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Déjate seducir por el mundo del vino

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Cárcel de Corpa, cuatro generaciones dedicadas al vino

18 marzo, 2021

Cynthia Gómez

Siendo uno de los rostros más jóvenes de la Denominación de Origen Utiel-Requena y representando a la 4ª generación de Bodegas Rebollar Ernesto Cárcel, Belén Cárcel, licenciada en Química y Enología, se hace cargo de la empresa familiar que lleva en la viticultura desde 1930. Con el apoyo de su marido y su familia, Belén sigue con la tradición y filosofía de la bodega en la elaboración de vinos naturales, realzando así el cuidado y el detalle de sus productos.

5barricas.- ¿Cómo nace Cárcel de Corpa?

Belén Cárcel.- Mi antepasado Simón de la Cárcel de Corpa compró en 1664, según una escritura de compra, una finca en el Rebollar. Finca y Labor como se decía en aquel entonces y, posteriormente, dejó esto en herencia a una sobrina suya porque no tuvo descendencia. Lo único que le pidió a esta sobrina es que permaneciese con el apellido Cárcel de Corpa.

Cuando mis padres iban a buscar una marca para el proyecto, decidieron utilizar este nombre: Cárcel de Corpa, porque se dieron cuenta de que es nuestro apellido original. En este momento nuestro apellido simplemente es Cárcel, se ha perdido ‘de Corpa’ por el uso al hablar. Y, en homenaje a todo este tiempo que llevábamos en El Rebollar, decidieron recuperarlo.

5b.- 400 años de historia, ¿queda algo de ese origen?

B.C.- Sí, todos nuestros viñedos siguen en el término municipal de El Rebollar. Algunos situados a pie de bodega y otros en las parcelas colindantes. Contamos, actualmente, con alrededor de 20 hectáreas de viñedo dedicadas al cultivo de tempranillo, garnacha y bobal en variedades tintas; y en blancas, macabeo.

Sabemos que nuestro legado empieza aquí, lo que no tenemos claro es cuándo comienza la tradición de elaboración de vino, ya no como algo de autoconsumo, sino como algo comercial. De lo que sí tenemos constancia es de que se inicia con mi bisabuelo Feliciano Cárcel a principios del siglo pasado, pero no conocemos si antes también se elaboraba.

De los viñedos que tenemos en la actualidad, los más antiguos son de principio de siglo, de alrededor de 1906-1910. Algunos sí que son de los más antiguos de la DO, pero son parcelas muy pequeñas. En general, todos los demás tienen unos 40, 45, 60  años… Se han ido plantando según la necesidad que había en el momento.

5b.- Una licenciada en química, ¿cuándo se da cuenta realmente de que se quiere dedicar a la enología?
B.C.- La verdad es que es algo que recuerdo desde pequeña, tanto mi hermana como yo hemos tenido muchísima vinculación al mundo de la enología y de la viticultura, y lo hemos vivido en familia. Hemos ido a vendimiar, a podar…
Al principio mi padre siempre me quiso orientar un poco hacia el área del campo, quería que estudiara Ingeniería Agronómica pero finalmente decidí estudiar Química y bueno, no me disgustaba la idea de estudiar Enología, pero tampoco era algo que lo tuviera claro al 100%, porque es una edad en la que estás un poco dudoso de todo.
Cuando después entré en Enología, en la licenciatura, me di cuenta de que me gustaba muchísimo. Ahí fue cuando ya se consolidó la pasión que tenía por este mundo.
5b.- ¿Qué proporciona la figura de la mujer al sector?
B.C.- Yo creo que hoy en día es fundamental y súper importante que haya mujeres en el mundo vitivinícola en general. Ya no solo en el mundo de la enología, sino también en el campo. Ha sido un sector que los últimos años ha estado dominado por el hombre, entonces el hecho de que haya mujeres que se dediquen a esto, que quieran tener una representación en este mundo, es bastante importante. Hoy en día, la igualdad creo que tiene que aplicarse en todos los campos y en todos los tipos de trabajo.

5b.- Eres una de las caras más jóvenes de la DO, ¿qué crees que estáis aportando?

B.C.- Pues yo creo que estamos intentando dar un aire fresco, un aire diferente. La verdad es que el mundo del vino va evolucionando y va cambiando, cada año hay nuevas tendencias, distintas formas de abordarlo.

Antes el vino estaba muy encasillado como para un público más mayor, con una edad un poco más madura. Y hoy en día, el hecho de que haya jóvenes que quieran dedicarse al mundo del vino, es bastante importante porque también vamos a intentar transmitir un poco esto, que el vino no solo tiene que beberlo una persona que ya pase de 40 años, sino que cualquier persona entre 20 y 30 años también lo pueda consumir. Puede haber vinos destilados para este tipo de personas, que se ajusten más a sus preferencias.

Y bueno, que no solo está la cerveza para este público, también está el vino (ríe).

5b.- ¿Qué os hace tan especiales?

B.C.- Me quedo con una frase que nos dice siempre uno de nuestros clientes. Opina que cada bodega y cada vino se compara a cuando entras a una casa: cada una tiene un aroma o algo que la caracteriza, pues con los vinos igual. Y cuando bebe nuestro vino añade que son de los que permanecen en el recuerdo.

En nuestro caso, creo que lo más interesante, en los vinos añejados sería la redondez y los especiados que podemos conseguir con el tratamiento que le damos en las barricas. Y en el caso de los vinos jóvenes, pues un poco como moldeamos la bobal, le intentamos sacar todo el potencial aromático que tiene.

Incluso parece que los vinos hayan sido elaborados de una forma especial.

5b.- ¿Cómo fue tu primer vino?
B.C.- La primera vez que quise elaborar vino con mi padre, le dije que me dejara encargarme de un pequeño depósito de mil litros para ir iniciando. Decidí que fuera de maceración carbónica, sobre todo, porque quería orientarlo a un público más joven, un público que muchas veces tiene un poco de temor a iniciarse al mundo del vino y quería ofrecerle un vino fresco, afrutado, ligerito y fácil de beber. Y bueno, desde ese momento hemos seguido elaborándolo, me acuerdo que salió estupendo ese año.
A día de hoy es el Cárcel Atienza. Tiene la imagen de mi abuelo, realmente quisimos rendirle un homenaje por su labor en la enología y se utilizó esta imagen. Al ser un vino muy fresco, muy afrutado, pues queremos cambiarle la imagen a algo que representa un poco más toda la frutalidad que tiene este vino.
5b.- Si tuvieras que elegir uno de tus vinos para describirte, ¿cuál elegirías?
B.C.- Es una buena pregunta, no lo había pensado nunca la verdad (ríe).

A ver yo creo que me decantaría por… el crianza que tenemos en Cárcel de Corpa. Es bastante suave, redondito, equilibrado, muy delicado… es como pausado. Como si hicieras un parón en tu vida y dijeras: bueno, tengo un lapso de tiempo para pensar. Creo que sería ese un poco, ¿no?

Muchas veces llevamos un ritmo de vida muy acelerado y me gusta pararme a descansar, a reflexionar… a decir, vamos a parar un momento. Vamos a frenar el ritmo porque parece como que la vida pasa rápidamente delante de nuestros ojos.

5b.- ¿Y un vino especial?

B.C.- Bueno la verdad es que ahora hemos sacado dos vinos nuevos, diría que un poco son en los que más ilusión he puesto en este último año, sobre todo porque los he creado con Richard, mi marido. Uno de ellos, la verdad es que los dos tienen nombres bastante picarescos, se llama Maldita Pandemia que es por toda esta situación que estamos viviendo y el otro nació un poco por una broma que teníamos él y yo, se llama Dame un Beso, Negro y pretende jugar con el doble sentido de esta frase. Para quien no nos conozca pues no sabrá la historia pero realmente, él es dominicano, es negro y una forma de hablarnos entre nosotros es eso: dame un beso, negro. Lo decimos de una forma, digamos de juego.

Y cuando estaba estudiando enología que fue justo cuando lo conocí, pues un día le dije que le iba a hacer un vino y que le haría un vino que fuera destinado y dedicado para él y bueno, como siempre nos gusta jugar con eso, con los dobles sentidos, pues decidimos que fuera este vino.

5b.- ¿Cuántas botellas estáis produciendo actualmente?

B.C.- Este año ha sido un poco raro. La historia, poniéndote un poco en antecedentes, es que la bodega realmente la dirigían mis padres hasta hace dos años. Nosotros estábamos viviendo en el extranjero y cuando decidimos venir, el primer año decidimos “limpiar” el stock que teníamos, para ir cambiando progresivamente la imagen de todos nuestros vinos, de todas las referencias. Y el año pasado que fue un poco el que digamos, que ya habíamos conseguido hacer todo esto, pues estábamos entre unas 10.000 / 15.000 botellas.

Pero la verdad es que no te puedo decir si es significativo o no, porque fue un año bastante difícil y este año también lo está siendo. Entonces con tanto parón pues no sé muy bien si resulta representativo o no.

5b.- Entonces, para situarnos un poco más ¿quiénes formáis la bodega?

B.C.- Digamos que encargados de la bodega estamos mi marido y yo. Él es arquitecto de profesión, pero bueno, como ha decidido acompañarme en este viaje a España y en mi vida, pues desde que está aquí, trabaja conmigo en el proyecto. Principalmente lleva más el área de diseño, marketing y ventas. Y bueno… sobre todo apoyándome con las nuevas ideas.

También tengo a mi padre siempre de asesor, porque al final la experiencia que da la edad creo que es bastante importante y el resto son operarios, personal que vamos contratando en función de la demanda que tengamos.

5b.- Vosotros lleváis prácticamente desde siempre produciendo en ecológico, ¿por qué crees que cada vez más bodegas están apostando por ello?

B.C.- Creo que más que una tendencia en el mundo del vino, es más en el mundo por completo.

Nosotros tenemos una política de que el producto sea lo más natural posible, de utilizar los menos aditivos que se puedan utilizar. Por una parte, porque lo vas a realzar si lo cuidas minuciosamente o si lo elaboras al detalle, sin que tenga ningún tipo de distorsión.

Y, por otra, porque evidentemente hay un factor que es la salud. Algo natural es mucho mejor, tanto para nuestro bienestar como para el medio ambiente. Creo que es un círculo que hay que cerrar.

5b.- ¿En qué mercados comercializáis vuestros vinos?

B.C.- Exportamos gran parte de nuestro producto, alrededor de un 70%. El 30% restante se queda aquí.

Nos compran, sobre todo, países como Suecia, Alemania, Noruega, Bélgica…

5b.- También apostáis por el turismo del vino, ¿qué encuentra el enoturista en bodegas Cárcel de Corpa?

B.C.- Nuestras visitas tratan de una explicación en el viñedo que se sitúa a pie de bodega, hablamos sobre todo de la parte de viticultura, la parte más importante para la elaboración de nuestros vinos. Luego pasamos a la bodega, donde damos una pequeña charla de los procesos  que realizamos para los diferentes tipos de vinos y finalizamos con una cata de tres vinos con embutidos típicos de aquí de la zona de Requena.

Estas visitas son de dos horas aproximadamente, los sábados y domingos a las 12:00h.

5b.- ¿Cómo os está afectando la nueva normalidad a vuestras visitas?

B.C.- Hemos notado que cada vez más gente nos llamaba para venir pero muchas veces no podíamos realizarlo debido a las restricciones, ha estado todo bastante parado. Ahora vamos a ver si poco a poco podemos hacer algo más, también queremos ver si podemos reactivar un proyecto en marcha de enoturismo que no hemos podido ni siquiera iniciar, y bueno, esperamos que el año que viene podamos realizarlo según como vaya la cosa.
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