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Dominio de la Vega, los cavas con diseño valenciano que saben a origen

23 diciembre, 2021

Texto: Berta López / Foto y Vídeo: Fernando Murad, Paula Jiménez y Vicent Escrivá

Hubo un tiempo en el que Dominio de la Vega no fue una bodega de cavas. La casa de una familia aristócrata que procedía de Tarragona es hoy el hogar de unas botellas elaboradas con un impecable mimo que les hace brillar. De la seda al mundo vitivinícola pasando por erigir la primera parada de la Ruta del Bacalao en los años 90. El edificio en el que reposan las barricas de Dominio de la Vega guarda muchos secretos. Historias de todos los tipos, que quizá explican esa magia que les caracteriza. Un historial embaucador y crónico de todos los romances deseos y desdichas que callan sus paredes. La «Casa del Conde» hace alusión al marido de una de las últimas mujeres de la noble saga Ferrer de Plegamans. Las penurias acabaron con la vida de los dos hijos que tuvieron en común, una pena que también se llevó por delante a su matriarca.

Pero el tiempo lo cambió todo y 20 años después, la dedicación de Emilio Expósito y sus hijos Daniel y Abel, junto a la de su magnífico equipo, les ha permitido coger altura de vuelo para transformarlo en alegrías. Domino de la Vega ha sabido potenciar las bondades de su terruño, dando la importancia que merece a «una de las mejores zonas de España para la elaboración del cava de calidad». Sus viñedos viven a 700 metros de altitud sobre el nivel del mar, con unas condiciones climáticas que son las ideales para el tipo de uva y elaboración con la que trabajan. Las características de los suelos arcillosos calcáreos hacen que el agua de lluvia filtre rápidamente, un factor más que favorece y justifica la calidad del resultado final. El camino que empezó en 2001 ha sido el más victorioso de todos los que subyacen en la memoria de la bodega. Un camino rodeado de pinos aguarda y recibe de manera imperial a sus invitados.

Un proyecto que también guarda diseño. Su transición a ecológico da respuesta a la preocupación de la bodega por el medio ambiente y sus deseos por enmarcarse dentro de la agricultura biodinámica. Este salto «cualitativo» sostenible lleva consigo una nueva línea de vinos, que aprovecha su nombre para homenajear uno por uno a los socios de la bodega. De momento, «Blanco de María», «Rosado de Fermín»  y «Tinto de Abel» estrenan la dinastía. Un proyecto integral que cuida los pequeños detalles y que ha capitaneado el consejero delegado de la firma, Fernando Medina. Y precisamente esa delicadeza es la que transmiten con el boceto que adornan sus etiquetas. El dibujo: uno de los túneles que conducen a las entrañas de la bodega. Un gusto minimalista de cuya autoría se ha encargado la diseñadora valenciana Inma Bermúdez, galardonada con cuatro premios en los prestigiosos IF Design Awards.

En pleno viñedo le preguntamos a Dani Expósito, director técnico, qué hace diferentes a sus vinos y especialmente a sus cavas. Su respuesta, una muestra de la humildad que les ha llevado a lo más alto. «Seguramente nuestros clientes consumidores son los que mejor te pueden decir qué es diferente. Nosotros nos volcamos en transmitir pasión y sabor a origen». Ellos definen sus cavas como «equilibrados, caracterizados por una espuma muy integrada, sabrosos y de mucha profundidad. Sus vinos, elegantes y suaves con una bobal intensa y rotunda», añade Expósito. «Una uva muy seleccionada y separada por diferentes orígenes que hace que sus aromas y sabor sean diferentes para obtener vinos y cavas elegantes, suaves, intensos y que maridan muy bien. Al final lo que nos gusta tener son esos cavas con una espuma cremosa, con una acidez intensa», explica nuestro anfitrión. Todo eso se acaba de pulir en la bodega.

Dominio De la Vega es un ejemplo de cómo la humildad se transformó en un prestigioso proyecto con un cava que se sitúa entre los mejores del mundo. La bodega valenciana es fiel a su elaboración original y cuatro décadas después sigue apostando por la vendimia manual. Uvas seleccionadas que se traducen en un producto excepcional. Una bodega afamada con una prestigiosa zona productora detrás que reconoce a las tierras de Requena como una de las mejores de España. La pasión ha sido la clave del éxito y con ella, aseguran haber mantenido firme su razón de ser: «hacer felices a los clientes. Es el único reto que tenemos por delante».

Acabamos con un brindis. Chín-chín. Ahora solo hay que disfrutarlas. Alzamos las copas por un futuro ecológico y sostenible para la comarca y, sobre todo, para que haya salud para todos el año que viene», sueña el consejero delegado, Fernando Medina. Es momento de probarlo para que se cumplan los deseos. «Lo más importante de un cava es que después de tomarte una primera copa te apetezca una segunda. Eso será la señal de que el cava te ha gustado», añade. Objetivo cumplido.

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