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Una bodega Patrimonio de la Humanidad

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Mª Carmen González / Photo Veuve Clicquot: Leif Carlsson-Michel Jolyot
Excavado en la roca caliza de la ladera de Saint-Nicaise, en Reims, y a 20 metros de profundidad, se esconde todo un laberinto de galerías donde maduran, desde hace años, miles de botellas de champagne. Son las bodegas Veuve Clicquot, un escenario espectacular declarado este año, junto a las laderas con viñedos, casas y demás cavas de la región francesa de la Champaña, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La bodega discurre por nada más y nada menos que 24 kilómetros de galerías subterráneas; largos pasillos donde, bajo curiosas bóvedas y formas que han tallado de manera caprichosa el hombre y la naturaleza, centenares de botellas con uno de los espumosos más reconocidos del mundo esperan ser descorchadas.

Veuve Clicquot ocupa, como otras bodegas, una antigua cantera de tiza explotada en época medieval y que posteriormente fue reconvertida en cava para el champagne. Es lo que se conoce como ‘crayère’, un lugar ideal para la crianza del apreciado vino, con una temperatura estable durante todo el año y los niveles de humedad más adecuados.

Además, las paredes de esta histórica bodega guardan otros secretos: los nombres y funciones de los empleados que han trabajado para la ‘Maison’ durante más de 40 años; graffitis dejados por canteros y maestros bodegueros a lo largo del tiempo, y los pensamientos que durante la I Guerra Mundial dejaron escritos en la roca los que allí se refugiaron.

Las profundidades de la bodega han sido también escenario obligado de… ¡una boda! Concretamente la de Francois Clicquot, hijo del fundador de la casa, con Nicole Barbe Ponsardin en 1799. Un enlace en la cava, a 20 metros bajo tierra, única posibilidad de celebración en un momento en el que, debido a la guerra, las iglesias estaban cerradas.

La visita a la bodega nos permitirá conocer la historia de Nicole B. Ponsardin, una pequeña (1,47 metros) gran mujer, que marcará el (feliz) devenir de la bodega. Francois Clicquot murió a los cinco años de la boda, y dejó a la joven Nicole viuda con 27 años. El patriarca Clicquot, destrozado, quiso cerrar la bodega pero Nicole, contra la opinión de toda la familia, insistió en hacerse cargo de la casa. Era algo muy inusual en la época, ya que las mujeres no se ocupaban de los negocios y mucho menos de aquellos relacionados con el vino.

Pero la viuda (Veuve) Clicquot hizo historia. Tuvo la habilidad de comprar viñedos excelentes y de iniciar la exportación de los vinos de la Champagne. Además, mejoró el método Champenoise, al eliminar el sedimento del vino, e ‘inventó’ el etiquetado de las botellas, ya que hasta su ‘ocurrencia’ las botellas de champagne no la llevaban. Se ganó el apelativo de ‘Gran Dame de la Champagne’.

Reims
La ciudad de Reims, en la que están ubicadas las bodegas Veuve Clicquot, ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar de otros tres Patrimonios de la Humanidad: su impresionante catedral gótica, escenario de la coronación de 25 reyes franceses; el palacio del Tau, que alberga los tesoros de la catedral, entre ellos el talismán de Carlomagno, y la basílica románico-gótica de Saint-Remi, del siglo XI.

Villas, castillos, fachadas Art-Déco y museos como el del automóvil, además de viñedos y bodegas, completan los atractivos de esta histórica ciudad, situada a tan solo 130 kilómetros de París.

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