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Déjate seducir por el mundo del vino

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Drácula y Hércules convierten la uva en vino balcánico para Shija

15 octubre, 2020

David Blay

Una generación entera conoce los Balcanes por dos motivos: las guerras que sufrieron en los años 90 y el inmenso talento deportivo que atesoran en deportes como fútbol y baloncesto. Pero poco (o nada) se habla de su gastronomía. Y mucho menos de su cultura vinícola.

Y no deja de ser curioso, porque se trata de una de las zonas de cultivo y consumo de la vid más vetustas del mundo. La antigua Grecia, el Imperio romano e incluso los tiempos pretéritos del Neolítico (hace más de 8000 años) comenzaron a atisbar los cultivos de las subespecies que utilizamos actualmente para transformar el grano en caldo.

Obviamente, aquella bebida mezclada (por no decir rebajada) con agua dista muchísimo del nivel productivo actual, pero no deja de significar el germen de las actuales reuniones gastronómicas, donde los banquetes iniciarían la tradición de sentarse a la mesa con familiares, conocidos y hasta desconocidos para disfrutar de la comida y la bebida de la época.

Quizá no los ubicamos como productores en el imaginario colectivo, pero Albania, Montenegro, Macedonia, Grecia, Bulgaria, Rumanía, Serbia o Croacia son países con grandes extensiones de viñedos centenarios. Y producen desde hace siglos uvas autóctonas como la Cabernet Sauvignon, Merlot o Chardonnay.

Lo que sí llama la atención es su apuesta por la pureza: la mayoría de los vinos son monovarietales, utilizando incluso algunas regiones búlgaras o griegas su propia madera en la producción de barricas.

Quien haya comido en Shija recordará que cada día te ofrecen platos distintos, en función del rayo de inspiración y de apetencia con que se despierte Artur esa mañana. Y que normalmente Charo te ofrecerá cervezas poco comunes o vinos valencianos muy escogidos. Pero también, si preguntas o te dejas aconsejar, la segunda parte de la oferta incluirá opción por botellas o por copas de opciones casi únicas en la ciudad.

Podemos probar vinos de Nemea, la tierra de Hércules. Se trata de la región más grande de Grecia donde se produce la uva Agiorgitiko, la más antigua del país.

Si lo que nos llama la atención son las leyendas más esotéricas optaremos por Rumanía y la etiqueta Drácula, un Cabernet Sauvignon con indicación geográfica.

Otra posibilidad es viajar con el paladar al valle de Tracia, al sur de Bulgaria, donde la DOP Menada produce la uva Mavrud. O rescatar de las tabernas griegas el Retsina, un blanco que se produce de manera artesanal con resina de pino desde hace miles de años.

Al final, los Balcanes y la Península ibérica están unidos. Hasta el punto de que plantaciones consideradas tradicionales aquí como la Malvasía nacieron en sus montañas y todavía se producen en Grecia o Croacia.

Un ejemplo más del mestizaje de la humanidad, que de nuevo a través de la gastronomía puede seguir descubriendo que todos somos de todas partes. Y que la mezcla y las nuevas experiencias son las que nos hacen mejores personas.

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