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«Apostamos por la pequeña producción, pero la máxima calidad»

22 septiembre, 2021

Berta M.ª López.

Aunque su profesión nada tiene que ver con el vino, la ilusión y el amor por el proyecto con el que decidió volcarse hace 13 años no ha parado de crecer. Economista-Asesor Fiscal, para más inri del sector farmacéutico, Josep María Besalduch reconoce que llegó al mundo vitivinícola «casi de broma». Casualidades de la vida le llevaron a dirigir una bodega y un Museo del Vino que se ha convertido en referente dentro de la Comunitat. Hoy, le dedicamos un espacio para que nos cuente la actualidad de su bodega, Bodegues Besalduch Valls & Bellmunt, y cómo afronta su equipo el futuro más próximo. Hablamos de sus inicios, la trayectoria que sigue recorriendo, los nuevos proyectos que vienen en camino y sus vinos ecológicos. 

5 barricas.- ¿Cómo llega Josep Maria Besalduch hasta el mundo del vino?

Josep María Besalduch.- Todo nació porque mis padres, que son de Sant Mateu, tenían fincas medio abandonadas. Mis abuelos habían tenido viñas, como la mayoría de habitantes de esta comarca. Mucha gente tenía cepas, lo mandaban a la cooperativa, vendían la uva y ya está. Pero mis padres ya no tuvieron viñas y sobre los años 70 y 80, todo esto se abandonó. Y  bueno, en una charla entre amigos se habló de hacer una marca de aceites, de plantar las cepas y de hacer algún vino, pero muy a nivel familiar. Después de varios años de plantación, surgió la posibilidad de alquilar la antigua bodega de Sant Mateu, que estaba casi en ruinas y nos fuimos ilusionando y enredando en este proyecto, que todavía no ha acabado.

5b.- ¿Vosotros empezáis con el tema del aceite, no?

J. M. B.- Correcto. Empezamos con aceite por una sencilla razón: porque los olivos sí que los teníamos. Un olivo lo cuidas este año y aunque hubiera estado abandonado a los dos años ya te da aceituna, pero la uva no. Las plantaciones firmes fueron en el 2008, 2009 y 2010. Y claro, las cepas no te dan una uva correcta hasta los 5/6 años de plantación. Es decir, que el periodo de maduración de esta es mucho más lento. No es que tuviéramos preferencia por el aceite, pero sí que fue más rápido y se veía de manera más inmediata. Lo empezamos el mismo año, aunque el rendimiento del olivo fue mucho más rápido que el resultado de las cepas

5b.- ¿Cómo definirías el papel de vuestra bodega para la comarca de Sant Mateu?

J. M. B.- Buena pregunta. Nuestra intención fue rehacer y hacer renacer una actividad muy bonita, que había sido muy importante y que estaba muerta. Todo esto, junto con el deseo de restaurar un edificio precioso que estaba en ruinas. Pero, yo casi preferiría que lo definieran los clientes, que es lo que hacen cuando vienen a la bodega y escriben en el libro de visitas. Me quedo con la satisfacción, el asombro y las felicitaciones que nos dan la mayoría de las visitas que tenemos, que son muchísimas.

5b.- ¿Cómo gestionáis todo el trabajo que deriva de dirigir tanto un museo del vino como la propia bodega que tenéis?

J. M. B.- Con un gran equipo profesional y humano. Somos una plantilla con un organigrama muy empresarial, con áreas muy bien definidas y con un personal muy competente tanto a nivel profesional como humano. Gran parte del mérito lo tienen cada uno de los compañeros: el personal de enoturismo, los guías del museo, las personas de la oficina, el compañero de marketing, el community manager, el encargado de la parte técnica del campo, que es Víctor, el enólogo… A final Bodegues Besalduch Valls i Bellmunt no es más que una empresa que se toma el trabajo de manera seria, ya que creo que es la única manera de obtener un buen resultado casi seguro.

5b.- ¿Y cuál dirías que es tu fuerte individualmente?

J. M. B.- Bueno, quizás el único mérito que tengo es saber escoger a las personas, es decir, rodearme de gente muy válida. Después, cuando consigues esto, lo demás es relativamente fácil. Tienes que tener el sentido común y la experiencia, que creo que a mí ya me toca tenerla a nivel empresarial por mi profesión. Y eso, dirigir y tomar decisiones. Pero repito, gran parte del mérito la tienen todos los compañeros.

5b.- ¿Estamos ante un momento de coyuntura próspera para el sector vinícola de Castellón?

J. M. B.- Si hacemos un paréntesis de lo que ha sido este año y medio de pandemia, que ha significado un frenazo para muchísimos sectores, pero muy especialmente para este por el cierre de toda la hostelería… Sin duda, el sector vinícola de Castellón está en una línea ascendente y va a seguir estando en esa dirección. Sin duda. Quiero ser y soy muy optimista al respecto.

5b.- ¿Conseguirán los vinos de Castellón esa ansiada Denominación de Origen?

J. M. B.- Seguro. Desde la IGP recientemente se han desencallado una serie de trámites burocráticos que teníamos en Bruselas y con esto entendemos que en menos de dos años tendremos luz verde. Vamos por un buen camino, y no tardaremos mucho.

5b.- ¿Crees que es momento del enoturismo?

J. M. B.- Sí, de esto tampoco tenemos ninguna duda. El enoturismo y oleoturismo siguen creciendo a nivel provincial y estatal. Es una potencia enorme porque de hecho se enlazan no solo el mundo del vino, sino el mundo de la cultura y de la gastronomía. A raíz de la pandemia ha habido un incremento también de turismo de cercanía y de turismo comarcal, de naturaleza y campo. Mucha gente del entorno quizás no nos habría conocido sin este cierre de comunidades y restricciones. Además, las ventas a través de enoturismo tienen un mayor margen de beneficio que las ventas que puedes obtener a través de la distribución. Yo creo que la bodega que se puede permitir potenciar este sector debe hacerlo porque es una parte importantísima dentro de la empresa.

5b.- Cuéntanos, ¿cómo está siendo la vendimia de este año?

J. M. B.- Irregular. Nosotros, tuvimos la suerte, entre comillas, de que voluntariamente vendimiamos muy pronto. Creo que fuimos a la primera bodega de la provincia, a finales de agosto. Ha sido corta, ha habido alguna variedad que ha producido poco, pero creemos que de mucha calidad. Hemos evitado las desgracias que han tenido muchas bodegas de la provincia por el exceso de lluvia que cayó a principios de septiembre. 

5b.- Comparando con años anteriores, ¿cómo la catalogarías?

J. M. B.- La cosecha pasada fue muy dura. El 2020 fue mucho más problemático que este, con muchas enfermedades que ni tratándolas se pudieron parar. Todo el año pasado fue horroroso, incluso con problemas para poder acceder a las viñas con los tractores. La calidad de este año es mejor, sin duda. Yo tengo el problema que han tenido la mayoría de bodegas: un porcentaje de la cosecha se ha echado a perder por culpa de las lluvias de principios de septiembre. Siempre hay que ver el lado positivo. No estamos tan mal. Podemos estar mejor, pero siempre se puede estar peor.

5b.- Es importante tener los pies en el presente, pero inevitablemente siempre pensamos en el futuro. ¿Cómo auguras que serán los próximos años para vuestra bodega?

J. M. B.- Sin tener una bola de cristal porque no soy adivino, lo que sí sé es que estamos a un 20% del potencial que tenemos. Nos queda un recorrido de un 80% con muchos proyectos aún pendientes dentro de la bodega. Este año hemos puesto en marcha el molino de aceite del Museo de Molino de Aceite y Centro de Interpretación. Y el año que viene, si no falla nada, inauguraremos el Museo de Harina, que entra dentro del mismo pack de la bodega. De esta manera, el recorrido cultural será vino, aceite y harina, los tres pilares de la economía histórica de Sant Mateu y de la provincia.

Además, estamos ya remodelando el resto del solar para grandes eventos como bodas, bautizos y grandes reuniones. Asimismo, todos los vinos van a pasar a ser ecológicos. Es decir, hay muchos proyectos en marcha, que sin duda van a para redundar en un crecimiento porque en el fondo nosotros como bodega acabamos de empezar. Comenzamos a finales del 2018, pero hay que restar el año y medio de pandemia.

5b.- Realmente no habéis tenido ni la oportunidad…

Claro. Es un orgullo decir que solo este año, teniendo en cuenta que en enero y febrero tuvimos muchas restricciones. en agosto ya habíamos superado las 1000 visitas en la bodega. Es decir, estamos muy satisfechos y sabemos qué potencial tenemos. Además, también hemos reformado la fachada y hemos dejado toda de piedra como estaba antiguamente. Este proyecto ya está acabado y lo que también puedo adelantar es que en noviembre se podrán visitar las cavas de las salas de despalillado.

5b.- ¿Qué fama llegó a tener el vino de Sant Mateu?

J. M. B.-  Esta bodega, cuando se construyó sobre los años 50 estaba entre las tres más grandes de la Comunitat Valenciana. Por aquel entonces abarcaba toda la comarca vinícola de Sant Mateu, que eran unas ocho o diez poblaciones y llegaron a vinificar más de seis millones de kilos en un año. Sant Mateu era la capital del vino y fabricó muchas variedades. Se hacían desde blancos, reservas, tintos, rosados, moscateles, mistelas e incluso espumosos.

El problema fue el arranque del viñedo por la ley europea que subvencionó a los propietarios que arrancaron la vid. Entonces les fue mucho más rentable arrancar que seguir cosechando uva, y aquí murió el vino. En el museo se pueden ver todas las variedades de vinos que se hicieron, que fueron muchísimas. Y de hecho también están expuestos todos los premios que consiguieron los  vinos de Sant Mateu, que en su época eran casi todos.

5b.- ¿Y ese reconocimiento se ha recuperado o creéis que podrá hacerlo?

J. M. B.- Estamos en ello, pero desde otra perspectiva. Evidentemente no es comparable la filosofía que tenían en su época, los vinos que pretendían hacer… es una perspectiva muy distinta. Nosotros tendremos unas 12 hectáreas de viñedo y esto nos puede permitir en un año tope obtener 30.000, 40.000 botellas. Claro esto no es comparable a cuando esto era una cooperativa y hacían seis millones de kilos. Es otro mundo, nosotros apostamos por la pequeña producción y la máxima calidad. Ellos apostaron más por vinos a granel y mucha cantidad. Y fue un poco el error que se cometió, a diferencia de lo que hicieron en Rioja y en Ribera, aquí se hizo –entiendo yo– demasiada cantidad y se cuidó poco la calidad.

5b.- ¿Cuál es vuestra filosofía a la hora de hacer vino?

J.M. B.- Nuestra filosofía es la máxima calidad. Nunca hemos tratado los viñedos con productos químicos, por tanto, estamos dentro de la reconversión a ecológico. Y partiendo de esto y del equipo personal que tenemos con el enólogo, con el bodeguero y técnico que es Víctor, creo que tenemos un equipazo para hacer excelentes vinos. Los hacemos con mucha dedicación, mucho cariño y con mucho conocimiento. Buscamos la excelencia, o sea, hacer pocos, pero muy buenos.

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