21 octubre, 2026

Pedro Ramírez
La valentía de cambiar un prometedor futuro en los laboratorios por la tierra y el sector primario tiene recompensa. Cati Corell Mártires, directora de Producto y Agroturismo de la Cooperativa de Viver, ha sido galardonada con el Premio Emprendimiento en la reciente edición 2026 de los premios «Mujeres tenían que SER», organizados por Radio Valencia Cadena SER.
Durante la gala, Corell compartió espacio de reflexión junto a otras figuras destacadas, como la doctora Juana Crespo, en una charla distendida donde quedó patente que el verdadero emprendimiento nace, muchas veces, de una vocación irrefrenable.
Doctora en Ciencias Químicas, Cati Corell trabajaba codo con codo con Avelino Corma, uno de los científicos más reconocidos a nivel internacional, cuando, a principios de los años 2000, decidió dar un giro radical a su vida. “Explicarlo fue muy complejo. Mi padre me miraba entre sorpresa e incredulidad, pensaba que su hija se había vuelto loca”, confesaba Corell durante la entrega del premio. Sin embargo, su objetivo era claro: instalarse en el entorno rural del Alto Palancia en busca de otro ritmo y otros planteamientos vitales.
Ese paso al frente la llevó a romper techos de cristal en un sector primario tradicionalmente masculinizado. En 2004, hizo historia al convertirse en la primera mujer en entrar en el Consejo Rector de la Cooperativa de Viver. “Nunca me planteé si podía o no podía estar. Cuando a una puerta te invitan a entrar, hay que aprovecharlo”, relató la galardonada, recordando sus inicios entre once compañeros en los que se sentía «un poco perdida», pero con la firme convicción de aportar una visión complementaria y necesaria.
El impacto de su decisión ha dejado una huella profunda en el cooperativismo valenciano. Hoy, fruto de esa primera semilla, el Consejo Rector de la Cooperativa de Viver cuenta con tres mujeres, y el propio equipo que dirige Corell en el área de Producto y Agroturismo está formado en casi un 70% por perfiles femeninos. Un logro que se suma a reconocimientos pasados, como el otorgado por Les Corts Valencianes en 2015 por su impulso al asociacionismo de mujeres rurales.

Durante su intervención, Corell no solo reivindicó el papel de la mujer, sino que hizo una férrea defensa de la dignidad y las necesidades de todo el sector agrícola: “Todos comemos al menos un par de veces al día y, a veces, nos olvidamos de que el trabajo en el campo requiere de un esfuerzo y una dedicación enormes. Necesitamos poner el foco en cuidar a esa gente que nos provee de alimentos, garantizando también su derecho al descanso y a la conciliación familiar”.
Durante la charla, Cati Corell también quiso poner en valor a las mujeres que le abrieron camino y la acompañaron en sus inicios en el sector. Frente a la falta habitual de figuras femeninas en la agricultura, Corell destacó que en el mundo cooperativo sí encontró grandes referentes. Mencionó especialmente a Tere Morey, gerente de la Cooperativa de Pego, y a compañeras de la Federació de Cooperatives Agroalimentàries de la Comunitat Valenciana (FECOV). «Han sido referentes de algo que hemos caminado juntas, porque al final alguien empieza, pero nos vamos nutriendo», explicó la galardonada. Además, subrayó la importancia de generar alianzas: «Esa red y ese vínculo me parecen maravillosos y hablan de donde yo vengo: de cooperar entre todos para conseguir hacer algo mejor».
La trayectoria de Cati Corell es un testimonio vivo de cómo la innovación, ya sea científica o social, puede transformar el territorio. Su galardón en los premios «Mujeres tenían que SER» 2026 subraya la importancia del agroturismo y la profesionalización del campo como motores de desarrollo, consolidando a la Cooperativa de Viver como un referente imprescindible en la Comunitat Valenciana.
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