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Dominio de la Vega, todo al verde

25 noviembre, 2021

Olga Briasco

Mirar hacia el pasado para proyectar un futuro marcado por valores como la ecología, el territorio, las variedades autóctonas y la sostenibilidad ha llevado a Dominio de la Vega a iniciar una hoja de ruta que hará que, en 2024, sea una bodega completamente ecológica. Un camino mirando al terruño y a la sostenibilidad que acaba de iniciar con las primeras referencias ecológicas y el cambio de identidad corporativa.

Concretamente, Dominio de la Vega ha presentado dos vinos y un cava ecológicos, pero la mirada está puesta en las Navidades de 2024, cuando todas las referencias serán ecológicas. “En la actualidad trabajamos sin productos químicos y ya hay viñedos ecológicos, pero la idea es que para 2024 toda la uva que se recoja sea únicamente de certificación ecológica”, ha explicado Fernando Medina Sanz, consejero delegado de la bodega. Un proceso que inició durante la pandemia y que representa “la única vía posible si queremos contribuir con el planeta y, quién no vea esa necesidad, se equivoca”.

Una sostenibilidad entendida desde el prisma de los Objetivos de Desarrollo Sostenible pues se trabaja bajo una mirada económica, social y ecológica. En este sentido, los grandes retos son reducir a cero los residuos y los desperdicios, incorporar energías limpias y apostar por la agricultura biodinámica. “Convertir a Dominio de la Vega en una bodega 100% ecológica requiere tiempo, por eso hemos dividido en tres etapas el proceso, siendo la primera la sostenibilidad, la segunda el cambio de identidad y la tercera la ecología biodinámica”, detalla.

En este sentido, el enólogo Daniel Expósito ha comentado que la sostenibilidad está en el ADN de Dominio de la Vega pues “desde 2001 nos hemos preocupado en no desperdiciar agua; el elemento más contaminante en una bodega”. Además, se trabajan las viñas respetado el terruño y próximamente se empleará una herramienta que permita medir la huella de carbono para saber la repercusión de esas medidas a medio plazo.

Una nueva identidad visual que pone en valor las personas

Esa transición ecológica se ha dado con un cambio de identidad corporativa. Un punto y aparte para esta bodega con veinte años de historia que ha sido realizado por la diseñadora industrial Inma Bermúdez, conocida por ser la única española que diseña para Ikea. “Ha sido un reto muy grande porque yo no me dedico a la identidad corporativa, sino al diseño de productos”, ha comentado destacando que “ha sido un proyecto muy ilusionante y enriquecedor”.

Según ha explicado, en ese proceso de cambio de identidad visual se llegó a la conclusión de que la bodega tenía mucho peso, por lo que todo giraría entorno al nombre de Dominio de la Vega y el color corporativo sería el blanco. “No tenía sentido seguir con el color naranja tan característico de la bodega porque esta transición representa una etapa nueva. Además, al emplear blanco en las etiquetas se eliminan las tintas, lo que también contribuye a reducir el impacto medioambiental”, ha detallado Inma Bermúdez. Además, las nuevas etiquetas emplean papel ecológico y no emplean plastificados y barnices.

Precisamente, esa conciencia hacia el medioambiente ha llevado a la diseñadora a reducir las impresiones del tapón y del bozal del cava así como del tamaño de la cápsula y el cintillo tradicional de papel. Igualmente, también se ha reducido el peso de cada una de sus botellas, disminuyendo el grosor del vidrio pues “al reducir su peso se reduce la huella de carbono”. Según han detallado, la reducción del peso de las botellas es de cien gramos.

Un cambio vidual que ha llevado a poner en valor el nombre de las personas que trabajan en la bodega pues “Dominio de la Vega es una bodega personal de muchas personas”. De ahí que los nuevos vinos ecológicos se hayan bautizado con los nombres de varios de los socios, asociando su personalidad a las características propias del caldo. Así pues, encontramos los primeros vinos ecológicos llamados Blanco de María, Rosado de Fermín o Tinto de Abel. En cuanto al cava, se ha llamado Nº1, aunque los siguientes no tienen por qué ser números correlativos.

Bajo ese sello se han presentado las nuevas referencias ecológicas. “Nuestras viñas están en las mejores condiciones para elaborar vinos ecológicos y de calidad y en cada uno de ellos hemos embotellado nuestro territorio y el amor por esta tierra”, ha explicado Raquel Armero. Unos vinos auténticos y expresivos, elaborados en calma, alineados a ese cambio visual de la bodega pues los vinos llevan los nombres de socios y consejeros de Dominio de la Vega mientras que el cava llevará un número —los siguientes serán correlativos o no—. De este modo, el banco María emplea las variedades de Macabeo y sauvignon blanc; el rosado Fermín Bobal y el cava Nº1 la variedad de Macabeo.

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