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UN VINO CON… Mara Bañó, Bodega Les Freses

“Desde que hago viticultura soy más feliz”

9 septiembre, 2020

Mar Lafuente

Mara Bañó, propietaria de la bodega alicantina Les Freses, está envuelta en una singular historia que ha acabado con un final feliz: enamorada del mundo del vino. Aunque es licenciada en Filosofía por la Universidad de Valencia y continuó estudiando Administración y Dirección de Empresas, decidió dar un giro inesperado y estudiar enología en la Universidad de Castilla y León. Gracias a la tradición hostelera de su familia, descubrió el vino como objeto gastronómico y le enganchó totalmente. Junto a su padre dio el primer paso plantando viña en una finca. Pero fue su amigo de toda la vida y propietario del Celler del Roure, Pablo Calatayud, el que le puso ‘la cabeza como un bombo’ para que diera el paso de comenzar a criar viña y lanzarse a este sector. 

5barricas-. ¿Desde cuándo lleva en marcha el proyecto Les Freses?

Mara Bañó.- Comenzamos con el proyecto hace diez años. Durante cuatro o cinco vendimias estuve haciendo el vino en el garaje de mi casa, hasta que empecé a salir al mercado. En el momento en el que me sentí confortable para meterme en una obra y construir la nueva bodega lo hice. Este año ya es la tercera vendimia que hacemos en la nueva bodega.

5.b.- Te dieron el Premio José Marsal Caballero por tu carácter emprendedor gracias a poner en marcha Les Freses ¿Qué supuso para ti este reconocimiento?

M.B.- Es un poco raro, siento que me ha tocado la lotería con este proyecto, en el sentido de que me hace muy feliz, que me encanta, que desde el principio me ha dado muchas alegrías y, sin embargo, veo que la gente lo ve al revés, se piensan que soy yo la que está haciendo algo extraordinario. La verdad es que he tenido mucha suerte, por el camino he encontrado a personas que me han tratado siempre muy bien. También en casi todas las entrevistas me preguntan lo mismo, ¿en el camino te has sentido discriminada? Y yo respondo que no, lo único que pienso es que hay que hacer las cosas con sensibilidad y excelencia y eso lo puede hacer un chico, una chica, un señor de 8 años o un chaval de 25. 

5.b.- ¿Qué momento vive actualmente Les Freses?

M.B.- Podríamos decir que estamos en un paréntesis Covid-19, como todas las bodegas. No sabemos qué es lo que va a venir este invierno. Este año tenía previsto crecer un 20%, que es una barbaridad, y, sin embargo, si hago los mismos números que el año pasado me doy con un canto en los dientes. Nuestra finca tiene 14 hectáreas y yo tengo plantadas 8 y media. Mi idea es si tenemos salud y todo va bien y no pasan cosas como la Covid-19, en diez años tener toda la finca plantada, para mí eso sería una pasada. 

5.b.- ¿Cómo ha comenzado la vendimia 2020 en Les Freses?

M.B.- Este año he entrado menos uva que el pasado para que no se me haga un tapón en el almacén, porque no me lo puedo permitir, por lo que los bancales de uva más jóvenes los he vendido a Bocopa. La bodega es muy joven para un palo así. He sido más prudente y hemos entrado menos uva. Los blancos nos han dado pocos kilos pero muy aromáticos. Ha sido una vendimia súper temprana, hemos empezado el 3 de agosto, diez días antes que el año pasado. Es la más temprana que he hecho yo nunca. Y, por otro lado, con los tintos acabaremos tarde, probablemente los más tarde que he acabado yo nunca porque va a haber un paréntesis de 10 a 15 días por el fresquito que está haciendo. Pero, sin duda, la calidad de la uva va a ser muy buena, pocos kilos pero muy chulos.  

5.b.- ¿Cómo son vuestros viñedos, vuestros suelos y qué variedades tratáis?

M.B.- Nuestros viñedos están ubicados en Jesús Pobre, una pedanía que está a 4 km de Dénia, en la zona interior detrás del Montgó. En cuanto al suelo, la mitad de nuestra finca es arcillosa de tierra roja y la otra mitad es de tierra blanca, de tap como decimos aquí en la Marina Alta, súper calcárea. Digamos que hace una forma de triángulo partido por una aigüera (un río que se forma cuando hay mucha tormenta). De la l’aigüera hacia el norte es tierra roja y de l’aigüera hacia el sur es tierra blanca. Esto mola mucho porque los mismos clones de, por ejemplo, moscatel nos dan unos vinos en la tierra arcillosa y otros en la tierra caliza, totalmente diferentes aunque es exactamente el mismo clon de variedad y esto nos permite jugar. En cuanto a las variedades, el 90% que tenemos es moscatel y un 10% de variedades tintas valencianas como forcallà, monastrell, bobal y giró. 

5.b.- ¿Cómo estáis afrontando la nueva normalidad desde el punto de vista del enoturismo?

M.B.- Nosotros siempre hemos hecho grupos muy pequeños de hasta 20 personas, porque nuestra bodega es muy pequeña, tiene unos 170 metros. Además, las visitas las atiendo yo, una sola persona, entonces como soy yo la que pone la mesa, la que friega los platos, la que hace las explicaciones, la que cobra el vino… no podían ser grupos muy grandes, por lo que no lo he notado mucho. En lo que sí lo he notado es que antes ponía una sola mesa para todos los visitantes, que era muy guay porque cuando hago las visitas en inglés se conocen muchos extranjeros que viven por la zona y se sientan todos juntos, y ahora no, ahora hay que separar las mesas a dos metros, cada vez que va uno al aseo tienes que ir a desinfectar, pero por lo demás nada, porque mi bodega es muy pequeña. 

5.b.- ¿Qué hace diferentes a los vinos alicantinos?

M.B.- Es muy difícil. Los vinos de Alicante son muy diferentes dependiendo de la zona. La Marina Alta tiene un microclima especial. La singularidad ‘Marina Alta’ es muy distinta al resto de la viña de la provincia de Alicante. Son el Montgó, la zona montañosa y la cercanía a la costa mediterránea lo que los convierte en especiales. Es una zona que parece que se quiere escapar a Ibiza, tiene una climatología especial y una singularidad distinta. Aquí es donde la moscatel es más feliz que en cualquier otro sitio del planeta sin duda. 

5.b.- Los vinos DOP Alicante cada vez son más conocidos ¿por qué crees que es esto?

M.B.- Lo primero y más importante es porque hay buenos vinos. Una bodega puede hacer la mejor campaña de publicidad, pero si el producto que llevas bajo el brazo no es excelente, el recorrido es corto. Los vinos valencianos son buenísimos y maravillosos. Puedes probar cosas de Requena, de Moixent, de Castellón o de la Marina Alta y descubrir un mundo maravilloso, pero, sobre todo, de calidad. Lo importante es hacer las cosas bien, detrás de los vinos hay grandes profesionales. Tengo amigos viticultores que lo están haciendo muy bien, que están estudiando mucho, que invierten mucho, que trabajan con excelencia y el resultado es un producto muy bueno, no hay más. 

5.b.- ¿Cómo son los vinos de Les Freses?

M.B.- Podría decir que son sinceros y honestos. No tienen maquillaje, son moscateles como son. Yo hago tres secos de moscatel y un dulce y todos ellos sin vinificaciones en barrica, la que hago oxidativa es en ánfora. Mi propósito es devolverle la dignidad al moscatel. Al principio me decían que no pusiese la palabra moscatel en la etiqueta porque es una variedad muy denostada y ligada a vino dulce. Pero mi objetivo es borrar para siempre de los discos duros de las cabezas de la gente que la moscatel es dulce, que la moscatel es mistela. Pienso que se pueden hacer grandes secos con moscatel como los que he catado de Italia o de Sierra de Ronda. Con esto no quiero decir que solo se hagan secos, la mistela que hacen en esta zona está muy buena y los dulces también, pero tenemos un mundo para explorar en los moscateles secos. Mi idea es poner moscatel en mayúsculas, estando convencida de que tengo una variedad que es la reina en aromas de todas las blancas que hay, sin complejos, y esos son los vinos que Les Freses quiere hacer, vinos sinceros. Que cuando tengas el vino en la boca identifiques la variedad y puedas incluso recordar a qué huele la comarca de la Marina Alta, a qué huele Dénia, cómo es el rocío aquí por la mañana. Que pueda inspirar cosas felices que nos da nuestra zona.

5.b.- Les Freses 2018 fue elegido ‘Mejor Vino de Alicante’ por la Asociación de Sumillers de Alicante ¿Cómo recibisteis esta noticia?

M.B.- Pues yo en un principio no quería ir al acto, porque era una hora en coche de ida y otra de vuelta y no pensaba que me fuesen a dar ninguno, pero como me había invitado la DOP Alicante y era la primera vez que me invitaba decidí ir. Fue una sorpresa total. De no haberme presentado nunca a ganar el mejor blanco me quedé flipada, porque tengo compañeros que hacen cosas muy chulas y que los admiro un montón, no me esperaba que fuera a ganarlo. Yo pensaba qué hago aquí, pensé se han equivocado estos del panel de cata, pero no. Fue muy chulo y muy guay, pero inesperado total. 

5.b.- Un vino con el que estés ilusionada actualmente…

M.B.- Estoy muy ilusionada con Xiulit, el que es 100% forcallà. Tengo dos hectáreas de chardonnay que voy a cambiar por forcallà, estoy muy enfocada en esta variedad porque creo que tiene un hueco en nuestra gastronomía. Para la gastronomía que tenemos en la Comunitat Valenciana creo que necesitamos tintos que sean menos alcohólicos, menos cálidos, menos tánicos, que sean más ligeros y que permitan combinarse mejor con nuestra gastronomía. La forcallà estaba casi desaparecida porque después de la filoxera era una variedad que daba poco kilogrado, que al final es lo que se pide. Cuando lo descubrí pensé que le iría genial a la paella, a nuestro embutido, a lo que los valencianos comemos, porque es un estilo muy ligero, muy fresco, tiene mucha fruta y poco alcohol. Al final el vino valenciano no es solo un monastrell de 15 grados, tenemos que buscar algo más ligero y la tendencia es a hacer menos alcohol.

5.b.- Por último ¿por qué deberíamos visitar Les Freses?

M.B.- Desde que hago viticultura soy más feliz y he aprendido más cosas de mi comarca, de la vida, de las personas, de lo que significa sentarte a una mesa y compartir una botella de vino. Lo único que te puedo decir es: acércate a Les Freses porque me ha hecho tan feliz que poder compartir este sentimiento con la gente que viene es increíble.

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