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Prosecco: burbujas italianas

Mark O’Neill

El Prosecco se ha convertido en un fenómeno en todo el mundo, hasta el punto de que la oferta no puede satisfacer la demanda mundial. ¿Qué es el Prosecco y a que se debe el éxito de este vino espumoso icono de Italia?

El Prosecco es un vino espumoso, refrescante, ligero, aromático, con un gusto cítrico y  recuerdos a pera. Se sirve frío y es una bebida ideal en cualquier momento. Aunque se trata de un vino espumoso, no puede considerarse como una alternativa al Champagne pues carece de la sutileza en los matices característica de este. Para simplificar y entender mejor las diferencias entre ambos, podríamos entender al Prosecco como una marca comercial tipo Zara, moda con estilo a precios asequibles, mientras que el Champagne es alta costura.

A continuación se nos plantea otra pregunta: ¿Por qué se ha vuelto el Prosecco un vino tan popular en todo el mundo? La gran mayoría de los consumidores encuentran en el Prosecco un vino más sencillo, más suave y mucho más fácil de beber que otros espumosos, y por supuesto, mucho más económico que el Champagne. El consumo de Prosecco en los EE.UU., por ejemplo,  se ha cuadruplicado en los últimos años, pasando de ventas que no llegaban a los 12 millones de botellas en el 2010 a casi 50 millones en el 2015, lo que equivale al doble de las ventas de Champagne.

El Prosecco solo puede elaborarse con una variedad autóctona denominada Glera, proveniente de las regiones del Véneto y Friuli-Venezia-Giulia, en el noroeste de Italia. El vino se realiza mediante el Método Charmat, también conocido como el método italiano. Tras la elaboración normal de un vino blanco base, este se introduce en un tanque sellado presurizado para pasar por una segunda fermentación, durante la que se libera dióxido de carbono en forma de burbujas naturales. Este método se diferencia de las elaboraciones de Cava y Champagne en que estos realizan esta segunda fermentación en la botella; Método Champenoise. 

¿Son todos los Proseccos iguales? No. Hay tres estilos de Prosecco según su nivel de azúcar residual: Brut, Seco y ExtraSeco. La regulación de la calidad se muestra en el etiquetaje como Prosecco DOC, Denominazione di Origine Controllata, Prosecco DOCG y Prosecco Superiore DOCG, que supone la clasificación más alta para los vinos provenientes de las subzonas Asolo y Conegliano Valdobbiadene.

El Prosecco es una buena manera de invitar a la mayoría de la gente a descubrir y disfrutar del mundo de los espumosos. Este vino marida muy bien con un gran abanico de platos, desde calamares fritos, hasta pastas cremosas. También funciona bien en cocktelería, y un ejemplo es el famoso Bellini del ‘Harry’s Bar’ en Venecia. Los mixólogos incluyen Prosecco en muchos de sus cócteles. Un cocktail perfecto para el vernano es Prosecco con fresa o granadina. Combinar este vino con zumos no le resta personalidad al vino, sino que es un ejemplo de su versatilidad.

En mi última cata de Proseccos di con dos que me gustaría recomendar: Ruggeri Quartes Prosecco Superiore DOCG y Bosco Malera Fiasco Prosecco.

Ya puedes añadir este espumoso italiano a su lista de vinos del mundo.

Mark O’Neill

DipWset y fundador de TheWinePlace.e

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