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Dulces con el ‘sello Valencia’, una tradición centenaria al abrigo de las castas autóctonas

18 febrero, 2022

Texto: Jaime Nicolau / Foto y Vídeo: Fernando Murad, Vicente Escrivá y Paula Jiménez

El mes de febrero y su San Valentín ponen claramente en el escaparate el apasionante mundo de los vinos dulces. La Denominación de Origen Valencia cuenta con una destacada oferta en este tipo de vinos que muchas veces tendemos a simplificar en las excepcionales mistelas de moscatel, pero la tradición de este tipo de vinos va mucho más allá en esta zona productora de la Comunitat Valenciana.

Hoy vamos a recorrer este sorprendente mundo de la mano de Chema García de la Cuadra, técnico de la DOP Valencia, y los sumilleres David Remolar (presidente de la FASCV) y Javier Cantos (Mejor Sumiller de la Comunitat Valenciana).

David Remolar (izda) y Javier Cantos, durante la cata.

 “La tradición de este tipo de vinos se remonta casi al siglo XVI, con el auge de los vinos rancios por la necesidad de que este producto soportase las largas travesías marítimas de la época. Vinos que procedían de vendimias tardías con una alta graduación alcohólica que permitían que no se estropeasen”, nos explica Chema García. La evolución de éstos nos llevas hasta los vinos de licor que comienzan a proliferar en el siglo XIX y, ya en el siglo XX, aparecen los vinos dulces naturales y los naturalmente dulces. “Un vino dulce natural es aquel que tiene una adición de alcohol o azúcar que no es propia de la fermentación, mientras que en los naturalmente dulces todo el azúcar y el alcohol proceden del propio mosto y la uva, sin adiciones”, nos puntualiza el técnico de la DOP Valencia.

Chema García de la Cuadra

Sirve esta pequeña historia para visualizar ya una evolución que habla de un mundo apasionante y con excepcionales matices según de qué tipo de vino dulce hablamos.

Los vinos rancios son los más antiguos y un ejemplo de este grupo de vinos dulces es Baronía Seco, “es el vino que más se parece a los que se bebían en siglos pasados”, señala Chema García. Y de ese vino desciendo Cañamar, una excepcional dulce que La Baronía de Turís elabora con la autóctona Malvasía.

Después encontramos quizás los más conocidos, los vinos de licor moscatel o mistelas. Es el arte de ensamblar a la perfección el mosto con el alcohol. Dentro de este tipo de vino dulce encontramos referencias como el Moscatel Carmelitano, de Bodegas Carmelitano, una firma de larga tradición. Desde Monserrat, una de las cunas del moscatel, encontramos Mistelanova. Obra de Destilerías Vidal también destaca Uva d’Or, así como Escala i Corda de Godelleta. Para cerrar este grupo, Valencian Sun, elaborado por La Baronía de Turís, un referente en la materia.

Los vinos dulces naturales y los naturalmente dulces serían otros de los grupos interesantes. Aquí aparecen tres vinos muy recomedables: Oro de Alejandría, elaborado por Vegamar con moscatel; Sofia Noble, la joya de Bodegas De Moya fruto de uva botritizada y el eterno Verdil de Gel, el vino de hielo que tan magistralmente elabora Bodegas Enguera con esta variedad autóctona de Els Alforins.

También es de destacar el grupo de los vinos de licor más envejecidos. Aquí encontramos 1000 Besos de La Baronía de Turís, de enorme sutileza; Sol de Reymos, una auténtica bomba aromática y Cuva Vella, el maravilloso olvido que un día descubrieron en Valsangiacomo.

Por último, y con un protagonismo creciente entre el público joven, figuran los vinos espumosos a través de variedades aromáticas que están conquistando al público joven entre los que encontramos Reymos Classic.

Y llega el turno de los sumilleres David Remolar y Javier Cantos. Verlos catar en directo es un continuo aprendizaje. Sus cabezas no paran de volar en busca de las sensaciones que les transmiten cada uno de los vinos. Les pedimos que profundicen un poco en cuatro de ellos, que sirvan para mostrar el amplísimo abanico de opciones que la DOP Valencia presenta en la materia. Y esta es su selección:

Verdil de Gel.- Es un homenaje a los vinos de hielo que se hacen en países de climas gélidos. La uva se prensa congelada con lo que de cada grano salen escasamente unas gotas. Es por eso que se le conoce también como ‘Vino de Reyes». En Bodegas Enguera lo elaboran simulando esas condiciones de manera artificial, congelando la uva antes de iniciar el proceso y aprochando esa concentración de azúcares que se produce. Es un vino muy especial.

1000 besos.- Un paseo por los naranjos y por la miel… estamos ante una mistela de moscatel envejecida en barricas mediante el sistema de soleras. Vino único y personal.

Sol de Reymos.- Crianza larga, complejida. La diferencia principal respecto a otras mistelas se encuentra en la fermentación parcial del mosto de Moscatel y posterior apagado con alcohol de origen vínico. De este modo “Sol de Reymos” adquiere una gran complejidad aromática

Cuva Vella.- Cuando la familia Valsangiacomo iba a realizar el traslado de su bodega del Grao a su actual ubicación en Chiva, descubrieron una cuba de castaño de grandes dimensiones con un vino en su interior. Era un moscatel y llevaba allí desde 1980. El resultado es uno de los vinos de licor más galardonados del mundo… nacido de un maravilloso olvido.

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