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Bodegas Urbanas, un oasis en medio de la ciudad para amantes del vino

25 noviembre, 2022

Texto: Enrique Solves Leonés / Foto y video: Fernando Murad, Paula Giménez

A las afueras de Godella, en Valencia, se encuentra un proyecto dedicado en cuerpo y alma al amante de los vinos: Bodegas Urbanas. Y es que en esta ubicación no solo se venden vinos, sino que también se elaboran. Diego Fernández Pons y María Zalamea, los encargados de hacer este sueño realidad y ponerlo en funcionamiento, tienen un dicho que bien podría ser la filosofía de este lugar: «Si la ciudad no puede ir a los viñedos, traemos la uva a la ciudad y elaboramos aquí estos vinos».

Diego Fernández Pons, el artífice de este oasis en medio del ambiente urbano, no solo elabora vino. También es profesor en la Universidad Politécnica, ha revolucionado el sector con el algoritmo matemático Wine Luthier, produce cerveza en la empresa familiar y forma sumilleres en la DO Valencia. Y es que este proyecto es tan prometedor que un puñado de grandes bodegas valencianas han decidido unirse a él: Vicente Gandía, La Viña, Bodegas Enguera, Vinya Alforí y el propio Fernández Pons, son los que como mínimo elaboran uno de sus vinos en estas modernas instalaciones cercanas a la capital del Túria. «Nosotros cinco no somos competencia, lo que queremos es que cuanta más gente se enamore del vino valenciano, mejor. Y para ello hay que conocer las diferentes personalidades de estos cinco elaboradores, sus parcelas y su terruño», afirma Diego con absoluta determinación.

De hecho ahora mismo, Vicente Gandía está elaborando su nuevo blanco en estas instalaciones, «hemos apostado por elaborar un sauvignon blanc de nuestras viñas más antiguas y rendimientos más escasos, haciendo una fermentación en barrica y crianza sobre lías, que dará lugar a uno de los vinos más finos de esta variedad en el panorama internacional», detalla José Hidalgo;  director técnico de Bodegas Vicente Gandía.

Una vez el visitante entra al establecimiento se encuentra de bruces con la barra del encantador Wine Bar. A la izquierda están las mesas, y a la derecha un pequeño stand con todos los productos que se elaboran allí, como la colección de vermuts Ciento Volando de Fernández Pons, pero también hay destilados artesanales como la ginebra, el limoncello o narancello, la colección de cervezas artesanales que él mismo supervisa en su elaboración y otros vinos de elaboradores asociados a Bodegas Urbanas.

La sala contigua es la de elaboración y crianza. Dando una sensación de amplitud bastante notable. Allí reposan los depósitos de elaboración, las barricas de roble y las tinajas de barro. Arriba de esta estancia hay otra de tamaño similar. También hay barricas, pero menos que abajo, pero lo que más destaca son las habitaciones con sofás para que los visitantes puedan descansar durante su visita.

En Bodegas Urbanas hay un lugar dedicado en cuerpo y alma al enoturista y al amante de los vinos. Es nada más y nada menos que el Wine Bar, ubicado en la sala principal. Es un espacio donde disfrutar de los vinos acompañados de distinto tipo de maridaje. María Zalamea, gerente de Bodegas Urbanas, nos explica el objetivo de este proyecto tan innovador: «Lo que pretendemos es que la gente encuentre el vino que le gusta. Estamos convencidos de que siempre hay un vino que le puede gustar a cada persona aunque aún puede que no lo haya encontrado y queremos orientarles en la búsqueda de ese vino y que lleguen a encontrarlo, acertar y repetir, para así poder convertirse en amantes del vino».

El Wine Bar ofrece principalmente vino y otras bebidas, acompañados de platos destinados a potenciarlas. «Esto no es un restaurante, es un sitio donde vienes a beber, degustar, encontrar bebidas que te van a sorprender y vamos a tratar de maridar estos vinos», afirma María. Todo esto, acompañado al mismo tiempo de música en directo. «En lo que a enoturismo se refiere, nuestro objetivo es llegar a valencianos, turistas nacionales e internaciones y que Bodegas Urbanas sea para ellos una parada a visitar».

La propuesta del Wine Bar son los vinos del propio Fernández Pons junto a los de sus colaboradores, pero también habrá internacionales, posicionándose a la vez en un mapa del mundo de vino gracias a Wine Luthier. Esta herramienta, desarrollada por el propio Diego Fernández, es un proyecto de I+D que representa y cuantifica de forma subjetiva el sabor de un vino, analizando los parámetros físico-químicos de los vinos, a la vez que los coloca en un mapa en torno a cuatro variables. Todo esto tiene como finalidad que el consumidor sepa en qué zona se encuentran los vinos que le gustan y pueda moverse en similares o en otros que no le gusten tanto o no los conozca. Además, en función de su lugar en el mapa, se recomiendan ciertas tapas para que, al fin y al cabo, el cliente disfrute del vino.

Enoturismo puro en medio de la ciudad.

 

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