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Déjate seducir por el mundo del vino

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El enterao

Valencia , 17 06 2009 VLC CINCO BARRICAS , Para Suplemento Vinos , Ci

José Antonio López
Si Baco levantara la cabeza…

Como decía el castizo “Pos se daría una leche contra la tapa del ataúd y se volvería a morir.”

También es verdad que el castizo no sabía quién era Baco ni puñetera falta que le hace.

Estoy contentito. Me han hecho una faena que ni el maestro Ponce la mejora.

Hace unos días, unos ex amigos, me invitaron a comer con unos conocidos, de ellos, con los que querían cerrar un trato o negocio. Mis ex amigos son como un servidor, das la mano y el pacto es sagrado, no es necesario firmar nada ni jurar por lo imposible.

El trato es el trato.

La mano.

Eligieron un buen restaurante, como todos los que hay en Valencia y fuera de ella, y allí nos juntamos para pasar un buen rato y “hacer el negocio”.

Buena gente. Amables, cordiales, simpáticos… Sentados en la mesa, un servidor, que venía casi corriendo (no corriendo del todo porque según decía mi padre, “correr es de cobardes” con perdón) le da por pedir una cerveza y aquí, amigos, comienza mi calvario.

Uno de los conocidos de uno de mis ex amigos, se dirige a mí, con cara seria, casi ofendido, increpándome sobre mi elección a la hora de pedir bebida en el aperitivo.

¿Cómo se te ocurre, alma de cántaro, pedir cerveza cuando estamos en el país de los mejores vinos del mundo?

El alma de cántaro soy yo, por lo visto, y menos mal que no pedí agua.

Y siguió.

El enterao se ofreció a pedirme un vino aperitivo que me abriría el estómago, ampliaría mis ganas de comer y acondicionaría mi cuerpo para recibir los mejores alimentos. Un servidor, que es muy antiguo, pensó que me iba a pedir un vaso de quina Santa Catalina, de esa que salía en los anuncios del principio de la tele y donde un cabezón repetía “da unas ganas de comerrrrrr…”.

Pos no. (en castizo).

El nota nos pidió un vino que casi marea al pobre sumiller que no le dio con la concha porque Dios no quiso.

De aperitivo.

La cosa dio para más.

Vino para los entrantes. Un rosado espumoso de entrada para abrir boca. Un blanco seco para el marisco. Un tinto con mucho cuerpo para la carne y para el postre un añejo.

Y el tío se quedó tan pancho.

Lo tomas o lo dejas que para eso pago yo.

El menú consistió en un plato de jamón y queso, un arroz del señoret y el postre casero. Todos estamos a régimen… de bolsillo.

Durante la comida tuvimos que soportar una disertación sobre los vinos que dejaría vacía de contenido al mayor compendio vitivinícola del mundo. Desde la plantación de las cepas a la selección de las uvas. La vendimia…¡qué quieren que les cuente!

Me entusiasmó cuando le dio por “marear” en la copa. El tinto bailaba en el cristal. Bailó y bailó hasta que dos comensales quedaron condecorados por asistir a tan loable demostración artística.

Mantel, parte de la mesa y dos terceras partes del suelo se sintieron indispuestas tras ser rociadas, abundantemente, por los distintos vinos “bailarines”.

Eso sí, quedó de cine.

El nota.

Hay que ver lo que la gente sabe de vinos y está dispuesta a enseñarnos a los demás por mucho que nos opongamos a ello. Saben de bodegas, de crianzas, de conservación, de la historia de los bodegueros, de dónde sacan la madre… Mil historias que transforman un rato de asueto, en un calvario.

El “maestro” me preguntó, al final de su monólogo sobre vinos que duró toda la comida, que qué me había parecido…

Mi respuesta fue “La disertación, para no repetirla. El vino, escaso, porque a pesar de la mezcla y los buenos caldos, aún le oía decir tonterías”.

Mis ex amigos son eso.

Al menos, hicieron el negocio.

Han jurado reencontrarse con el vino dentro de un tiempo.

En este momento, lo odian.

Entre ustedes y yo, la verdad es que odian al enterao y siguen admirando el vino.

2 comentarios en El enterao

Bombonparati el 12 febrero, 2015 a las 9:31 pm:

Genial, como siempre,con un sentido del humor elegante y contundente.
Te quedas con la realidad muy bien narrada y con una sonrisa en los labios que perdura.
Espero con ansiedad el siguiente relato.

Héctor el 12 febrero, 2015 a las 10:40 pm:

Muy bien contada la experiencia, me ha encantado, y como diría el castizo: ” Siempre tiene que haber algún espabilao”jajaja.

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