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Casa don Ángel: 100 años amando el vino

26 octubre, 2019

Ahí, elevada sobre una pequeña colina, impasible al paso del tiempo, Casa don Ángel cumple 100 años. Las generaciones actuales ponemos cara a un proyecto muy especial en la figura de Félix Martínez Roda. Pero Vera de Estenas, tal y como lo conocemos hoy, nació a finales de los años 70 en esta finca hoy centenaria con un objetivo claro: embotellar vinos de alta calidad. El modelo a seguir eran los Châteaux bordeleses, donde se elaboraban los tintos más cotizados y prestigiosos del mundo, pero sin olvidar el enorme potencial de las variedades autóctonas. Es Félix uno de los profesionales más respetados del mundo del vino valenciano. Enorme su formación, su infinita bondad y pasión le ha permitido ganarse el corazón de todo el sector.

Es a comienzos de los 80 cuando Francisco Martínez Bermell, prestigioso enólogo valenciano con una extensísima trayectoria profesional en España y profundamente respetado en el mundo del vino español, adquiere la finca Casa don Ángel para iniciar su sueño. Aquí encuentra el conjunto: casa solariega, bodega y los viñedos alrededor. Unos viñedos con los que ya había elaborado excelentes vinos anteriormente y que por tanto conocía bien.

Así que a principios de los 80 se comenzó en la finca la plantación del Cabernet, Chardonnay y Merlot, siendo éstos de los primeros viñedos de estas variedades que se plantaron en Valencia , y que convivían con los viñedos centenarios de Bobal. De aquí surgieron excelentes vinos, de entre los que destacan los reserva de Vera de Estenas.

Ya en los 90, los hijos de Francisco Martínez Bermell se hacen cargo de la bodega para seguir elaborando vinos en la misma línea iniciada por su padre. Sin embargo, pronto se dan cuenta de que existían en el mercado una gran variedad de vinos con características similares a los suyos y también de gran calidad. Es entonces cuando deciden buscar la diferencia, ser capaces de conseguir vinos distintos, con sello propio de identidad. Pero, ¿de dónde podía surgir esa diferenciación? En tecnología enológica y en crianza de barricas prácticamente todo estaba inventado y al alcance de quien podía pagarlo.

La diferenciación, por tanto, debía venir por las características que aportara una variedad de uva autóctona como es la Bobal, variedad que hasta entonces apenas se había trabajado para vinos de crianza. La siguiente reflexión fue si la Bobal sería la variedad indicada. ¿Podrían conseguir un excelente vino de bobal?. «Si hubiéramos hecho caso de lo publicado hasta entonces sobre la Bobal tildada de “variedad no apta para la crianza”, nunca se habría elaborado el Casa don Ángel Bobal», explica Félix Martínez.

«Partiendo de uvas de Bobal con calibre de grano pequeño, y además coincidiendo con viñedo muy viejo sobre terruños calcáreos, en la finca Casa don Ángel encontramos el enorme potencial cualitativo que daría personalidad a los vinos de Vera de Estenas, en especial a Casa don Ángel Bobal», añade. Se trata de un vino de intenso color rojo cereza, con aromas de frutas maduras en combinación con los tostados de la barrica y de carnosidad y robustez en boca, que expresa la singularidad del Bobal de la finca. Un vino que, contrariamente a lo que se pensaba, tiene una inmejorable evolución con el paso de los años.

Después de años apostando por la Bobal, en Vera de Estenas «estamos orgullosos de haber iniciado una tendencia muy actual que empieza a valorar esta variedad en la elaboración de vinos de calidad. Así, Casa don Ángel se ha convertido en un referente para muchas bodegas, que utilizan esta variedad autóctona, antes denostada, para dar personalidad a sus vinos», concluye.

El centenario para Félix Martínez…

Muchos años después, sentado frente a la fachada  de su casa, Francisco Martínez Bermell había de recordar aquella tarde remota en que su abuela Filomena lo llevó a conocer la bodega de su familia. El Grao era entonces un pueblo pequeño, industrioso y marinero  donde, años atrás, su bisabuelo, Don Pedro Pons, construyó en la calle de los Hierros, muy cerca del puerto, su nueva bodega.  El niño quedó impresionado ante los profundos depósitos, las altísimas escaleras de caracol, los innumerables conos y barricas de roble. Nunca iba a olvidar el aroma del aire que allí se respiraba.

Casa Don Ángel

Pasados veinte años, mientras Europa se encontraba en plena guerra mundial, mi padre se instaló en Utiel para dirigir una bodega de elaboración, para Hijos de Pons Hermanos, la empresa de su familia. Pronto, en Requena, conoció a mi madre y, poco después, se estableció por su cuenta. Trabó amistad con Don Pascual Carrión, entonces director de la Estación Enológica de Requena, un auténtico sabio que le mostró que en estas tierras se podían cultivar las mejores uvas y que con ellas podía elaborar y criar grandes vinos. A mitad de los años ochenta, ya instalado en la Casa Don Ángel y ayudado por mis hermanos mayores, sacó al mercado nuestros primeros vinos embotellados. 

El sol se ponía tras los viñedos y mi padre, que estaba a punto de cumplir noventa años, sonreía recordando cómo su tío Pedro le explicaba, bajo la atenta mirada de mi bisabuela, que ese era aroma de bodega limpia, de uvas sanas, de frutas y minerales, de bizcocho y de madera.

Bodega limpia, uvas sanas, madera…

Han pasado más de ciento cincuenta años desde que mi tatarabuelo se instaló en el Grao de Valencia, más de diez desde aquella tarde otoñal en la que mi padre rememoraba su infancia pero, para mi sobrino Eduardo y para mí, la forma de entender la viticultura y la enología sigue siendo, en lo fundamental, la misma: cultivo esmerado de las mejores castas, elaboración y crianza artesanal en la bodega de la Casa don Ángel,  en el centro del Pago Vera de Estenas.

Lo decía mi padre: no hay secretos, hay que amar al vino.

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Un comentario en Casa don Ángel: 100 años amando el vino

Almussafes el 8 noviembre, 2020 a las 12:14 pm:

Grande!!! como todo lo que hace mi buen amigo felix.Un rotundo 10 y si se me permite un 11 al lidon de la botella negra:no digo mas.

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