26 agosto, 2026

Pedro Ramírez
Castellón se ha adelantado al otoño. La campaña de 2026 ya se perfila como una de las más tempranas de los últimos años. Las altas temperaturas, que han sido la tónica dominante durante el verano, han alterado drásticamente el calendario tradicional de las explotaciones vitivinícolas de la provincia, obligando a adelantar la recogida en zonas productoras clave de la IGP Castelló como Viver, Altura, Benlloc, Les Useres, Vilafamés o Sant Mateu. Según las previsiones del sector, de los viñedos castellonenses saldrán este año entre 6 y 7 millones de kilos de uva.
En este escenario de calor, la Cooperativa de Viver se erige como uno de los grandes termómetros de la campaña. Paco Ribelles, director del área Agro de la entidad, define la situación con una palabra rotunda: «La vendimia está viniendo marcada por el calor extremo que estamos sufriendo y, si tuviera que definirla, diría que es ultratemprana».

Cosecha manual en pleno apogeo en los viñedos de la Cooperativa de Viver

Recolectores de la Cooperativa de Viver trabajando duro entre las hileras de vides
Estos días, el ritmo del campo y de la Cooperativa ha cambiado por completo. Como señala Ribelles, es tiempo de madrugar (aún más) para recoger la uva con las temperaturas más frescas y coordinar el incesante trabajo en la bodega. «Cada decisión cuenta para cuidar una cosecha que concentra meses de dedicación. La viña forma parte de nuestro paisaje y riqueza agrícola desde tiempos inmemoriales, y nuestra misión es mantener este legado», reflexiona el director.
Acostumbrados habitualmente a arrancar la recolección en septiembre, este 2026 el calendario saltó por los aires en pleno agosto. «Empezamos la vendimia el 17 de agosto con la chardonnay, seguimos con la macabeo y el día 19 vendimiamos el tempranillo», detalla Ribelles. Actualmente, la cooperativa ya ha superado el 20% de la cosecha total. Con toda la uva blanca ya a salvo dentro de la bodega, el equipo de Viver está empezando a cortar las variedades tintas.

Uvas blancas seleccionadas y maduras, listas para el prensado
De momento, la estrella de estos primeros días ha sido la Chardonnay, cultivada en una pequeña y privilegiada parcela en las inmediaciones del manantial de San Miguel. Esta uva, recogida en su punto óptimo, es el alma de Nube sobre la piel, el celebrado vino blanco varietal de la cooperativa con crianza sobre lías.
Pese al calor asfixiante, hay motivos para el optimismo en el Alto Palancia. La cosecha viene, en cantidad, ligeramente mejor que la del año pasado gracias a las lluvias de finales del invierno y el inicio de la primavera. Sin embargo, la falta de precipitaciones posteriores y el sol abrasador han provocado una maduración rapidísima. «El grado de la uva va a ser alto en fechas muy tempranas», advierte Ribelles.
Para contrarrestar esto, la estrategia enológica de Viver ha sido implacable: adelantar los cortes. «Aun siendo un verano caluroso donde podríamos esperar vinos de alta graduación, nuestro objetivo es intentar vendimiar cuanto antes para que podamos seguir manteniendo frescura, acidez y no se nos vayan a vinos cansados», aclara el responsable del área Agro.

Patio de recepción de Bodega Flors en Les Useres, donde se procesa la uva con la maquinaria y las cajas listas
El patrón de adelanto y uva sana no es exclusivo del Alto Palancia. En la comarca de l’Alcalatén, concretamente en Les Useres, los viticultores también trabajan a pleno rendimiento. Vicent Flors, bodeguero y alma máter de Bodega Flors, confirma la tendencia general de este 2026: «La temporada se ha adelantado bastante, pero la uva está muy sana y creo firmemente que será un buen año».

Panorámica de los viñedos de cepas viejas de Bodega Flors, mostrando la maduración avanzada y la abundante carga de uva.
Al igual que en Viver, los blancos han sido los primeros en entrar por la puerta. «Empezamos ayer con los blancos y ya tenemos la mitad en la bodega. Seguiremos con el resto de uva blanca y luego pasaremos a la vendimia del tinto», explica el bodeguero.

Primer plano de los racimos de uva blanca sana de Bodega Flors, ‘a punto de caramelo’ para convertirse en vinos
La expectación en Les Useres es máxima, especialmente por sus vinos más emblemáticos. «El Blanc de Clotàs y sus hermanos, el Blanc de Acacia y el Especial Blanc de Clotàs, los tenemos a punto de caramelo», confiesa Flors con la satisfacción de quien sabe que la materia prima de este año encierra un gran potencial.
Durante las próximas semanas, las tijeras seguirán sonando entre los viñedos castellonenses. A pesar de la velocidad que ha impuesto el clima extremo, tanto grandes proyectos vertebradores como la Cooperativa de Viver, como bodegas de autor de la talla de Bodega Flors, demuestran que Castellón tiene la capacidad de adaptarse a los caprichos del tiempo para seguir transformando su tierra en vinos de altísima calidad.

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