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El sabio que eligió volver a aprender para interpretar una mágica ‘Ribera’

15 julio, 2021

Jaime Nicolau / Fernando Murad

Como si otro sabio, el de Hortaleza, hubiera nacido viticultor y le hubiera repetido al oído mil veces aquello de «aprender, aprender y volver a aprender», el enólogo valenciano Toni Sarrión ha hecho del aprendizaje continuo una filosofía de vida que le ha devuelto réditos increíbles en Bodegas Mustiguillo, y ahora también en Hacienda Solano. Llegó hace cerca de un lustro a La Aguilera, un enclave mágico en las tierras de la Ribera más alejadas del Duero, con la humildad de quien acaba de empezar, pese a ser uno de los enólogos españoles más respetados en el mundo. Estudió cómo se hacían las cosas, la mayor parte de ellas muy bien, mantuvo al mismo equipo que conocía al dedillo cada centímetro de aquellas tierras. Habló, como hace siempre, con las tierras, las viñas y los suelos para escucharlas y entender qué querían expresar. Restó peso de madera a las elaboraciones buscando formatos más grandes e incorporando el hormigón e implantó su modelo de trabajo de elaborar por zonas. Microvinificaciones que son estudiadas a conciencia para conocer perfectamente cada centímetro del viñedo. Y los resultados no tardaron en llegar hasta el punto de que Luis Gutiérrez, el hombre de Robert Parker en España, los ha situado entre ese puñado de bodegas que han decidido que ‘Ribera del Duero’ vuelva a ser la cuna de grandes vinos que irrumpió a golpe de calidad hace tres décadas y que, para Gutiérrez, había ido perdiendo fuelle y esencia.

Y todo en un epicentro único, La Aguilera, un entorno del que pronto le enamoró «la altitud y los tipos de suelos en colinas alejadas del valle. Es una unión de suelos muy pobres y viñedos viejos muy cerca de la roca madre lo que aporta una mineralidad excepcional», señala Toni Sarrión.

Y es que la prestigiosa publicación de Robert Parker The Wine Advocate acaba de hacer público el artículo de Luis Gutiérrez sobre Ribera del Duero en el que respalda la apuesta del equipo de Hacienda Solano, junto a otras bodegas vecinas, por retornar al estilo de vinos que encumbró a esta Denominación de Origen a finales de los ochenta y principios de los 90. Así se desprende de las puntuaciones que han obtenido los vinos de la bodega y de las palabras que Gutiérrez dedica al trabajo del equipo que dirige Toni Sarrión:  “Lo que todos estos nombres tienen en común es su enfoque en el gran trabajo en el viñedo. Y ese es también el caso de Hacienda Solano, cuyos vinos proceden todos de viñas viejas del pueblo de La Aguilera. Se han situado en el estilo de finales de la década de 1980 y principios de la década de 1990, los años anteriores al exceso, con potencia y rusticidad, carácter y roble integrado, con la influencia y profundidad de las viñas viejas y la frescura de los suelos calizos.  Se están alejando de barricas de 225 litros para ir hacia barricas de 500 litros y dando a los vinos menos tiempo en barrica y tiempo extra en hormigón. Y en los viñedos, se están moviendo hacia la certificación orgánica”.

Respecto a las puntuaciones y los comentarios que Luis Gutiérrez dedica a los vinos, destacan los 96 puntos de Finca Peña Lobera 2018. “Este lugar produce muy expresivos vinos florales y perfumados, con elegancia y matices. En boca es potente y fresco, con taninos de grano fino y una placentera sensación en boca con frescura combinada con una acidez vibrante. Es un año de frescura y equilibrio y este vino muestra mucha elegancia”, señala el hombre de Robert Parker en España.

Por su parte, Viñas Viejas 2018, ha obtenido 94 puntos en esta cata. Para Luis Gutiérrez, el vino “sigue el camino de la añada 2016, floral y elegante. Muestra muy buena precisión y definición y es limpio, aromático y elegante, con gran equilibrio. Tiene el perfil y carácter de los vinos de antaño”.

También 94 puntos obtiene Finca Cascorrales 2017. Procede de una parcela plantada en 1895. “Tiene más tanino que Peñalobera, y hay un poco más de madurez y concentración. Este es un vino con más tiempo en botella, especialmente para pulir el tanino, pero es largo y se pule por el tiempo en botella. Es un triunfo sobre el condiciones adversas de 2017”, explica Gutiérrez.

Por último, Hacienda Solano Selección ha obtenido 92 puntos. “El vino es jugoso y redondo, con el roble muy integrado y un suave sensación en la boca. Es muy sabroso con notas maduros y un largo retrogusto” matiza el crítico.

En resumen, unas puntuaciones que no hacen sino reforzar el trabajo de interpretación de suelos de la bodega y la filosofía de mirar continuamente al viñedo como puntal básico para elaborar grandes vinos, con tipicidad y fieles a su origen.

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