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Asador Azorín: la responsabilidad que generan unas buenas brasas

16 abril, 2026

Pedro G. Mocholí

Mi pasión por las brasas se remonta a tiempos pretéritos. Y no me duelen prendas en reconocer que fui uno de los primeros críticos en apostar por las brasas como forma prioritaria de cocinar. 

Recuerdo cómo en la guía de ‘Lo Mejor de la Gastronomía’ de Rafa G. Santos, ya nos ofrecía a finales de los 90 un apartado de asadores, en los que ya destacaba Bittor Arguinzoniz y su Etxebarri o el Asador Alameda en Fuenmayor, donde Tomás Fernández desarrolla una labor de parrillero impecable. Para mí, el mejor de nuestra gastronomía, y junto a su mujer, Esther, una de las mejores cocinas tradicionales que podemos encontrar en nuestra geografía.

Las brasas para mí son esenciales. No es la primera vez que digo o escribo que, durante mis vacaciones, intento conocer asadores españoles, mientras me dedico a visitar los asadores valencianos o próximos a Valencia. 

José Rosell, propietario de Carnes Vacum, me llevó hace algunos años al Asador Azorín, y la verdad es que me sorprendió la buena mano que desarrollaban en las ascuas y el excelente producto que trabajaban.

José Luis Azorín es el alma del asador, responsable de las parrillas y de elegir los costillares que encontramos expuestos a la entrada del restaurante.  

La carta destaca por la amplitud de producto que trabaja, todo él fresco y de gran calidad. Las ostras Gillardeau 2º, el calamar a la brasa, la tosta de foie o el pulpo a la brasa que nos ofrecen, tienen un impecable sabor y textura. Ahora que ha comenzado la temporada, muy recomendable el crujiente de trigueros con muselina de espárragos blancos con caramelo.  

Tengo que reconocer que en las mollejas consigue una textura esplendorosa, reteniendo en su interior el sabor propio lechal del producto y consiguiendo una textura y jugosidad extraordinaria. Cada bocado nos recuerda la ternura, bocados efímeros y divinos.

La oferta de la carne es la base de Azorín, aunque nos guarda un capítulo para pescados salvajes. 

De las carnes destacan las chuletas de cordero, el chuletón de ternera de pasto de alta montaña, el entrecot de lomo alto, el solomillo de Vacum o el chuletón de vaca vieja. Todos los productos los elaboran a la brasa.  

Luego encontramos un apartado de carnes prémium, donde destacamos el lomo alto con una gran infiltración de una curación que no sobrepasa los 30 días de curación y de raza retinta.  

La joya del asador es la chuleta de rubia gallega de una maduración que oscila entre los 45 a los 60 días. Esta carne que proviene de Vacum fue medalla de plata a la Mejor Carne del Mundo en Londres hace unos años.  

Luego encontramos el chuletón de la raza Minhota (proviene de Portugal), que posee una cierta similitud con la rubia gallega. Esta raza se encuentra en el norte peninsular y Portugal.  

Para la ocasión decidimos pedir la chuleta de rubia gallega, toda una delicia de carne y textura. Sabores limpios y puros, donde la terneza que encontramos nos hace deleitarnos mucho, pues los bocados son tiernos y sabrosos, con un gran punto de jugosidad. 

Para conseguir estos impecables costillares debe haber una gran complicidad entre el suministrador de la carne y el parrillero. Y aquí existe esa confianza entre José Rosell, propietario de Vacum, y José Luis.  

Les recuerdo que también encontramos pescados salvajes a la brasa. Rodaballo, bacalao y dorada, aunque este último también nos ofrece la posibilidad de tomarlo a la sal, una forma tradicional de elaborarlo, pero que está desapareciendo de los restaurantes españoles.  

También tenemos la posibilidad del bacalao confitado con hojaldre y verduras. 

Para acompañar la comida nos declinamos por un vino valenciano proveniente de la llamada ‘Toscana valenciana’, Maduresa. El vino de Pablo Calatayud que cada día me gusta mucho más. 

De postre no tuvimos ninguna duda y los pedimos nada más nos sentamos, pues necesitan un tiempo prudencial para elaborarlos. Coulant de chocolate y tarta Tatin de manzana y helado. Como pueden observar, la golosidad al máximo. Les aseguro que vale la pena.

Tengo que reconocer que el nivel que mantiene el Asador Azorín es notable. Garantiza un producto fresco y de calidad y todos los platos están trabajados con mimo y cariño. El servicio también es magnífico, con un toque profesional y cuidado, atendiendo con cariño y delicadeza. 

En la terraza podemos tomar un vino de postre (también buena variedad), o de un buen combinado.  

Asador Azorín. C/ Azorín 12. Tel.: 961 574 702. Torrent (Valencia).

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