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Déjate seducir por el mundo del vino

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Entre vientos y viajes en busca de historias

Jaime Nicolau

Ya les hemos contado que esta semana hemos tenido el privilegio de compartir una experiencia inolvidable con Miguel Torres y la bodega de su familia. Hemos contado una parte, el apasionante proyecto de recuperación de Variedades Ancestrales Catalanas que el empresario y su familia emprendió hace 35 años y empieza a dar resultados. Quedó pendiente algún capítulo más. Por ejemplo, ser testigos de excepción de la puesta en marcha de La Sucursal, la aventura que faltaba a la familia De Andrés en su “lucha” por poner una sonrisa al edificio Veles e Vents. Este nuevo restaurante toca casi el cielo con las manos, ocupando la última planta del emblemático edificio.

Jugando con la capacidad creativa de la familia De Andrés como enorme valor añadido, fue Javier de Andrés el encargado de presentarnos el “Menú de los Vientos”, no sé si es literal pero la historia está inmensamente construida, con el que ejercieron de anfitriones para la firma Torres. Se trata de un menú que va jugando con los vientos (poniente, levante, de corte continental…) que afectan directamente a la materia prima que llega, principalmente con las barcas de pescadores, cada atardecer hasta la Lonja. Porque ese es el espíritu al que quiere acogerse la familia De Andrés, que ve pasar esas barcas cada tarde, siendo Veles e Vents testigo directo de su retorno a puerto.

Platos como Estrella de Mar, Quisquilla y Salicornia; el Brioche de brandada de bacalao, yema de codorniz y papada ibérica o la Gamba roja marinada con escabeche de perdiz, son ejemplos de la inspiración marinera de esta nueva Sucursal.

Para esta serie de entrantes, Miguel Torres propuso el espumoso Cuveé Esplendor 2013 de Vardon Kennett. Había historia detrás y Miguel entró en ella, en lugar de la cata organoléptica del producto. Y cuando hay una historia detrás de un vino, hay que contarla. Rinde homenaje a un marinero británico que se enamoró de una catalana, cuya familia era propietaria de un viñedo, que después pasaría a la familia Torres. Recuerda Miguel cómo él y sus hermanas solían jugar en este viñedo, en el que una lápida quedó grabada en sus memorias más de lo que pensaban. Tanto, que aquel nombre de Vardon Kennett les hizo viajar años después a una pequeña isla entre Inglaterra y Europa en busca de la historia de este personaje. Mirábamos embobados, queriendo saber más de aquel marinero.

Retomó Javier de Andrés para recordarnos el territorio en el que estábamos: el emblemático barrio marinero del Cabanyal-Canyamelar. Una ventresca de atún con su jugo de pimientos asados hizo viajar nuestra mente al pasado. Lo mismo que el salmonete de roca con fondo provenzal y flores de alcaparra. Aquí tomó la palabra el blanco Sons de Prades 2014. Brillante este hermano pequeño de Milmanda.

Y llegó una sorpresa en este menú de los vientos con unas patatas asadas sobre tuétano y mini zanahorias. Tanto que entramos en palabras mayores. Llegó Purgatori, y con él una nueva aventura de Miguel Torres oculta detrás de una etiqueta. Y es que desde el 1780, los monjes de la abadía de Montserrat se instalaron en la finca dels Desterrats como penitencia. La zona era conocida por su clima extremo y duras condiciones. Su labor: trabajar la tierra para proveer de alimentos a la diócesis. Su legado: el descubrimiento de un nuevo terruño, de un vino superior. La leyenda: grandes barriles desaparecían misteriosamente. Algunos decían que eran los ángeles que se lo llevaban al cielo. Vamos, que los monjes que no se comportaban como debían eran desterrados a trabajar en esta finca para purgar sus pecados. Hasta con el propio Abad de Monserrat llegó a hablar Miguel Torres en busca de esta historia. Después de conocerla, tuvo claro el nombre de este vino. En lo que al producto se refiere, sobran los comentarios: un espectáculo para los sentidos.

Y llegó el arroz meloso de rabo de toro y judía tierna y Mas La Plana 2012, con algún bonus extra en forma de plato con el que sorprendió la familia De Andrés… o el Mochi de cerezas con crema helada, y Secret del Priorat 2012

Y así  se detuvo el tiempo. Y a todos se nos hizo tarde escuchando alegorías del viento y viajes en busca de historias ocultas.

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