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El Perdío: el inmenso bobal de un «rinconcito» mágico que rompe los esquemas

22 septiembre, 2022

Jaime Nicolau

Cada vez son más los enólogos que encuentran diferencia y tipificación dentro de una misma parcela y de un mismo viñedo. Es la zonificación de la zonificación, o lo que es lo mismo, encontrar pequeños rincones mágicos que son capaces de dar vinos con matices diferentes que viñas similares situadas a solo un puñado de metros. Este trabajo es el que ha realizado Valsangiacomo en su parcela de El Albardín, de la que nacen algunos de los vinos de su proyecto de Sanjuan en el que la autóctona bobal es la gran protagonista. Pues en esa parcela llevan tiempo trabajando una zonificación que ha dado como resultado cinco subzonas de bobal viejo de 70 años. Una de esas subzonas, o mejor, uno de esos rincones, lleva por nombre El Perdío y tiene poco más de una hectárea. Y de ese rinconcito nace un enorme bobal que en cuanto ha visto la luz ha sido seleccionado como el vino que representa a la Denominación de Origen Utiel-Requena en esa categoría. Es la añada 2020 y de él se ponen en el mercado 3.470 botellas del primer vino ecológico y vegano de la bodega. La etiqueta representa un laberinto que te lleva de la cepa a la copa, y están las coordenadas GPS exactas de la parcela.

En cuanto a la elaboración, vuelve a ser obra del equipo que dirigen Modesto Francés y Arnoldo Valsangiacomo. «Dentro de que vimos con el trabajo de zonificación que estábamos ante un rincón especial, decidimos que podíamos elaborar un vino con un equilibrio mayor entre acidez, tanino y fruta. Incluso catando la fruta ya se veía claramente esa interesante acidez», nos explica Modesto Francés. Y ahí empieza el trabajo del enólogo, el de poner creatividad en la búsqueda de ese vino diferente. La primera decisión fue que el vino debía fermentar con levaduras indígenas. Para eso vendimian unas pocas cepas por adelantado para obtenerlas.

Y llega el punto clave, la vinificación. Una parte de la uva va a los ya conocidos depósitos de cemento crudo de Sanjuan. Otra, aquí la novedad, va a barricas grandes abiertas y una parte de la uva va con racimo entero y raspón. Estas barricas se cierran después para que realice la maloláctica. Y aquí se para el tiempo un año, con ‘ambos vinos’ reposando. Es entonces cuando el equipo de enólogos toma la decisión del coupage a realizar. El resultado es «un vino de nueva tendencia con mucha fruta y todo lo bueno que ya sabemos que el cemento aporta a esa fruta con mucho más peso de la variedad que de la madera», apunta Modesto.

«Vinos como este son capaces de cambiarnos a los enólogos hasta el concepto que teníamos de una variedad que nos apasiona como es la bobal. Si hace años todos pensábamos que la bobal había que domarla o amansarla, hoy estamos convencidos que lo que hay que hacer es entenderla e interpretarla porque en cada rincón de una parcela es capaz de expresarse de una manera diferente», explica el enólogo.

Color: Intenso color picota madura con irisaciones violetas.

Aroma:  Expresiva fruta fresca donde se reconoce la variedad bobal, la singularidad del cemento de la Bodega de SanJuan y la complejidad que le otorga parte de su fermentación y maduración en barrica.

Boca: Paso firme, sabroso y complejo.

Y es que El Perdío ha llegado para enamorar, siendo la suma de todo eso: un rincón de viñas viejas, escuchar, entender, interpretar… y, por supuesto, elaborar.

Puedes adquirirlo en nuestra tienda online: 5bseleccion.es/el-perdio

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