calentamiento global que ya estamos sufriendo.

Imagen: NASA

Imagen: NASA

Tras pasar 14 y 10 meses, respectivamente, en el espacio, a 400 km de nuestro planeta, el vino y los sarmientos llegaron el pasado mes de enero a la Tierra a bordo de una cápsula Dragon, que amerizó en Florida (Estados Unidos), y esta semana han arribado al Institut Superieur de la Science et du Vin de Burdeos  (ISVV), en Francia, donde serán analizados y comparados con vinos y tallos terrícolas de similares características.

Está previsto que a finales de febrero o principios de marzo se realice una cata organoléptica de los vinos espaciales en Burdeos bajo el auspicio del renombrado enólogo Frank Dubourdieu, en la que se podrá comprobar cómo la microgravedad y otras condiciones espaciales han afectado al color, sabor, aroma o sedimentación de los vinos, según informan desde Space Cargo Unlimited.

Mientras, los científicos del ISVV analizarán las diferencias entre los tallos del espacio y los de especímenes similares que se quedaron en la Tierra para identificar las mutaciones y estabilizar las cepas adaptadas. Space Cargo tiene previsto realizar estudios durante más de un año sobre las plantas de vid y realizar injertos con estos tallos venidos del espacio.

Experimentos

Estos experimentos forman parte de la llamada misión WISE (Vitis Vinum in Spatium Experimentia) desarrollada por Space Cargo junto a diferentes institutos, universidades y organizaciones, que busca desarrollar soluciones innovadoras para el futuro de la alimentación y la agricultura en la Tierra. Uno de los experimentos consistía en enviar a la Estación Espacial Internacional 160 tallos (cañas) de vid de la variedad merlot y otros 160 de cabernet sauvignon. Se trataba de bastones de poda maduros del año con cogollos vivos y en modo de hibernación, que no necesitaban ninguna suplementación de nutrientes o riego, solo una humedad importante (70/80%) con una temperatura relativamente baja (entre 0,5 y 8 ºC) en la oscuridad. Estas condiciones corresponden a la forma de almacenar cañas de poda en la Tierra para obtener esquejes de vid.

Estos tallos han pasado un total de 312 días y 14 horas en la ISS a una altitud de 400 km, orbitando a una velocidad de unos 28.000 km/h. Su estudio podrá llevarnos a descubrir cómo producir vino en ambientes más duros, y lo que es más importante, cómo adaptar la agricultura al clima del mañana. Y es que es una realidad que el cambio climático está afectando a la producción vinícola. De hecho, los científicos creen que si no se actúa, los vinos de Burdeos tal y como los conocemos hoy en día podrían desaparecer en 40 años. El calentamiento ya ha provocado que aumenten sus niveles de azúcar y grado de alcohol.

Precisamente, otro de los experimentos de la misión WISE tienen como protagonistas a los vinos de Burdeos: doce botellas que han pasado 438 días y 19 horas en la Estación Espacial Internacional. El objetivo del experimento es analizar cómo afecta la microgravedad y la radiación a los vinos, su composición, evolución y comportamiento.

En ambos casos se persigue ampliar horizontes para alimentar a la población del futuro. Como dicen en Space Cargo: vino rojo al espacio para alimentar al planeta azul.

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