Se advierte al usuario del uso de cookies propias y de terceros de personalización y de análisis al navegar por esta página web para mejorar nuestros servicios y recopilar información estrictamente estadística de la navegación en nuestro sitio web. Política de cookies · Acepto · No acepto

Déjate seducir por el mundo del vino

Menú

Barracart: el abrazo de Emiliano García y Olga al Cabanyal

25 enero, 2017

Casa Montaña y Barracart, dos proyectos para que Valencia dé la cara al mar

Mª Carmen González. Fotografía Fernando Murad.

1898. Un intelectual valenciano se construye, como tantos otros acaudalados de la ciudad, una casa de verano cerca del mar. Estamos en la calle Barraca, en pleno barrio del Cabanyal-Canyamelar. Por esas fechas, un grupo de soldados españoles, los llamados ‘últimos de Filipinas’, resiste heroicamente durante meses en el interior de la iglesia de Baler los envites de los insurrectos filipinos.

Al igual que aquellos soldados en el sitio de Baler, el conocido empresario Emiliano García, propietario de la emblemática Casa Montaña, ha hecho frente durante años a un sinfín de vicisitudes y trabas de todo tipo para adquirir, restaurar y convertir en polo de atracción y dinamizador del barrio marinero de Valencia, aquel edificio de corte modernista que construyera hace 120 años el ya citado intelectual.

La vida de Emiliano ha estado marcada por la obstinación. Natural de Requena, ha luchado mucho por poner en valor primero el sector del vino valenciano, especialmente el de su tierra, y por el barrio del Cabanyal-Canyamelar, del que se enamoró hace más de 20 años y en el que siempre ha creído. Y es que Casa Montaña es hoy algo más que un referente gastronómico para unos Poblados Marítimos sentenciados a muerte hace escasamente unos años. Esta bodega, por la que han pasado los más ilustres personajes de la cultura, la política y la sociedad española, ha sido uno de los pilares fuertes en los que se ha sustentado esta joya de barrio para sobrevivir. Montaña sigue llenando cada día. Sigue siendo punto de encuentro obligado. Sigue siendo una referencia. Una espectacular referencia gastronómica. Sus habas estofadas, sus patatas bravas, su calamar plancha y tantos y tantos platos… Sus vermuts, sus vinos por copas… Su encanto. Todo peleado por el buen hacer y las altas dosis de entrega del propio Emiliano.

De su empeño ha salido un proyecto que acaba de ver la luz: Barracart, un bloque de apartamentos turísticos dotados con la última tecnología pero con el encanto de aquellas casas de principios del siglo pasado.

“Tenemos que conservar no solo los edificios, sino la idiosincrasia del barrio, su singularidad. Y para eso tiene que haber vecinos y comercios. Las construcciones no tienen que estar enfocadas al turista, sino a la calidad del barrio, y es que como siempre digo, para que un destino sea atractivo para el turista primero tiene que serlo para sus ciudadanos”, explica García, convencido del gran futuro que le espera a un barrio tan emblemático como el del Cabanyal-Canyamelar.

Barracart es un ambicioso proyecto que llevan al alimón Emiliano y su pareja Olga Juhasz. Un bloque de siete apartamentos, uno de ellos totalmente adaptado para personas con problemas de movilidad, otros dos accesibles y dos dúplex, todos ellos domotizados y con las máximas comodidades y servicios, pero conservando algunos elementos de la vivienda original, como varias pinturas murales, partes del pavimento, paredes de caravista, los barrotes de la antigua escalera y algunos muebles.

Su denominación, Barracart, es la mezcla del nombre de la calle en la que se ubica y que no deja de aludir al origen del significado del Cabanyal (lugar con cabañas), y del arte y cuidado que inundan sus apartamentos, con bonitas fotografías de autores como Mª José Tomás Carles o de García Poveda, cuadros, donde no falta un artista valenciano como Luis Pla, y una cuidada biblioteca en la que se ha contado con el sabio asesoramiento de librería El Cárabo. En cada habitación, los huéspedes cuentan con libros en varios idiomas y de materias diversas como la gastronomía, la arquitectura y la historia de la ciudad y el barrio, clásicos como el Quijote u obras de un vecino ilustre de la Malvarrosa, Vicente Blasco Ibáñez.

Y es que una de las premisas de este proyecto es ofrecer a los visitantes algo más que un alojamiento. Se trata de darles la oportunidad de vivir una experiencia de inmersión en la lengua y la cultura españolas, a través de visitas guiadas por el barrio, talleres de cocina, teatro o catas de vino. Con un especialista en materia enológica como Emiliano y proveniente de tierra de viñedos, Requena, no podría faltar la vinculación del proyecto con el mundo del vino. Desde Barracart se ofrecen experiencias gastronómicas a sus clientes, con catas, o visitas a viñedos o a algunas de las mejores bodegas de la Comunidad. “Se trata de aprender de una manera agradable y con las cosas que te gustan”, explica.

Barracart se encuentra en el número 79 de la emblemática calle Barraca, balcón privilegiado de algunas de las procesiones de la Semana Santa Marinera, alma del barrio. En la planta baja se encontraba, antiguamente, el comedor, la zona del servicio, el patio y las cocheras, mientras que la segunda planta era la noble, con las habitaciones.

Una pintada sobre el ladrillo de la terraza nos confiesa el año de construcción del edificio, 1898, junto a las iniciales de su propietario, E.H, cronista de Valencia, amante del arte y la literatura del que se dice que disponía de una rica biblioteca que cedió a la Universidad de Navarra.

La rehabilitación llevada a cabo en el edificio ha dado lugar a siete apartamentos de unos 35 m2, con una amplia cocina totalmente equipada y baño, vestidos con madera natural, y una cuidada decoración en la que se han utilizado o elementos originales de la antigua casa, como una puerta que ha sido reconvertida en cabezal, un baúl o algunas vitrinas, y objetos de principios de siglo adquiridos ex profeso.

Su conexión con el barrio está clara. Cuadros, fotografías y libros nos recuerdan la riqueza y el tipismo del Cabanyal, ese antiguo barrio de marinos y pescadores, de casas modernistas de azulejos de colores, de amplias playas inspiración de artistas como Sorolla o Blasco Ibáñez.

Al entrar al edificio (en el que cada cliente cuenta con un código personalizado), la imagen de una especie de hada madrina alada proveniente de uno de los antiguos techos de la casa nos da la bienvenida. Las cañas que aún conserva detrás nos confirman que hace tiempo formó parte de los techos de la vivienda. Otras dos pinturas murales en el pasillo de entrada nos recuerdan el importante pasado que tuvo la vivienda.

El mismo pasillo nos conduce a varios de los apartamentos y al patio común, que nos recuerda la esencia del Mediterráneo y en el que los huéspedes pueden disfrutar de la conversación o la lectura en un rincón con mucho encanto. Un mosaico de azulejo de la Virgen, original de la casa, vigila nuestra lectura.

En el piso superior nos encontramos con cuatro apartamentos más, dos de ellos dúplex, ideales para familias, y la escalera que conduce al otro espacio común del edificio, la terraza.

El bloque de apartamentos –sostenible y con instalación solar– cuenta con un sinfín de comodidades para los clientes, donde no faltan la plancha, escalera, toallero eléctrico, tendedero, cafetera italiana y cafetera de cápsulas, así como una potente red wifi, y detalles como la biblioteca o la siempre presente fruta del tiempo. Además, los visitantes tienen la posibilidad de alquilar bicicletas.

Alojarse en Barracart tiene otra gran ventaja: facilidad de reserva en otro de los emblemas del Cabanyal-Canyamelar, en uno de los templos gastronómicos de la ciudad dirigido también por el inquieto García, Casa Montaña.

Casa Montaña y Barracart. Una realidad y una apuesta fuerte en un barrio de gran singularidad. Dos proyectos para que Valencia dé la cara al mar.

Artículos en imágenes

0 comentarios en Barracart: el abrazo de Emiliano García y Olga al Cabanyal

Deja tu comentario

Tu e-mail no será visible.

* Requerido

* Requerido

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.