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Cooperativa de Godelleta, un símbolo de la moscatel de Alejandría

21 abril, 2022

Berta M.ª López / Vídeo: Fernando Murad y Paula Jiménez

No es fácil mantener vivo un proyecto tan longevo como el que preside Francisco Cervera. En el municipio de Godelleta, habita un proyecto fundado en 1939 por un grupo de agricultores unidos por el cuidado de la tierra. De nombre Cooperativa Vinícola San Pedro Apóstol, esta bodega monovarietal ha experimentado desde su fundación constantes reformas y ampliaciones que le han llevado a convertirse en un referente de su uva autóctona: la moscatel de Alejandría.

Hace ya más de 80 años un grupo de labradores pusieron rumbo hacia el deseo de fundar una asociación que por aquel entonces se limitaba al cultivo exclusivo de la vid. Al son del crecimiento del pueblo, lo hicieron ellos también, llegando a recolectar en el término más de 15 millones de kilos de uva. Tres generaciones después, con un espacio mucho más desarrollado, han incorporado una sección hortofrutícola con la que pretenden abarcar un mercado más amplio en el que la uva de mesa está prácticamente extinguida.

En sus inicios eran dos cooperativas particulares «muy pequeñitas» que decidieron juntar sus fuerzas en un camino compartido bajo una única entidad. La Cooperativa Vinícola San Pedro Apóstol conserva el nombre adquirido en el año 50, después de la fusión amparó bajo un único actor la producción de todo el pueblo. «A día de hoy, prácticamente toda la uva de moscatel de Godelleta está dentro de la cooperativa», matiza Cervera. Actualmente, hay alrededor de 250 socios que se dedican únicamente al cultivo de viñedos, todos ellos amparados bajo la Denominación de Origen Valencia.

Pero para conocer bien una historia hay que remontarse a sus orígenes. Nuestra aventura de hoy comienza con un recibimiento en los depósitos antiguos bajo tierra, la forma en la que antaño conseguían mantener mucho más estable la temperatura del vino. Y los tiempos avanzaron y las necesidades de los tiempos actuales dirigieron a la producción hacia depósitos de acero inoxidable. Las técnicas también se profesionalizaron y con ellas, los distintos espacios de la bodega, en los que tienen cabida hasta cuatro áreas.

 

Pasamos a la sala de degustación, donde nos espera el enólogo Juan Alberto Anaya con un bodegón de cinco referencias. Nos comienza hablando de ‘Silencio, es música’, un moscatel seco y pasamos a ‘Vive a lo loco’, un fresco también elaborado con la variedad moscatel de Alejandría. La tercera botella tiene el nombre de ‘Como Pedro por su casa’, un vermú dorado, seguimos con su orujo ‘Brisa de Moscatel’ y acabamos con su producto estrella: ‘Escala i corda’, una mistela de moscatel 100% de Godelleta con una excepcional maduración. Un vino muy dulce, denso y untuoso elaborado con fruta muy madura que recuerda al sol y la brisa del Mediterráneo con tapón de rosca «para poder tomar en cualquier momento», explica el enólogo.

Brindamos con la joya de la corona, y Anaya nos cuenta que es un producto fácil de elaborar que resulta de mezclar el alcohol vinícola y el mostro estrujado de la uva. Destaca la difícil conservación de la mistela por su elevada cantidad de azúcar, que hay que controlar con exactitud. No obstante, la particularidad monovarietal de la bodega ha provocado que sus viticultores conozcan las particularidades de la uva y sepan llevarla a su máxima expresión.

Nos desplazamos por la bodega para conocer sus instalaciones de la mano de una de las personas que mejor conoce el espacio. Hablamos con Victoria Martí, figura que forma parte de la gerencia de la cooperativa. Ella nos explica la propuesta enoturística, adaptada con experiencias «para toda clase de públicos». La visita a la bodega consiste en un recorrido por el celler con una proyección en la que hablan de su historia, productos y finalizan con una cata maridada con alimentos autóctonos de la zona. Además, también ofrecen la posibilidad de visitar el viñedo para que el turista conozca las labores que realizan los agricultores en el campo e incluso dan la posibilidad al público de que sean ellos mismos los que corten la uva. Una forma de hacer partícipe a las personas que se interesan por el mundo del vino y de mostrar el trabajo con la uva hasta la entrada en bodega. Su exitosa y reconocida andadura les ha hecho estar presentes en la Ruta del Vino Moscatel, una muestra a la que también asisten municipios como Cheste, Turís o Chiva y en la Ruta del Vino de Valencia.

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