10 febrero, 2026

Jorge Corella
En la región de Cataluña destaca por su ambición en el sector vinícola el Priorat, una comarca ubicada en la provincia de Tarragona que debe su reconocimiento, en gran parte, al trabajo entre sus viñedos y bodegas. Allí se concibe la Denominación de Origen Calificada Priorat (DOCa Priorat), una distinción que asume estándares de calidad y producción muy estrictos a cambio de una protección superior, motivo por el que esta comarca es especialmente apreciada en el mundo del vino.
En este territorio encuentra su espacio Familia Torres, una bodega histórica y de carácter familiar fundada en 1870 que entiende la importancia del entorno en el que se asienta. Este proyecto, que en su origen nació en la zona del Penedès, hoy busca preservar y realzar el paisaje del Priorat, elaborando vinos que son reflejo de la filosofía familiar y de la historia que les ha acompañado durante generaciones. Una muestra clara de cómo tradición y naturaleza pueden caminar de la mano.
A finales de los años 90, la quinta generación de Familia Torres decidió expandir su proyecto más allá del Penedès y fijó su mirada en el Priorat. La familia adquirió terrenos en Porrera y El Lloar y comenzó un trabajo que cristalizaría en 2008 con la inauguración de su bodega en la comarca. De ese camino nacería Salmos, con su primera añada en 2005, junto a otra referencia emblemática: Perpetual.
La entidad vinícola se sostiene sobre una visión en la que tanto la naturaleza como el legado familiar son pilares fundamentales que explican el resto del proyecto y sus diferentes ramificaciones.

La apuesta de la bodega
Dentro de este proyecto destaca Salmos, un vino muy relevante para la bodega: «Salmos es uno de nuestros vinos estratégicos en la categoría de vinos de gama alta para restauración y tienda especializada. Se producen unas 3 000-4 000 cajas que se exportan a más de 30 países», añaden desde Familia Torres.
Salmos se concibió desde el inicio como un coupage de cariñena (60 %) y garnacha (40 %), un homenaje directo a las variedades que los monjes de la Cartuja introdujeron en el Priorat en el siglo XIV. La bodega explica que «la cariñena aporta cuerpo y estructura, mientras que la garnacha añade sensualidad y equilibrio», dando lugar a un vino fiel a la tradición del territorio.
Desde la añada 2019, Salmos se elabora exclusivamente como ‘Vi de Porrera’, expresando la tipicidad del municipio. Las uvas proceden sobre todo de viñedos propios situados en la parte alta —La Giberga, La Solana y La Coma— plantados en terrazas sobre llicorella a más de 550 metros de altitud. Tras la fermentación en acero inoxidable, el vino realiza la maloláctica en roble francés y una crianza de 14 meses entre barricas y fudres.
Además de sus viñedos propios, la bodega colabora con viticultores de la zona para mantener la identidad diversa del territorio. Entre las parcelas destacan Mas de la Rosa y Els Tossals de Porrera, el viñedo asentado sobre llicorella más alto del Priorat, a unos 750 metros de altitud.
Precisamente las parcelas en las que se cultivan las cepas de este Salmos se ubican en un privilegiado paraje dispuesto en diferentes terrazas que se posicionan sobre suelos de piedra llicorella, una pizarra propia de la comarca del Priorat, que se somete a una gran amplitud térmica que se remarca principalmente entre la noche y el día, una condición que aporta a sus vinos el carácter propio de esta bodega.
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