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Bodegas Santander, cuatro generaciones dedicadas al vino

4 junio, 2021

Berta M.ª López / Foto y vídeo: Fernando Murad

Los espacios con encanto hay que cuidarlos. Atravesar las puertas de un local y sentir que no ha pasado el tiempo es una sensación mágica. Esto ocurre cuando cruzamos la entrada de Bodegas Santander, una de las tiendas de vinos más antiguas de Valencia situada en el histórico barrio de Patraix. Un establecimiento tradicional, que concentra las mejores referencias vinícolas nacionales e internacionales.

Al frente de este proyecto están los hermanos José Luis y Beatriz Llorens. La temprana muerte de su padre les hizo tomar el relevo de un negocio que no entraba inicialmente en sus planes. «Nosotros continuamos con la venta de vinos como una distribuidora que empezó a fundar cuando nos dejó», explica Beatriz. Entre pipetas, alcoholímetros y otros accesorios de la época que guardan como «oro en paño», nuestra anfitriona nos explica la vinculación familiar de sus antepasados con el mundo del vino. «Mi bisabuelo llega a Valencia en 1870, se instala para abrir su primer negocio de venta y distribución de vinos y aceites. Después, mi abuelo enólogo, amplía el negocio con este establecimiento donde estamos y posteriormente, se lo cede a mi padre. Entonces ya empieza Bodegas Santander como tal» explican ambos.

Antes comercializando a granel, ahora enfocados en la «especialización del vino» y, sobre todo, en buscar bodegas pequeñas y productores de mínima intervención. Más allá del nombre, «lo importante» para los gerentes es lo que hay detrás de la botella. «Ver lo que es el vino, probarlo, conocer la zona, al elaborador y, sobre todo, entablar una especie de amistad con el elaborador para conocer el proyecto de vida y que nosotros podamos transmitirlo al cliente final», matizan entre miradas. 

Con más de 2000 referencias, esta tienda posee en sus vitrinas una gran variedad de vinos tintos, blancos, rosados y ahora también de color naranja. Este último tipo es un vino blanco «elaborado como tintos», con un poco más de maceración. «Es bastante gastronómico y su venta es principalmente para la restauración», según José Luis. Pero si tenemos que hablar del rey indiscutible en cuanto a demanda se refiere, los tintos siempre han sido los monarcas de la bodega

No obstante, la producción de los blancos «está mejorando», y eso se ve reflejado en un mayor consumo. «La elaboración de los blancos era bastante para el consumo inmediato desde el año, y ahora se está haciendo unos blancos para beber dentro de muchos años, un poco como los tintos». En este caso,  el pequeño productor también se está encargando de cuidar más el vino, utilizar la variedad autóctona y  lo cuida un poquito más para «volver al origen sin enmascarar nada, consiguiendo unos vinos muy expresivos y muy agradables», explican. 

El vino valenciano ocupa en torno al 40% de las botellas de sus estanterías. «Antes teníamos mucho más porcentaje de vino de toda la Comunitat, no solo de Valencia, sino también de Alicante y Castellón. Y redujimos el tanto porciento, pero aumentamos la calidad de estos vinos también. Porque el concepto que nosotros quisimos dar a la tienda, no era de comercializar lo que todos vendían, sino intentar apoyar a esos pequeños productores que hacían otro vino». 

Esta perspectiva de exclusividad les ha hecho diferenciarse y consolidarse en la mente de su público como un negocio de referencia. Ellos pretenden alejarse de los tópicos y dejar de asociar el vino con un cliente mayor y meramente tradicional. Los Llorens entienden que entre sus vitrinas es bienvenida cualquier persona que quiera disfrutar del vino y que busque ser aconsejado para acompañar cualquier comida, sin importar sus conocimientos previos.

Sentados, con una copa de vino y en un ambiente mucho más distendido Beatriz nos cuenta en confianza el secreto del éxito de un proyecto con tanta solera. «Yo creo que la clave al final es la ilusión, la formación, por supuesto, y la curiosidad y la búsqueda de nuevos vinos que te puedan ofrecer cosas diferentes».  Y precisamente por ello hemos brindado, porque no todos los negocios consiguen perdurar cuatro generaciones en el tiempo. Esperemos que sean muchas más.

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